En veu baixa
10Nota Final

Una pinta de Cerveza espera solitaria sobre la mesa de un pub irlandés. Belfast arde por los altercados de la copa del mundo de 2010 entre los seguidores de la selección local y los hooligans polacos que han venido a ver el partido “preparados para ir a la guerra”. El barman mira el encuentro en la tele del bar. Entra Jimmy. “Dentro de un rato vendrá alguien” -le dice al propietario del pub- “Tranquilo que est no va contigo. Tal vez oigas ruido, algunos gritos, quizá. Pero tu tranquilo, que esto no va contigo.”

Así empieza En veu baixa (Quietly en la versión original de Owen Mccafferty) 1 hora y veinte de puro oficio teatral. 1 hora y veinte minutos de disfrutar del acto escénico.

Estamos en un pub irlandés. Y cuando digo que nos encontramos ahí quiero decir que se trata quizá de la escenificación más inmersiva que jamás he presenciado en el teatro. La sala pequeña del Teatre Lliure ha sido magníficamente transformada, decorada hasta el último detalle, todo para convencer al público de una transposición hacia el país de los tréboles. Asistimos a algo especial, a una historia íntima, muy personal, familiar y privada y, al mismo tiempo, a algo demasiado grande, demasiado desestabilizador, demasiado terrible como para hablarlo sólo entre murmullos, en voz baja. Es la historia de una nación golpeada por la violencia interna en una cruda guerra civil entre el IRA y el ULSTER, entre hermanos y vecinos. Es una narración sobre las pérdidas, sobre el dolor, sobre el engaño y los fanatismos. Es un relato de la víctimas y los verdugos.

Más allá del conflicto en el País Vasco (muy similar en la forma aunque diferente en las motivaciones de los grupos terroristas) que nos provoca un paralelismo evidente, el conflicto de Irlanda de norte nos queda lejano, extraño, imposible de comprender realmente, de entender más allá de los datos. Pero esta obra lo cambia todo. Ya no se trata de conocer los hechos o las motivaciones o quién disparó primero. Aquí nos centramos en una historia tan personal como es posible, huimos de argumentos políticos y devolvemos el foco sobre lo que realmente importa: una vida es una vida y una muerte es una muerte.

El director, Ferran Madico, es uno de los grandes, de eso no hay duda. Una amplia experiencia, premios y reconocimientos de espectadores y crítica lo avalan. Viendo este montaje, es imposible no admitir que su fama está más que justificada. Se trata, ni más ni menos, que de un trabajo absolutamente remarcable, de una obra excelente en todos los aspectos. Es un espectáculo inteligente, atrevido, emotivo y racional… concebido con una precisión milimétrica, quirúrgica, con un trabajo de dirección actoral que sólo puede calificarse de magnifico y con una obsesión por el detalle escénico y la semiótica teatral que hacen la boca agua. Todo ha sido pensado, todo ha sido trabajado para provocar la inmersión de la cual hablábamos, para inspirar una aproximación aun conflicto y un dolor que nos resultarían ajenos en el telediario.

El texto es punzante. Directo. Realista para ilustrar la voz de la calle, el alma de Belfast y, al mismo tiempo, de una belleza casi lírica para evocar los sentimientos y las emociones más intensas en el corazón de los personajes.

El espacio sonoro ha sido creado con maestría hechizante, expandiendo el efecto de las calles mucho más allá de las paredes de la sala.

La iluminación, a cargo de Albert Faura (un profesional que nos tiene acostumbrados a unos resultados y eficacia inigualables) nos hace viajar por el espacio, dirigiendo nuestra mirada donde hace falta, dónde importa de verdad, centrando el énfasis en los personajes, el espacio, el presente o el pasado.

La interpretación, como no podía ser de otro modo, tampoco deja indiferente, con un gigante Francesc Garrido, un excelente Òscar Rabadan y un fantástico Xisco Segura que nos transportan al centro de una guerra, las brasas de la cual aún humean.

Por todo eso y más, se trata de un espectáculo que no puede ser ignorado si se es amante del buen teatro y del trabajo bien hecho.



Teatro: Teatre Lliure
Web teatro
Autor del texto: Owen McCafferty
Dirección: Ferran Madico
Intérpretes: Francesc Garrido, Òscar Rabadan i Xisco Segura


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