La banda de la fi del món
5Nota Final

Temporada Alta 2015 vuelve a dar espacio en esta edición a Los corderos. Son Pablo Molinero y David Climent y su teatro bastardo. ‘La banda de la fi del món’ (‘La banda del fin del mundo’) es lo que nos traen como teatro bastardo en esta ocasión. El caos que provoca la idea general de la improbabilidad que escenifican conlleva una confusión monumental; seguro que uno quiere que llegue a su fin.

“Ni nosotros somos una banda, ni vosotros sois lo que creéis ser.”

Un no-espacio, simétrico, de fondo negro, con perspectiva plástica, ingrávido, bastante onírico, impersonal, laboratorio blanco, focos, micrófonos, una hembra músico y danesa (Pia NielsenMiss Q), dos machos que pervierten las normas sociales establecidas y buscan en la invalidez, en el ‘no-ser’, en el ‘no-acontecer’. “La banda de la fi del món’ proclama la improbabilidad que te caiga un rayo encima, la poca probabilidad que existe de morir en un ataque terrorista y obviamente, la imposibilidad de crear sin recursos económicos.

“Vosotros sois la gran incógnita a ser descubierta en la galaxia.”

Por primera vez trabajan con una mujer. Una mujer o un gran y sublime descubrimiento del panorama escénicomusical. Es ella que les da la banda de rock interdisciplinaria en la que se une su teatro bastardo que defienden en su manifiesto como un “lenguaje escénico que no está subordinado a la dictadura de la palabra”. Con este show (se acerca más a una performance que al concepto de teatro o bien el de danza, aunque podría decirse que lo incluyen en ciertos momentos) dicen querer dar “un mensaje de Re-evolución, donde aquello improbable es posible”. Entonces siguen accionando los cuerpos para así entender la naturaleza del ser humano, el instinto, las relaciones y los comportamientos. No se sabe bien qué consiguen. O quizá simplemente no se entiende.

“Sólo un 8 une 2 trozos de vacío.”

A través de este concierto de aire pop, confeccionan un discurso donde el público se lo pasa bien y se ríen bastante. Ahora, el exceso de conceptos y el caos del discurso en sí, junto con los bucles en los que entran, provocan, sin duda alguna, un no querer estar ahí. (Puede que sea lo que buscan). Intentan hacer comprensible la creencia y fe en la improbabilidad. Quieren convencer que se yerra cuando solo se cree en aquello demostrable. Y lo hacen vía una maravillosa poesía cantada, con coreografía, con teatro de objetos, con la música, con texto muy épico y agradecido de ser escuchado, y a su vez, con una verborrea tan tópica y pesada que incluye el lema “no hay presupuesto”. Crean una poética absurda que a veces destrozan inútilmente conectándola demasiado directamente con la realidad. Y se rompe la energía. (Que puede que también sea lo que buscan).

“La realidad está. Sólo hay que escucharla.”

De esta pieza se salva seguro un 33,3% periódico, gracias a la gran creadora de este universo ‘improblemente’ posible que resta impávida, creando la atmósfera necesaria para tal creación, que no funciona en absoluto, de los no-impasibles Los corderos. También tiene uno que admitir que tiene un final difícilmente mejorable (sin ironía alguna), la nave se eleva y la luz te transporta. Suerte. Ya se van.

“My Faith is lost. Only music can save us.”



Teatro: Teatre de Salt
Web teatro
Dirección: Loscorderos.sc
Intérpretes: David Climent, Pablo Molinero y Pia Nielsen


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