Este sábado empezó a emitirse la segunda temporada de Outlander en la cadena Starz. Una segunda tanda de 13 capítulos que continuan la adaptación que vimos el año pasado de los libros de Diana Gabaldon en los que se basa. Entre escoceses de buen ver, una intrépida infermera que viaja en el tiempo, un malo muy malo, los paisajes de las Highlands y unas cuantas aventuras, “Oulander” se ha convertido en uno de nuestros guilty pleasures favoritos en un mar de series. Os contamos por qué:

Porque cada semana aprendemos algo sobre costumbres e historia de Escocia.

El lago Ness y su monstruo, los druidas, los círculos de piedras, los guerreros feroces con el kilt del clan, la lucha contra los ingleses, sus castillos … Escocia tiene suficientes tradiciones y leyendas para desbordar una imaginación fértil. ¿Dónde más podía situar su saga novelesca Diana Gabaldón?

Sí, estamos ante una novela de ficción, con un punto mágico y muy romántica. pero también es cierto que muestra una parte de la historia y de las tradiciones de Escocia. El sistema de clanes, los kilts que los identificaban, el sistema feudal de las Highlands, el gaélico y su lucha contra el invasor inglés. “Outlander“, a juicio de Sam Heughan, el Jamie televisivo, “narra el fin de una cultura“. Personalmente pienso que esta cultura aún sobrevive y trata de encontrar su espacio propio.

Outlander

El último levantamiento jacobita y la batalla de Culloden es una parte vital de la trama de lo que le pasa a Claire en el siglo XVIII. Tenía como objetivo restituir el trono a Bonnie Prince Charlie (El príncipe Carlos) y cambió para siempre las Tierras Altas de Escocia. La trágica derrota a manos de los ingleses en la batalla de Culloden significó la desaparición del sistema de clanes y la represión de la mayoría de manifestaciones de la cultura de las Highlands, como el gaélico o el kilt.

Historia, pero también magia. Después de presenciar como un grupo de mujeres celebra el ritual celta del Beltane en el círculo (en la serie se cambia por la noche de Samhuinn, o de Halloween), Claire decide volver a Craigh na Dun en busca de una flor que le llamó la atención. De repente, nota una especie de zumbido y, al acercarse a uno de los menhires, el confín del tiempo se desdibuja y Claire viaja desde 1945 hasta Escocia de 1743 … Craigh na Dun no existe, pero en Escocia puedes intentar encontrar magia y portales del tiempo en otros círculos de piedras, como el de Callanish. Quién sabe quizás puedes conseguir tu propio viaje en el tiempo y tu Jamie particular …

El propósito de estas piedras es, aún hoy, un misterio sobre el que los arqueólogos sólo pueden especular. Quizás quedará para siempre en misterio como tantas otros restos primitivos que hay por todo el mundo. Se cree que muchos de estos sitios han sido utilizados con propósitos religiosos o ceremoniales.

Porque los actores superan con nota escenas nada fáciles

Claire, Jamie y el tercero en discordia, “Black Jack” Randall son tres de los protagonistas principales de la saga “Outlander”. Esta serie es sexual, explícita, violenta, feminista. Este tipo de novelas siempre hay jóvenes inexpertas y machos muy machos que se lo enseñan todo sobre el sexo. En este caso la experta es Claire, una mujer moderna que se encuentra con Jamie, un atractivo escocés, virgen y que sólo sabe del sexo lo que ha visto en los animales. No sólo es “diferente” en ello, tal vez lo que más sorprende es que el malo, “Black Jack”, no intenta quitarle la chica al chico, trata de ligarse o, tirarse mejor dicho, al chico. Se ha hablado mucho de las escenas de sexo de “Juego de tronos” pero “Outlander” no se queda atrás.

Outlander

“El sexo está reflejado con mucha emoción”, valoraba Catriona Balfe, Claire de “Outlander” en una entrevista. “El sexo en la serie está muy relacionado con el personaje y hacia dónde se dirigen sus tramas; igual ocurre con la violencia. Nuestro sexo no es gratuito. Además, mucha gente de hoy en día se siente más identificada con esta naturaleza que rodea los cuerpos en nuestro retrato del siglo XVIII que con las representaciones de nuestro tiempo.”

La “relación” entre Black Jack y Jamie es una de las cosas que más impacta al leer los libros. La autora no ahorra detalles ni es suave con su protagonista. Una de las dudas era como se trasladaría a la serie y si sería suficientemente creíble. Y vaya si lo es.

