Ha pasado un mes desde su lanzamiento y 50 millones de personas en todo el mundo ya lo han descargado. Los Pokémon, como Matrix, están por todas partes: en las calles, en las redes sociales, en las noticias de sucesos, en mil y una conversaciones; Pokémon GO se ha convertido en el fenómeno del momento. Hace un par de semanas miles de personas en Central Park corrían a la caza de un “Vaporeon”, como si llegara el apocalipsis. ¿Un videojuego revolucionario? ¿La enésima chorrada alienante de estos tiempos de hiperconsumismo? Analizamos el videojuego de realidad aumentada que ha difuminado las fronteras entre el mundo real y nuestras pantallas móviles.

Los “monstruos de bolsillo” (“Pocket Monsters” es su nombre original) llevan con nosotros mucho tiempo. Recuerdo cuando aparecieron en la Game Boy Color, hace unos veinte años: fue una explosión de fans por todo el mundo. Algo parecido pero a la vez radicalmente nuevo ha sucedido ahora: Pokémon GO supone una experiencia social nueva al mezclar nuestro entorno con un videojuego. Esta app para móviles permite crearnos un avatar que camina por los mapas de nuestra ciudad y va cazando estos monstruos. Ahora ya no hay mundos inventados, es nuestra realidad donde se desarrolla el videojuego. Pokémon GO nos obliga a salir a la calle y movernos en busca de ellos, por nuestro barrio, en parques, monumentos o bibliotecas. Cuantos más Pokémon captures, más podrás hacerlos evolucionar y convertirlos en máquinas de combate en los “gimnasios”, centros estratégicos de nuestro entorno donde tienen lugar luchas entre ellos. Y la clave de todo esto se halla en la esquina superior derecha de la pantalla y responde a las siglas RA: realidad aumentada.

Pokemon GO

La realidad aumentada consiste en combinar la visión del mundo real con elementos virtuales en tiempo real, a través de un dispositivo electrónico. Por ejemplo, en el caso de Pokémon GO, a partir de la geolocalización y de las cámaras de nuestros móviles y tablets se puede superponer nuestra realidad con el entorno digital del videojuego y así poder ver los Pokémon a nuestro lado. Esta tecnología no es nueva: desde hace años hay muchas compañías tecnológicas que están desarrollando aplicaciones y dispositivos basados en la realidad aumentada. Sin ir más lejos, la empresa que ha desarrollado esta app, Niantic, creó hace unos años un videojuego de ciencia ficción y narrativa abierta llamado Ingress en que empleaba los mapas de Google y la RA para sumergir a sus jugadores en una lucha por el control de “portales” repartidos por todo el mundo. Y los grandes protagonistas del sector están desarrollando representaciones digitales insertadas en nuestro mundo para permitir a los gamers aprovechar los ambientes del mundo real para interactuar con experiencias digitales. Pokémon GO es sólo uno de los primeros reflejos de un medio emergente que acabará cambiando la forma con la que interactuamos y consumimos ocio.

Image credit: Anadolu Agency | Getty Images

Y es que lo que está cambiando no es la pantalla de los jugadores de Pokémon GO; lo que se está transformando es el mundo real. Las principales compañías tecnológicas de nuestra era, como Google, Sony, Microsoft, Facebook o HTC, quieren que, más allá de los videojuegos, la realidad aumentada se integre en multitud de aspectos de nuestra vida cotidiana y están trabajando para que Internet salga de las pantallas, para llevarlo al mundo físico. Mejor dicho: para que Internet y el mundo sean una misma cosa. El campo de juego será tu entorno y tu vida diaria estará gamificada: irás al supermercado, por ejemplo, y tendrás que encontrar a la mascota de turno por los pasillos para conseguir vales-descuento. En la caja, probablemente no pagues con dinero, pues éste habrá dejado de existir, sino con “puntos”. La realidad aumentada será la base del street marketing: como en “Minority Report” y tantas otras películas de ciencia-ficción, los soportes publicitarios de la calle o del metro serán virtuales y personalizados. ¿Quieres tejanos? En tal tienda los puedes comprar rebajados si te haces un selfie en la entrada. Las calles se llenarán de flechitas indicadoras y voces que nos guíen con el objetivo de tener o acceder a lo que queramos en cada momento.

Este corto futurista de Keiichi Matsuda ilustra muy bien lo que nos espera. Se llama “Hyper-Reality” y nos muestra el punto de vista de una mujer en el día a día de la ciudad colombiana de Medellín, en un mundo en el que lo virtual se mezcla con la realidad:

¿Os parece ciencia-ficción? Microsoft ya ha anunciado en el blog oficial de Windows la fecha de lanzamiento y el precio de las gafas de realidad aumentada HoloLens. Con ellas se podrán crear “holo-objetos” en 3D y comunicarse por medio de hologramas a través de una versión especial de Skype. También incluye una aplicación de turismo virtual llamada HoloTour con el que se podrá viajar a cualquier parte del mundo… sin moverte. Como hacía Schwarzenegger en “Desafío total”, ¿recordáis? Por otra parte, los estudios de Hollywood están trabajando en la actualidad en llevar la realidad virtual a las salas. Las películas del futuro no tendrán una narrativa lineal sino abierta: el espectador se convertirá en actor del mundo puesto ante sus ojos, permitiéndole ser el propio protagonista de la historia.

microsoftHoloLens

¿Y qué ocurrirá con las experiencias “reales” en un mundo como ese? ¿O con las relaciones personales o el amor? Seguirán existiendo tal y como las conocemos en la actualidad, únicamente se expandirán. Las tecnologías basadas en la realidad aumentada, o en la realidad virtual, cambiarán la forma en que experimentamos y contamos historias pero, sobre todo, crearán nuevas interacciones sociales, con personas alejadas entre sí o con las más cercanas que compartan nuestros gustos y aficiones. Volvamos a Pokémon GO: el éxito de la aplicación radica en las interacciones que ha generado. El videojuego ha empezado a cambiar la forma en que nos relacionamos con nuestro entorno. Ha sacado a la calle a jóvenes que antes sólo jugaban en sus casas, ha hecho que se muevan y se relacionen con otros “entrenadores”, de cualquier edad y condición, compartiendo sus experiencias y logros. Cada semana, en Barcelona, por ejemplo, en lugares como el parque de la Ciudadela o la Sagrada Familia, se organizan “pokédadas” de cientos de personas. Rastreando las calles a la búsqueda de Pokémon, el videojuego localiza lugares de interés turístico y artístico por donde se pasa, con lo que estas caminatas se están convirtiendo en una nueva propuesta cultural.

Pokemon GO meet up

La tecnología siguiente nos permitirá conocer nuevas experiencias sociales que vendrán a sumarse a las vigentes. Unas experiencias basadas en elecciones personales, no determinadas necesariamente por la situación o la proximidad de las personas. La interacción creará el contenido. En todo caso, éste es un camino inexplorado, el comienzo de un mundo nuevo, sin límites ni fronteras, donde cualquier cosa es posible. Lo que hagamos en ese mundo es una decisión individual, como dice Neo al final de “Matrix”. Bienvenidos al mundo de la ciencia-realidad.

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