"Canciones para robots románticos" de Fangoria
8.3Nota Final
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8.4

Cumplidos ya los 25 años como pareja artística, Alaska y Nacho Canut vuelven a la carga con su duodécimo disco, “Canciones para robots románticos”, en la que repiten con Guille Milkyway y Jon Klein para la producción, responsables respectivamente del disco “cyan” y “negro” de su anterior trabajo, “Cuatricomía”, con el que obtuvieron tan buenos resultados.

Doce son las canciones que componen el disco, al menos en su primera versión estándar, repartidas equitativamente entre Milkyway y Klein. Un 6+6 cuyo nexo de unión lo ponen las letras de Fangoria, envueltas en un aura de vitalidad otoñal, dónde reina la melancolía y los achaques de la edad y la experiencia (y la iluminación que de ello se deriva). Musicalmente, sin embargo, las dos mitades del disco tienen diferente color (¿cyan y negro?) por mucho que nos quieran vender la moto.

Cuando hace dos años Fangoria fantaseaba con volver a contar con Guille Milkyway para alguno de los nuevos temas que formarían su nuevo trabajo, no podían ni aventurarse a imaginar que, en un arranque de inspiración robótica, el alma de La Casa Azul les sorprendería con nada menos que seis temas -casi listos para la producción final- de los que les resultaría imposible (inimaginable) descartarse de alguno. Los seis temas de Guille son sin duda los que penetran directamente en las conexiones rítmicas de todo robot romántico que se precie, sin más lubricación que la de esos efectistas arreglos bailables e irresistibles coros reminiscentes, marca de La Casa.

Promo de "Canciones para robots románticos" de Fangoria

La serie de Milkyway se inicia con “Disco Sally”, un tema dedicado a una (auténtica) vieja gloria de la pista de baile del Studio 54, el más triste y melancólico, aunque mucho más profundo que ese Tangram titulado “Geometría polisentimental”, del que ya os hablamos en La Finestra PlayList #12. Hit mainstream, por mucho que le pese (o no) a algunos. Le siguen, con el mismo ímpetu y unas letras más elocuentes, dos de los mejores cortes del disco “Fiesta en el Infierno”, dónde dejan claro que eso del amor es una pura invención, e “Iluminados”, con ese toque “bakala” trasnochado que invita al desfase, acompañado, de nuevo, por unos festivos e irresistibles coros. Cierran el bloque “Manual de decoración para personas abandonadas” y “Voluntad de resistir”, en un degradado de inspiración a modo de transición hacia el segundo bloque.

Si bien es cierto que la “cara B” del disco se presenta como dirigida y producida por Jon Klein, sólo hay que acudir a los créditos para darse cuenta de que la implicación de éste en su proceso creativo es bastante menor que la de Milkyway en el de la “cara A”. Jon Klein sólo firma el tema que cierra el disco “Larga vida y prosperidad”, en co-autoría con Nacho, Olvido y Max Peterson, uno de los temas más redondos del segundo bloque. Esto explica quizás esa primera impresión de desequilibrio en el trabajo de Klein. Impresión que por otro lado se desvanece poco a poco tras cada escucha. Entre los firmantes de ésta segunda parte, encontramos a Mauro Canut, hermano de Nacho, responsable primero de los dos temas iniciales, “La marisabidilla, el escorpión y la que quita la ilusión” y “La nostalgia es una droga”, una droga dura y adictiva. Ale Sergi, el cantante de los siempre interesantes Miranda! (“Fantasmas”, “Nadie como tú”) hace lo propio con “Mentiras de Folletín”, y Jaume Garcia Ferrer nos ofrece el lado más gótico y menos accesible de Fangoria, “Delirios de un androide cardado” y “La procesión va por dentro”.

Promo de "Canciones para robots románticos" de Fangoria

“Canciones para robots románticos” está disponible en CD, vinilo+CD y en digital con un tema extra.  Disco que presentarán en directo los días 4 y 5 de abril en Teatro Barceló de Madrid, y el 22 y 23 de abril en la Sala Barts de Barcelona. Además, aquellos que compren el disco a través de la página web de El Corte Inglés se llevarán también un DVD de lo más revelador, “Cuándo, para qué, cómo y con quien”, dónde cámara en mano y a través de 161 minutos, Alaska, Nacho y Mario Vaquerizo nos desvelan los detalles menos técnicos, aunque sí robotizados, de la creación del disco. En un momento del vídeo Mario Vaquerizo rebautiza al dúo con el nombre “Mangoria”, no por ladrones, ni frutales, si no en referencia a lo Mainstream que se han vuelto, algo que no sólo Mario les echa en cara. Ellos admiten que han dejado de ser underground, ni siquiera se consideran modernos, hasta Nacho se viste de marrón. Serán cosas de la edad, pero la experiencia es un grado.

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