Eva no duerme
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El director argentino Pablo Agüero decide volver sobre uno de los mitos de la historia moderna de su país, y es que la Eva que no duerme del título de su última película no es otra que Evita. Pero la manera en la que se acerca al personaje es a través de una historia ideada por él mismo donde hace una curiosa suposición sobre lo que podría haver pasado con el cadáver de Eva Perón, que estuvo desaparecido durante años y solo 25 después de su muerte pudo ser enterrado.

“Eva no duerme” arranca con la muerte de Evita, considerada una santa benefactora para las clases humildes y una amenaza para los oligarcas y parte del ejército. Un embalsamador (Imanol Arias) se encarga de preservar el cadáver hasta dejarlo en un estado perfecto. Pero los convulsos cambios políticos que vive Argentina y la posterior instauración de la dictadura hacen que los que quieren borrar el recuerdo de Eva Perón hagan pasar su cuerpo por un periplo que dura veinte y cinco años. Gael García Bernal, Denis Lavant , Sofía Brito y Daniel Fanego completan el reparto.

Rodada en blanco y negro, la película mezcla las escenas de ficción con imágenes reales de archivo. Su curiosa historia le sirve a Agüero para reflejar el efecto que tuvo Evita en el pueblo argentino hasta mucho después de su muerte, por lo que siendo un cadáver prácticamente deificado siguió influyendo en las acciones de los que le odiaban y quienes la querían.

Eva no duerme. Imanol Arias

Eva no duerme” esdeviene así un film claustrofóbico tanto en sus espacios cerrados (una morgue, un ataud, un transporte), sus ambientes oscuros y las obsesiones que no dejan a sus protagonistas desprenderse del efecto de una mujer que ya no está.

Y al final, la película puede tener cierto interés por los que no conocían los hechos y acepten la suposición de Agüero como una posibilidad. Pero por el contrario, la película casi sólo funciona cuando son las imágenes reales las que aparecen en pantalla y se juega con el sonido para enfatizar la foto, para elevar su tono a metáforas. Mientras, las ficcionadas resultan lentas, forzadas y poco dadas a querer explicar porque toman partido muy claramente por una parte y una visión del personaje de Evita.

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