Detrás de las películas de James Bond nos encontramos con el trabajo del escritor que creó al personaje y lo convirtió en el mito que es en la actualidad. Como en el caso de Sherlock Holmes, Bond forma parte de nuestro imaginario, es casi un personaje real y a muchos nos puede parecer que sus historias son la adaptación directa de hechos reales. No es así. Detrás de Bond, de las mujeres que lo acompañan, de los malos terroristas y asesinos hay la mente de un escritor, de Ian Fleming, un hombre que dio vida a uno de los héroes por excelencia.

Ian Fleming nació a Mayfair, Londres, hijo de un miembro del parlamento, Valentine Fleming. Ian tenía un hermano mayor, el escritor de viajes Peter Fleming, y unos años más tarde sus padres le dieron dos hermanos pequeños, Peter y Richard. Estudió en el Colegio Eton y en la Academia Militar Real Sandhurst, de donde salió antes de acabar su formación. Su madre lo envió al continente a estudiar idiomas, primero a Austria y Munich para mejorar su alemán y prepararse por los exámenes de la Foreign Office, y después a Ginebra para estudiar francés. No consiguió entrar en la Foreign Office y trabajó como editor y periodista en el servicio de noticias Reuters. Siempre a la sombra de su hermano, el éxito más grande de Fleming en Reuters fue el seguimiento de un juicio en Rusia. Problemas económicos lo llevaron a dejar el periodismo y a entrar en una compañía de banca.

Ian Fleming James Bond

El año 1939, inició un acercamiento formal al servicio de inteligencia trabajando por la inteligencia naval. Bien pronto se convirtió en el asistente del director y fue la mano derecha de uno de los mejores espías británicos, John Godfrey. La guerra fue buena para Fleming, puesto que incentivó su imaginación, programando, elaborando y llevando a cabo peligrosas misiones. Desde su despacho maquinó extrañas ideas sobre cómo confundir, vigilar o enfurecer los alemanes. Durante el último año de la guerra visitó Jamaica, quedó impresionado por la isla y se propuso vivir allá en un futuro cercano.

Superando muchas dificultades consiguió trasladarse en Jamaica donde vivió en una casa llamada Goldeneye, con pocos lujos. Vivía a medias entre Londres y Jamaica y trabajaba de periodista ocasional. Pero las necesidades económicas lo llevaron a iniciar una carrera más regular en el mundo de la literatura. ‘Casino Royale’ fue la primera de muchas de las novelas e historias cortas dedicadas al agente 007, donde puso todo el ingenio que años atrás había destinado a las misiones de inteligencia. Se ganó el respecto de autores tan variopintos como Raymond Chandler o Edith Sidwell y prácticamente la familia Kennedy entera seguía las historias de James Bond. Combinó a la perfección la escritura con una vida intensa, llena de viajes y de emociones que tuvieron consecuencias graves en la salud del autor. A finales de los años 50 su estado empeoró y, a pesar de que él intentó sobreponerse en varias ocasiones, su organismo estaba demasiado tocado como para prever una larga vida. Así fue, ya que el 12 de agosto de 1964, Ian Fleming moría con sólo 56 años dejando atrás una de las creaciones literarias más carismáticas del siglo XX.

James Bond literario

James Bond Ian Fleming

Ian Fleming escribió doce novelas y nuevo cuentos del agente 007, a pesar de que existen dudas sobre quién acabó la última de ellas. Se sospecha que fue el escritor Kingsley Amis quién completó “El hombre de la pistola de oro”. Cuatro años después de la muerte de Fleming, el mismo Kingsley Amis continuó la serie escribiendo una nueva historia de James Bond. En 1973, John Pearson escribió la ‘Biografía Autorizada de 007’, escrita en primera persona y entre el 1981 y el 2002 John Gardner y Raymon Benson aportaron 20 novelas y tres cuentos más. Aun así, estos obras no tuvieron el éxito ni la aceptación de las originales de Ian Fleming. El año 2005, Charlie Higson dedicó una serie a las aventuras de un joven Bond y Samantha Weingberg, bajo el pseudónimo de Kate Westbrook, inició la publicación de una trilogía que llevaba por nombre “The MonePenny Diaries”. En julio del 2006, la compañía que poseía los derechos de las novelas de Fleming anunció que para celebrar el centenario del autor habían encargado una nueva obra a un escritor de renombre: Sebastian Faulks fue el escritor elegido y “Devil May Care” el título del libro. A continuación, Jeffrey Deaver publicó “Carte Blanche” en 2010 y William Boyd “Solo” en 2013.

Los esfuerzos para publicar nuevas obras dedicadas al agente 007 demuestran la rentabilidad de la franquicia creada por Fleming. Aun así, las obras posteriores no han llegado a la calidad y al nivel de diversión de las creadas por Fleming que quizás se asustaría un poco si pudiera ver lo que se ha hecho con su creación, al menos en el aspecto literario.

 

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