El abrazo de la serpiente
6Nota Final
Puntuación de los lectores: (0 Votos)
0.0

Nominada para los Oscars a mejor película de habla no inglesa, El abrazo de la serpiente llega a nuestras pantallas de la mano del director colombiano Ciro Guerra. Los hechos se inspiran en los diarios de los primeros exploradores que recorrieron la Amazonia Colombiana, Theodor Koch-Grunberg y Richard Evans Schultes.

El filme pretende explorar desde la mirada indígena como se vivieron estas interacciones con el mundo occidental. Karamuka, último superviviente de su pueblo, acompaña Evan, un etnobotánico que busca la yakruna, una misteriosa planta con la capacidad de enseñarnos a soñar.

En un ejercicio fílmico estético y onírico, la trama transcurre a través de un río y de sus misterios e historias más oscuras. Como si de Apocalipsis Now se tratara, la angustia, el miedo a descubrir o lo que es descubierto nos va ofreciendo un espectáculo visual rodado en blanco y negro. La propuesta se muestra bella en la fotografía, cautivadora en la ambientación pero efímera en su mensaje moralizador y en algunos detalles que hacen sospechar de un excesivo folclore indígena.

Sea como sea, nadie puede negar que nos encontramos ante una película valiente donde los flashbacks y los sueños se confunden. Habría que preguntarse si de una manera más o menos voluntaria. Y es que, a menudo, las escenas que se cabalgan aparecen pretenciosas y sin aportar información significativa. Cabe destacar también que la mirada   indígena le otorga un particular plus de fascinación y, también hay que decirlo, de justicia poética. La llegada del hombre blanco con sus misiones evangelizadoras y las barbaridades que sufrieron las comunidades indígenas ponen sobre la mesa valores éticos y morales. De este choque entre culturas, sale un lamentable resultado de exterminación. Y, en este sentido, el film refleja de forma hipnótica los poderes destructivos del colonialismo.

Así pues, nos encontramos ante una película de clara potencia estética, con una fotografía prominente y un mensaje abrumador. Pero, en el fondo, el film precisa de elementos que hagan girar la historia hacia parámetros más reales. Uno sale del cine con la sensación de que sueño y realidad se confunden. Aunque quizás esa sea la intención de Ciro Guerra. Seguramente, en el fondo está la firme voluntad de creer que esto nunca ocurrió. Sólo son conjeturas pero resulta evidente que nos encontramos ante una experiencia cinematográfica singular que, a buen seguro, no dejará a nadie indiferente. Sea en un sentido o en otro.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ús de cookies

Aquest lloc web utilitza cookies per tal d'oferir la millor experiència d'usuari. Si continues navegant estàs donant el teu consentiment a l'acceptació de les mencionades cookies i de la nostra política política de cookies, fes click a l'enllaç per més informació.

ACEPTAR
Aviso de cookies
X