Bèsties
10Nota Final

Bèsties. Son bestias. Son muy bestias y punto. Baro d’Evel se supera en cada espectáculo. TA2015 los programa con razón. Baro d’Evel son infinitas cosas tan sumamente brutales que pocas veces pasan frente nuestros ojos. Y ojalá pasaran más a menudo. Es la belleza escénica y la constante sorpresa por excelencia. Tendréis su carpa plantada en el Mercat de les Flors a partir del 11 de diciembre. No se os pasara por la cabeza el no ir.

Rodeas la carpa. Sigues, rodeando la carpa de los caballos al galope. Entras al espacio circular y te sientas. De repente un caballo marrón cruza. Desaparece. Silencio. Un pájaro negro y blanco cruza y ya no está. Silencio. Una niña. Stop. Un hombre. Stop. El espacio se multiplica en dimensión y se crean estos espejismos que te paran la respiración. Ya te han hipnotizado y quieres más. “Es como un vacío que está casi lleno”.

Es una renovación del circo que llevan años haciendo y rehaciendo. Es poesía de la pista sin duda alguna. Y es poesía harmónica entre animales. Dignifican la inclusión de otras especies, en esta ocasión caballos y pájaros, en forma de comunicación entre caballos  y humanos, entre humanos y pájaros. Son unos miembros más que accionan en escena y es magnífico lo que consiguen con esta unión. Los animales en escena ganan a los humanos, siempre. Son la vivacidad más pura y más agradecida de ser experimentada, pues no mienten, no hacen, no crean, tan solo son y están.

En ‘Bèsties’ tiene cabida el humor, el movimiento, la canción, el metateatro, el texto, la ópera, el clown, la acrobacia, el volar, el trotar, la danza, la música con instrumentos en directo, el columpio, el árbol que crece des del centro de la pista, la paja, los múltiples idiomas que no necesitan sobretítulos, la cara pintada, los ‘little bushes’, la jaula vacía del pájaro libre. Todo, tal y como enlazan estos dispositivos escénicos y más, conforma la poesía de pista que saben hacer tan bien. Esta poesía que vacila tanto el cerebro como la emoción del que lo está experimentando.

Así pues, lo único que realmente puede decirse sobre esta obra de arte es que no dejen de enseñárnosla. Bravo a los creadores e intérpretes a la vez, Camille Decourtye (pocas profesionales escénicas como ella sorprenden tanto como lo hace Camille) y Blaï Mateu, que tiene la capacidad de conducirte por este mundo tan particular y que abarca tanta extensión. Bravo al resto del repartimiento que tienen la capacidad de accionar, con una finura riquísima, su savoir faire: Lali Ayguadé, Noémie Bouissou, Taïs Mateu, Julian Sicard, Piero Steiner y Martí Soler; los caballos Bonito y Shengo, los cuervos y periquitos Gus Zou, Blanche y Albert y el feroz Midinette.

Te preguntas si son más bestias los caballos y pájaros o bien nosotros mismos. Te transforman la realidad y te hacen volar a ti con su propio vuelo. ¿Qué más necesita uno que una pista de circo? Por le que se aprecia, nada más que eso. Un trabajo sublime. No “amburre” para nada. No es necesario seguir escribiendo pues. Es necesario verlo. Es necesario experimentarlo de primera mano y dejarse llevar por y con Baro d’Evel.



Teatro: La Copa
Web teatro
Concepto y Dirección: Camille Decourtye y Blaï Mateu Trias
Intérpretes: Lali Ayguade, Noémie Bouissou, Camille Decourtye, Taïs Mateu Decourtye, Blaï Mateu Trias, Julian Sicard, Piero Steiner y Marti Soler Gimbernat


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