Green Room
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Ya es tradición que el último día del festival de Sitges descubramos una de esas cintas de género que se convierte en la sensación de la temporada y que, con una buena combinación de ingredientes que pueden ir del terror al humor, acaban convirtiendo su pase en poco menos que una fiesta. La de la pasada edición fue esta “Green Room”, escrita y dirigida por Jeremy Saulnier que ahora llega al circuito comercial.

Sus protagonistas son los Ain’t Rights (Anton Yelchin, Callum Turner, Alia Shawkat), una joven banda de punk rock que llega a un recóndito local de Oregón para ofrecer un concierto ante un público no demasiado receptivo. Tras una sucesión de accidentes y malentendidos se encuentran encerrados en una habitación del backstage mientras al otro lado de la puerta les espera un grupo de skinheads liderados por Darcy (Patrick Stewart). La negativa de los jóvenes a salir por desconfianza y miedo a los otros irá escalando la tensión de la situación, que acabará convertida en una lucha a vida o muerte para huir del lugar.

Green Room” es un film de género que ofrece su buena dosis de sangre. Pero por encima de eso es una película que sabe jugar muy bien con los pocos recursos que tiene a mano para construir una historia de tensión creciente, atrapando al espectador en la sucesión de hechos, donde uno no siempre termina de saber cuando el miedo de los protagonistas es real y cuando es fruto de una autoinducida paranoia.

Green Room Jeremy Saulnier Anton Yelchin

Guiada por un guión hábil y un buen uso de los espacios reducidos que se convierten en marco claustrofóbico, en “Green Room” Jeremy Saulmier se dedica primero a colocar dos bandos radicales, los neonazis y los punk antisistema, en su diminuto laberinto como si de ratas de laboratorio se tratara. Y posteriormente observa los mecanismos que construyen la violencia y la acaban elevando a cotas salvajes.

Todo ello sin renunciar a una voluntad por el realismo y a hacer que la psicología y el ritmo de los propios hechos sean lo que lleven el avance de la trama.

Pero cuando la violencia ya explota de forma irremediable, tampoco escatima habilidad tras la cámara para llevar su film hacia el survival extremo y descarnado, crudo pero regado de notas de humor.

Una de les muestras de género de la temporada, salvaje y divertida que con sus cualidades cinematográficas confirma a Jeremy Saulnier dos años después de haber despertado un merecido interés con su anterior “Blue ruin”.

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