Las interpretaciones de Catriona Balfe (Claire) y Sam Heughan (Jamie) son coherentes con sus personajes. Una mujer pasional e inteligente, con iniciativa y sin miedo, ella y un hombre sensible, valiente y, a la vez vulnerable, él. Pero dejad que os hable de Jack Randall, interpretado por Tobias Menzies. Este actor fue Bruto en “Roma”, uno de los protagonistas de la Boda Roja en “Juego de Tronos” y ahora en “Outlander” asume el reto de dar vida a dos personajes que comparten rostro pero son completamente diferentes: Frank Randall, el marido de Clara en el siglo XX, y su antepasado Jonathan Randall, un oficial inglés del siglo XVIII llamado Jack “Black” por su crueldad.

Un actor es bueno cuando hace malo y lo hace tan bien que la acabas odiando, disfrutas de haciéndolo, por mucho que sepas que estás viendo una ficción, un actor. Menzies es muy bueno y acaba construyendo un personaje repulsivo. Sus escenas con Sam Heughan son, realmente, de las que deben ser complicadas para un actor y lo consiguen, provocando en el espectador esa contradicción de horrorizarse con lo que ve pero sin dejar de mirarlo y sufrir. Y doy por supuesto que sabe de qué escenas hablo…

Porque se basa en una exitosa y larga saga que ya nos enganchó en los libros

Quizás a las nuevas generaciones puede parecerles que E.L. James ha inventado la rueda en esto de la novela erótica con sus Sombras de Grey. Pero antes que ella, otras ya habñian hecho carrera con historias capaces de elevar la temperatura a lectoras de todo el mundo. Una de ellas fue la británica Diana Gabaldon, que a principios de los 90 concebió la saga que la ha llevado a la fama y que ha servido de base para esta serie.

Pero una de las claves de su éxito es que esta licenciada en zoología y biología marina, doctorada en ecología del comportamiento, profesora universitaria y autora de varios textos científicos, cuando decidió ponerse a escribir no lo hizo con ánimo de contar cuatro revolcones sin más. La propia autora recuerda que se puso a ello casi como un experimento en el que quería comprobar qué esfuerzo implicaba escribir una novela y si ella quería dedicarse a eso de verdad. Pero a pesar de declararse seguidora de historias románticas “siempre que estén bien escritas“, ella tenía claro que su primer libro no sería una romanticonada más. Y así se dispuso a investigar y construir un relato que tuviera muchos más elementos a ofrecer y que atrapase a lectores más allá de las seguidoras del género rosa.

Diana Gabaldon

La prueba la convenció a ella y a los que la leyeron, porque una vez superados los miedos iniciales a enseñar a nadie lo que había creado, daría pie a una de las sagas más exitosas de la literatura anglosajona moderna. Que te publiquen en 24 idiomas en 27 paises es señal de que Gabaldón supo enganchar a miles de lectores con algo diferente i adictivo.

Por ahora la saga Outlander ja tiene 8 libros (además de historias cortas, una saga relacionada y hasta libros para colorear) y con sus altibajos, en cada uno la autora se esfuerza por explorar nuevos formatos narrativos, nuevos escenarios, situaciones y épocas que le permitan seguir acercádose a sus portagonistas mientras les coloca en momentos clave de la historia. El último se publicó en 2014, poniendo el punto y seguido a una lista que por ahora forman “Forastera“, “Atrapada en el tiempo“, “Viajera“, “Tambores de otoño“, “La cruz ardiente“, “Viento y ceniza“, “Ecos del pasado” y “Escrito con la sangre de mi corazón“. Además, Gabaldón ya ha prometido un noveno en el que está trabajando, así que parece que tendremos aventuras de los Fraser para largo.

Porque es una entretenida combinación de drama historico, aventuras y erotismo

Cuando las críticas empezaron a reseñar la primera de las novelas en el año 1991, la tildaron de una combinación inteligente de drama histórico, ciencia-ficción y romanticismo. Y esa mezcla que entonces podía sonar estraña pero que se ha convertido en la clave del éxito de “Outlander“, se ha trasladado a la pantalla.

Outlander-foto

Las escenas subidas de tono eran un elemento más de unos libros que partían de un trabajo de investigación concienzudo y de las ganas de construir un relato histórico potente y emocionante. Como dice la propia Gabaldón, en sus libros hay: medicina, história, armas, traiciones, venganza, saltos en el tiempo, ambigüedad moral, caballos, juego, viajes, sexo, violencia, construcción y destrucción de familias y sociedades, emociones, superaciones personales, esperança…. y mucho más. Una curiosa mezcla que no iba a ser fácil transformar en guiones e imágenes. Y donde, sí, no negaremos que las escenas de sexo han dado pie a unos cuantos pause y replay, montajes de vídeo y memes de toda clase, pero afortunadamente no solo de eso vive Outlander.

Igualmente en su versión televisiva, se ha conseguido que pasión, amor, humor, guerra, venganzas, magia, historia, intrigas, cultura y una cuidada recreación de los distintos tiempos en que transcurre, encuentren su espacio en capítulos de 45 minuts que entretienen semana tras semana.

Por motivos evidentes: alegrarnos la vista

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