Después de dos horas de concierto, Eva Amaral se dirigía por última vez a los asistentes, antes de iniciar la definitiva canción del setlist: “no sé si nos recordaréis; nosotros os aseguro que nunca olvidaremos este concierto”. Y seguramente el público que llenó el Sant Jordi Club el pasado sábado 11 de junio mantendrá en el recuerdo la emocional y emocionante actuación que ofreció Amaral en su regreso a Barcelona.

Volvían Eva Amaral y Juan Aguirre con la gira de presentación de su nuevo álbum, “Nocturnal”, un disco que confirma la evolución del dúo zaragozano, a la vez que mantiene la esencia de su sonido. Se hallan en el disco melodías más oscuras y un mayor protagonismo de guitarras mezcladas con sintetizadores, pero siguen las poéticas letras sobre el amor, la incertidumbre, el miedo al fracaso y la búsqueda del equilibrio. La traslación al directo de “Nocturnal” fue magnífica: convertidos en quinteto en directo, con la inclusión del teclista Tomás Virgós, el batería Toni Toledo y el bajista Ricardo Esteban, el grupo desarrolló con acierto las texturas melódicas del disco, Juan Aguirre demostró su habilidad con la guitarra y la voz de Eva, espléndida, ofreció luminosidad.

La búsqueda de la luz desde la oscuridad. La constante de su último trabajo y de todo el concierto. Abrieron con “Unas veces se gana y otras se pierde”, uno de sus nuevos temas que habla de asimilar aquello que se percibe como un fracaso simplemente como un nuevo camino que se abre. Un cielo plagado de pequeñas estrellas y una luna llena presidiendo la pantalla central fue la sencilla pero efectiva escenografía del concierto, en plena sintonía con las melodías cósmicas y nocturnas del último disco. En ese contexto las nuevas composiciones sonaron muy potentes, sobretodo “Lo que nos mantiene unidos”, una de las más celebradas, interpretada a ritmo discotequero, y “Llévame muy lejos”, su flamante single de regreso, eléctrica melodía e inspiradísima letra.

Amaral

También hubo espacio para sus grandes clásicos, como “Revolución”, “Como hablar” o “Días de verano“, cantadas con energía por la entregada audiencia. Destacan las interesantes relecturas de algunos de sus antiguos temas, como la versión electrónica de “Estrella de mar” o la interpretación acústica de “Marta, Sebas, Guille y los demás” que hablan claramente de la intención del dúo de explorar nuevos sonidos.

Dejaron para los bises “Sin ti no soy nada” y “Nadie nos recordará”, pasado y presente de un grupo inquieto, en permanente evolución. En sus primeros dos discos eran frecuentes melodías más acústicas, como en “Rosita” o “Cabecita loca”; luego evolucionaron hacia sonidos más comerciales, como “Te necesito” o “Días de verano”, y posteriormente, han desarrollado nuevos sonidos, incorporando más instrumentos y melodías complejas. A pesar de ser probablemente el grupo de pop español de mayor éxito de los últimos veinte años, con una pasmosa humildad, capacidad de trabajo y exploración constante, siguen siendo relevantes, creando grandes canciones y haciendo disfrutar a sus seguidores, los nuevos y los antiguos. Amaral siempre gana, inolvidables.

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