Creo que a estas alturas de la película no es necesario presentar un director tan importante como Francis Ford Coppola. Pero por si alguien va un poco perdido solo os diré que es el responsable de la trilogía The godfather y de Apocalypse Now y el productor que descubrió a actores tan famosos como Al Pacino, John Cazale (el actor con la mejor filmografía de la historia), Tom Cruise, Patrick Swayze y Laurence Fishburne ( Con solo 14 años ya actuó en Apocalypse Now!).

No obstante, ha realizado muchas otras películas interesantes, eclipsadas por el éxito de las obras maestras mencionadas anteriormente, que conviene ver para entender mejor su visión del mundo y para disfrutar ya que están muy bien. La más personal de todas, probablemente, es The conversation (1974). Inspirada en el cine europeo que había estudiado en la universidad, sobretodo en Blowup (1966) de Antonioni, es el filme que mejor muestra en pantalla el principal tema de su filmografía: la soledad.

The conversation

La soledad en el guion

En el guion destaca una trama de conspiración política y espionaje, influida por el escándalo del Watergate, donde se ven reflejados temas como la ética profesional, la paranoia, la privacidad i el remordimiento. No obstante, centraré el artículo  en el ámbito  más emocional de la historia.

Harry Caul (Gene Hackman), especialista en vigilancia, es un individuo metódico, taciturno y muy introvertido. Su trabajo cosiste en realizar y escuchar grabaciones, invadiendo la privacidad de los otros. Por esa razón es una persona extremadamente rigurosa a la hora de ceder su intimidad. Esta idea ya queda clara desde el inicio de la narración cuando su vecina le regala una botella de vino para su aniversario y él, en lugar de darle las gracias, le pregunta cómo ha conseguido entrar en su piso y le pide que le devuelva las llaves. Le argumenta: “No tengo nada de valor excepto mis llaves”.

Pero tampoco entre sus compañeros de profesión, que lo respetan mucho, se siente cómodo y se enfada mucho con uno de ellos cuando descubre que le ha grabado mientras le hacía una confesión a un tercer personaje.

Su vida sentimental también es bastante curiosa. Mantiene una relación con una vecina, Amy (Teri Garr), que vive en el sótano, metafóricamente encarcelada, con quien también marca distancias. Su relación queda perfectamente definida por los siguientes tres diálogos:

Amy: Hoy que es tu aniversario, dime algo acerca de ti. Cuéntame tus secretos.

Harry: No tengo secretos

Amy: Yo soy tu secreto. ¿Tienes secretos, Harry? Sé que tienes secretos. A veces vienes aquí y no me dices nada. Una vez te vi en la escalera, escondido, vigilando mi puerta durante una hora. Crees que me cogerás haciendo alguna cosa mala, ¿no? […] A veces pienso que me espías cuando hablo por teléfono con otra gente.

Harry: ¿Por qué me haces todas estas preguntas?

Amy: Porque es tu aniversario.

Harry: No me gusta que la gente me haga tantas preguntas.

Harry: Antes no me hacías tantas preguntas.

Amy: Harry, me hacía mucha ilusión que vinieras hoy a verme. Cuando he escuchado que habrías la puerta, me he sentido muy feliz. Pero me parece que ya no te esperaré más.

Curiosamente la resolución de este conflicto la encontramos en otra escena donde no sale Amy. Harry le hace la siguiente pregunta a Meredith (Elizabeth MacRae):

Harry: Si fueras una chica que espera a alguien y no supieras nunca cuando te podría venir a visitar. Si vivieras en una habitación, sola, y no supieses nada de él. Y si lo amarás aunque él nuca te hablara de su vida privada. ¿Te quedarías con él?

Meredith: ¿Cómo sabría que me ama?

Harry: No habría forma de saberlo.

En ir avanzando el relato, el personaje se va exponiendo ya que se siente obligado a actuar en descubrir un complot y un posible asesinato. Los responsables del asunto le amenazan diciéndole que le tienen vigilado y lo siguen a todas partes.

