Spotlight
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Todo empezó con una persona y una débil sospecha: un sacerdote acusado de abusos a menores. Un abogado de las víctimas que afirma que las autoridades eclesiásticas tenían conocimiento de los hechos, es el nuevo film del realizador norteamericano Tom McCarthy.

“Spotlight”, un equipo de investigación del diario “The Boston Globe”, que inicia la investigación de los hechos y que en enero de 2002 saca a la luz la compleja trama de encubrimiento de casos de pederastia que desde hacía décadas llevaba a cabo la archidiócesis de Boston. Una noticia que generó una gran conmoción y a partir de la cual surgieron multitud de casos más en medio mundo. “The Boston Globe” ganó el Pulitzer al servicio público en 2003 por esta noticia; Spotlight, ganadora de un centenar de premios y una de las favoritas al Oscar a Mejor Película de este año, es el thriller periodístico que relata los hechos.

Una de los temas característicos del cine del realizador norteamericano Tom McCarthy es el descubrimiento de la realidad. En películas como Vías cruzadas (2003) o The Visitor (2008), su mejor película hasta la fecha, habitan personajes complejos cuya visión de la vida cambia tras inesperados encuentros o repentinas revelaciones. En su quinto film nos presenta el tenaz camino hacia la verdad de un equipo de periodistas en una comunidad cerrada, inspirándose en diversos títulos cuyo epicentro es una investigación periodística que pretende descubrir los trapos sucios del poder. En especial, bebe de Todos los hombres del presidente (1976): como en la película de Alan J. Pakula, McCarthy se centra en narrar exclusivamente la investigación, llevada a cabo por periodistas íntegros, sin permitir efectismos ni interferencias emocionales.

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La puesta en escena es sobria, elegante, aunque excesivamente tradicional. La cámara acompaña a los periodistas por los pasillos de la redacción, los despachos claustrofóbicos, los sótanos atestados de archivos, los tribunales de (in)justicia y las barras de bar, haciéndonos partícipes del caso o captando la dinámica de los protagonistas por medio de planos generales y medios, dejando únicamente los planos cortos para los diversos clímax dramáticos que se van produciendo, como el descubrimiento de nuevas pistas o el testimonio de las víctimas.

Spotlight gana interés gracias a su ritmo in crescendo y, especialmente, a la excelente labor interpretativa de su reparto. El cuarteto que forma el grupo de investigación (Michael Keaton, Mark Ruffalo, Rachel McAdams y Brian d’Arcy James) brillan en su encarnación de unos personajes comprometidos con su misión profesional, la búsqueda y el descubrimiento de la verdad. Destacan especialmente Michael Keaton, en el papel de Walter “Robby” Robertson, jefe del equipo “Spotlight”, y Mark Ruffalo, en el papel de Michael Rezendes, un periodista ansioso por descubrir las miserias ocultas. Ambas interpretaciones, basadas en la contención, transmiten sutilmente las incertidumbres de unos personajes que huyen de los estereotipos periodísticos presentes en películas afines. Asimismo, Stanley Tucci se luce su papel de abogado de origen armenio, clave para el discurso del film.

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También destacan una serie de elementos que ayudan a crear la atmósfera deseada para la historia. La fotografía, cruda y sin artificios ni filtros de luz, copia el estilo de muchos thrillers de los años 70. La dirección artística enfatiza el antiguo espíritu de las viejas redacciones. Y la efectiva banda sonora de Howard Shore, basada en una sencilla melodía de piano, añade melancolía al film y puntea, pero no subraya, los momentos climáticos. Todo está, sin embargo, excesivamente al servicio de una historia lineal y sin subtramas, y se echa de menos un mayor riesgo formal, como contenían Buenas noches, y buena suerte (George Clooney, 2005) o Zodiac (David Fincher, 2007), entre otras recientes propuestas similares.

Spotlight es una reivindicación del periodismo sólido y profesional, aquel que trabaja con fuentes y datos contrastados, y de los reporteros locales, en los tiempos de Internet y la globalización. Discute la necesidad del ciudadano católico de conservar a ultranza su fe, cuestiona el comportamiento de la Iglesia y, además, la ética de nuestro sistema judicial, de nuestros gobernantes y de la sociedad corrupta en la que vivimos. En este sentido, McCarthy y su guionista, Josh Singer, exponen la imposibilidad de romper el statu quo del sistema: Spotlight nos enseña que el único espacio de libertad y de cambio se encuentra en nuestra toma de decisiones diaria, discurso que refleja especialmente el personaje interpretado por Keaton.

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