Outcast | La Finestra Digital

Siguiendo a vampiros, fantasmas, zombies y otras criaturas sobrenaturales, los demonios también han aterrizado en la pequeña pantalla aunque con resultados muy desiguales. Robert Kirkman, el creador de “The Walking Dead” es uno de los últimos en intentar darle una vuelta a las historias de posesiones y exorcismos con “Outcast”. Cinemax es quien adquirió los derechos del cómic en que se basa y quien estrenó la adaptación televisiva simultáneamente en 61 países a través de Facebook y Youtube. Aquí está disponible a través de Fox y en varias plataformas, y es una de las series que hemos podido ver este verano.

¿De qué va?

Kyle Barnes (Patrick Fugit) es un joven que vive afectado por una serie de sucesos de su pasado. De pequeño fue agredido por su madre después de que ésta fuera poseida por un demonio. Y ya de adulto, tuvo que atacar a su mujer (Kate Lyn Sheil), también poseída, para salvar la hija de ambos (Madeleine McGraw). Mientras sus vecinos lo ven como un solitario, problemático y maltratador, él intenta rehacer su vida y de paso descubrir por qué los demonios tienen esta extraña predilección por su entorno.

Paralelamente, el cura del pueblo de Roma, el Reverendo Anderson (Philip Glenister) empieza a detectar una serie de casos de posesiones que parecen aislados al principio, pero que con la llegada al pueblo de un extraño hombre (Brent Spiner) cada vez lo hacen sospechar más de que hay un diabólico plan detrás de todo.

Cuando el reverendo busca la ayuda de Kyle para vencer el primero de los casos, el de un niño poseido, descubrirán que Barnes tiene algún poder especial para exorcizar los demonios de los inocentes. En cada nuevo caso, intentará comprender el alcance de su poder y cómo usarlo para el bien. Pero su lucha contra el mal no será fácil ni contará con la comprensión de los que le rodean. Con los pocos apoyos del jefe de policía (Reg E. Cathey) y Megan, la hermana de Kyle, ambos emprenderán una cruzada contra el Mal que encima también se verá afectada por la disputa entre los dos sobre la mejor manera de hacer frente a la amenaza.

Outcast Robert Kirkman Patrick Fugit

¿Quién hay detrás?

Outcast” es la adaptación que el creador de “The walking dead“, Robert Kirkman, ha hecho de un cómic homónimo del que él mismo es el autor. Comenzó a publicarlo en 2014 y aún se editan nuevas entregas mensuales, así que la serie tiene material para seguir adelante. Kirkman ejerce también como productor y guionista. Además, en este caso, ha asegurado tener claro desde el principio cuál quiere que sea el tono y el final de la historia.

Antes de estrenarse esta primera temporada, la serie ya tenía garantizada una segunda.

Aportando cosas nuevas al género

Outcast” empieza fuerte, con una escena protagonizada por un niño demonizado. En los primeros capítulos se suceden posesiones y exorcismos con elementos clásicos de lo que ya hemos visto de estas historias en otras ficciones. No faltan algunos momentos gore, ni los poseídos hablando con voces guturales, las levitaciones, los ataques… Pero Kirkman, que ya supo dar una vuelta de tuerca al género zombie que nos mantiene enganchados a “The walking dead“, ha querido introducir también aquí algunos elementos que hacen que “Outcast” marque distancias con series y películas como “El exorcista” o “La profecía” (ambas trasladadas también a la televisión).

El reverendo Anderson no es el típico cura. Kyle no es el típico héroe elegido para salvar la tierra de los demonios. Y aunque los dos abanderan la lucha contra el mal, no están exentos de sus propias dudas, defectos y demonios personales. Kirkman juega bien con la tensión, con el crear una atmósfera llena de incógnitas y situando la historia en un pequeño pueblo donde cualquier niño, anciano, hombre o mujer podría ser el próximo poseído al servicio de los planes de los demonios.

Esta presión agobiante va ganando peso en la segunda mitad de la temporada, ya no tan centrada en casos puntuales de posesión sino en la misteriosa trama de lo que está pasando en Roma, donde cada vez más personas caen en las garras del mal y Anderson y Barnes intentan descubrir quién está detrás y cuál es su plan final. Así Kirkman, tal como hace en su serie sobre zombies, pone aquí también el foco en el drama de los diferentes personajes humanos, sus relaciones, motivaciones y reacciones, que acaban teniendo tanto o más peso que el elemento sobrenatural en sí.

 

Outcast

10 capítulos pero sin prisa

Es habitual en los productos de Kirkman que se tome su tiempo para explicarnos las cosas, y en este sentido “Outcast” no es una excepción. La trama gira alrededor del tormento personal de Kyle Barnes y el hecho de que el personaje de Patrick Fugit nunca haya hecho las paces con su pasado ni entienda lo que le está pasando ahora, traspasa la pantalla e inunda el tono de la serie. Las respuestas son pocas y tardan en llegar, porque esta primera temporada se ha dedicado apenas a presentarnos los personajes y sentar las bases de lo que tenga que venir. Los 10 capítulos iniciales han dado para más de lo que parece; en algunos capítulos es cierto que parece que no pase nada demasiado importante, pero una vez visto el conjunto no han sido pocos los elementos planteados.

Una buena realización y unas interpretaciones bastante correctas de los protagonistas hacen que, con un poco de paciencia, la serie se pueda disfrutar si los misterios que plantea calan en el espectador.

¿Os la recomendamos?

Pues sí con algún “pero”. “Outcast” no es una mala serie ni le faltan puntos de interés. Pero quien se decida a verla debe estar dispuesto a enfrentarse a su lento tempo y la falta de respuestas. A menudo cuando nos ponemos a ver una serie de corta duración, como estos 10 capítulos, nos acostumbramos a ver historias más concluidas, con una trama más cerrada que se devora rápido antes de pasar a otra. Pero la primera tanda de “Outcast” parece ser sólo una introducción de mucha cosa que irá viniendo en el futuro.

Su protagonista no entiende sus poderes ni cómo funcionan, no entiende el porqué a su alrededor se dan tantos casos de posesiones, y nosotros como espectadores iremos a su ritmo. Habrá capítulos en que parece que no pasa nada, otros en que acabaremos con más dudas y sólo en los dos últimos empezaremos a obtener alguna respuesta. Si esto no os molesta y el género os gusta, esta tiene potencial para ser una buena historia.

También hay que avisar de que pasado el tramo inicial, como decíamos, los capítulos ponen mucho más énfasis en el drama personal de los protagonistas que en los demonios en sí. Así que quien espere encontrar terror, sangre e higadillos, ésta no es vuestra serie. Si por el contrario os interesa más el elemento humano y cómo una situación extraordinaria afecta a la vida y el carácter de las personas, tal como ocurre en “The walking dead“, podéis echar un vistazo a esta.

Si Kirkman nos asegura que tiene muy claro a qué puerto acabará llegando todo, no seremos nosotros quienes no le demos el voto de confianza.

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