La escena clave que mejor enmarca al personaje y que nos muestra su fragilidad al enfrentarse a un mundo hostil, su incomodidad al interactuar con otros seres humanos, su incomprensión de la conducta humana y su temor a lo desconocido es la escena del sueño. Como en muchos otros filmes, Coppola aprovecha esta escena para entrar en la mente de un personaje del cual no sabemos nada y para crear una fuerte conexión emocional con él que será clave para aumentar el impacto del desenlace de la historia.

La soledad plasmada visualmente

Otro elemento que convierte The conversation en una obra maestra es el trabajo de dirección y el de fotografía. Como habéis podido ver en el fotograma posterior a la introducción los planos no están solo magistralmente compuestos sino que además refuerzan el tema central de manera visualmente muy sugerente.

En primer lugar predominan los planos de grandes escenarios donde la única persona a la que vemos es a Harry Caul, para subrayar la idea de que vive aislado de la sociedad.

The conversation

També se usan rejas y vidrios que nos dan una visión parcial de su figura para mostrarnos el encerramiento de el personaje en sí mismo.

The conversation

En este último plano se utiliza el reflejo de la luz de neón roja para generar la tensión que la escena necesita.

Finalmente, destacar la puesta en escena virtuosa en los planos en los que intervienen unos cuantos personajes. Es genial como Coppola sitúa a Harry siempre distanciado de los demás y como casi nunca los personajes se miran entre ellos.

The conversation

The conversation

Observad como su “rival” lo tapa parcialmente, como si quisiera eclipsarlo.

La soledad en los actores

Decir que Gene Hackman es uno de los mejores actores de la historia no es ninguna novedad para nadie. Cuando te das cuenta de que es el mismo actor que 3 años antes había interpretado a Jimmy Doyle en The French Connection (1971) es para frotárselos los ojos. Son dos personajes tan opuestos pero, al mismo tiempo, tan bien interpretados y a tantos niveles, que lo único que puedes hacer es aplaudir al contemplar a un actor con un rango interpretativo tan amplio.

Él, como siempre hace, cuida la actuación hasta el más mínimo detalle. Es impresionante como puede transmitir tanto únicamente con  el movimiento de las manos o con la modulación de la voz. A través de su gestualidad podemos entender perfectamente cada escena sin la necesidad de diálogos. Sus miedos, sus frustraciones, sus inseguridades…Todo esto queda plasmado en pantalla gracias a un actor soberbio.

Sus compañeros de reparto, con papeles mucho más reducidos, están excelsos, como siempre pasa en las pelis de Coppola.

La soledad en la música y en el sonido

The conversation es una de les películas con el mejor uso del sonido de la historia del cine. Sin embargo, como es un tema muy estudiado solo me centraré en la parte que tienen que ver con el aislamiento del personaje.

El sonido se usa en muchas escenas para adentrarnos en la mente de Harry mediante la repetición brusca de determinados fragmentos que él grabó. Así se nos muestra la obsesión del personaje por este asunto y también como estos sonidos, que muchas veces solo escucha él, lo separan de los otros.

La banda sonora también está muy calculada y tan solo aparece en momentos claves, para no saturar al espectador, de manera que en la mayoría de metraje solamente escuchamos los sonidos inherentes a la historia. Este silencio refuerza aún más la idea de la película.

El tema musical normalmente entra en la transición de escenas y, una vez más, encaja a la perfección con lo que nos están contando. Realmente no hacen falta palabras cuando puedes mostrar de una manera tan complexa y abstracta el carácter de Harry únicamente  con un solo de piano:

También conviene destacar la presencia de la música diegética en la narración. El momento más íntimo del personaje es cuando toca el saxo, ya que es cuando se relaja y se siente en paz consigo mismo.

Para concluir solo decir que The conversation es de aquellas pocas películas en las que el director tenía muy claro lo que quería explicar, supo transmitirlo muy bien a todos sus colaboradores y, como resultado, tenemos una obra maestra extremadamente cuidada, donde todos los apartados de la producción van hacia la misma dirección y que puedes revisionar tantas veces como quieras ya que siempre encontrarás nuevos elementos que te harán pensar y sentir.

Personalmente, creo que hay pocas obras más que plasmen con tanta complejidad el tema de la soledad dentro de la sociedad. Si lo dudáis, os animo a visionar la última escena del filme. A ver qué os parece.

 

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