Si Roger Moore no fuera tan “santo”, Sean Connery no hubiera sacado la primera posición en el ‘ranking’ de los mejores ‘Bonds’. Y es que, cuando en 1962 entraba en producción el Dr. No, Roger Moore estaba preparado por El Santo y Sean Connery era la segunda opción. No fue hasta 1973 que los productores de la saga volvieron a pensar en él y le ofrecieron protagonizar “Vive y deja morir”, el primero de siete films en que el actor británico se pondría en la piel del famoso hombre con licencia para matar.

Roger Moore, el Bond més irònic

Roger Moore, de Santo a Bond

Roger Moore nace a Stockwell, Londres el 14 de octubre de 1928, dos años antes que Connery. Desde muy pequeño a Roger lo que más le fascinaba era el dibujo, hasta tal punto que durante su adolescencia trabajó como ayudante de dibujos animados en un estudio de cine publicitario.

Gracias a algún contacto y a su buena planta debutó ante las cámaras como extra a “Caesar and Cleopatra” (1946). Fue esta experiencia la que le hizo decidirse por encaminar su vida en el mundo de la interpretación. Así, solicitó el acceso a la prestigiosa Royal Academy of Dramatic Artes, pero no lo consiguió. Pero esto no le sacó la idea de la cabeza y pensó que trabajar de modelo masculino quizás le abriría alguna puerta. Finalmente su oportunidad llegó con un papel a “The Last Time Y Saw Paris” (1954) co-protagonizada por Elizabeth Taylor.

Pero fue en la pequeña pantalla donde Roger Moore consiguió convertirse en un rostro popular. El año 1957 conseguía transformarse en Ivanhoe para la televisión Británica. Más tarde vendrían The Alaskans y Maverick. En esta última interpretaba a un vaquero con bastante sentido del humor. Fue una serie de gran éxito e incluso y hubo una adaptación cinematográfica interpretada por Mel Gibson y Jodie Foster en 1994.

El año 1963, gracias a su experiencia en series de aventuras y a su innegable carisma y presencia de gentleman, el gran productor británico Sir Lew Grade le ofreció el papel del clásico personaje literario creado en los año treinta por Leslie Charteris, El Santo, para televisión.

Seductor, simpático, misterioso,… eran características comunes entre Roger y su personaje al Santo. Un papel que parecía hecho a medida y que lo convirtió en estrella en todo el mundo. Además de popularidad, este éxito le aportó riqueza puesto que, además de como actor, al Santo se involucró como productor y director. Actualmente es el propietario de los derechos de difusión de la serie.

Las características de Simón Templar, ‘El Santo’, llamaron la atención de Ian Fleming, creador de James Bond 007, que sugirió a Cubby Broccoli y Harry Saltzman que lo consideraran para el film que estaban produciendo sobre su personaje. Pero Moore no estaba disponible para hacer cine. El Santo seguiría en antena hasta 1968.

Pasada su etapa televisiva, los productores Broccoli y Saltzman aprovecharon para ofrecer a Moore el papel de Bond en la que sería la nueva película de la franquicia, a pesar de que la United Artists pensaba en Burt Reynolds o Robert Redford.

Vive y deja Morir fue el primero de los siete films en los que Roger Moore interpretó a James Bond. Con él, el personaje ganó en sentido del humor y también en edad poco a poco. De hecho en Panorama para Matar el actor tenía ya 56 años.

Después de doce años al servicio secreto de su majestad, Roger Moore empezó otra carrera, la de filántropo y embajador de la UNICEF luchando contra la hambre y la violencia contra los niños en todo el mundo. En Octubre de 2003 fue nombrado Caballero del Reino Unido de Gran Bretaña por la Reina Elisabeth. Al recibir la condecoración el actor exclamó: “Este honor se debe de a mi labor para UNICEF y no por mi trabajo como actor, si así fuera seria el primer actor nombrado caballero gracias a su habilidad para expresar emociones con las cejas!”.


Panorama para matar

Panorama para matar

“Panorama para matar” supone la última aventura de Roger Moore como James Bond. Con una línea argumental muy similar a “James Bond contra Goldfinger” y un sentido del humor poco habitual como el que ya se usó a “Moonraker”, este film es, para muchos de los fans del agente 007, un capítulo del todo innecesario e incluso contraproducente por la saga

Pero realmente Roger Moore se lo montó muy bien a pesar de los 56 años que lucía en el film, convirtiéndose en el Bond más viejo de la serie. La ocasión se lo valía y la producción estuvo a la altura. Decorados de impresión, música de John Barry y escenas de acción pomposas (a pesar de que también superfluas) que acompañan al Sr. Bond en persecuciones en coches de bomberos en San Francisco, saltos de vértigo desde la Torre Eiffel, carreras de obstáculos mortales a la mansión de Zorin o duelos sobre el Golden Gate.

El industrial millonario Max Zorin es investigado por el MÍ6 ante la sospecha de que está vendiendo información secreta sobre micro-chips a la inteligencia soviética. James Bond es el escogido para infiltrarse e investigar a Zonin a su mansión haciéndose pasar por un adinerado comprador de caballos de carreras, como los que Zonin cría. Pero su identidad se descubrirá y necesitará de la ayuda de Stacey Sutton, una joven a la que Zorin intenta forzar para vender sus acciones de la empresa petrolífera de su difunto padre. Los dos juntos harán frente al malvado Zorin y a su colaboradora May Day, intentando hacer fracasar el plan de Zonin, con el que acapararía el mercado mundial de micro-chips.

Hay que prestar especial atención a las destacables interpretaciones de los malos de la película: Chrisopher Walken y Grace Jones. A Walken el papel de Max Zorin le va como anillo al dedo. Acostumbrado a interpretar personajes extraños, el actor borda el papel al potenciar un cierto encanto en vez de su lado más despiadado.

Por otro lado el amazònica Grace Jones está de lo más exótica en el papel de May Day, una mujer sin sentido del humor pero muy sexual a la que gusta vestir de manera extremada. Realmente es uno de los personajes femeninos más originales e interesantes de la era Roger Moore. De hecho, en Panorama para Matar la actuación de Grace Jones eclipsa el resto.

La chica Bond en esta ocasión fue  Tanya Roberts, quizás la peor chica Bond de la historia del personaje. De hecho se pasa todo el film colgada en cualquier lugar gritando “Help me, Bond!”. Además, no aporta nada de información técnica, pero ,eso sí, su presencia a pantalla es de lo más sexy.

La última película de Roger Moore haciendo de Bond fue promocionada de forma masiva. En los Estados Unidos se hicieron tres pósteres para los cines, dos de ellos como teasers de avance. Pero la mayor parte del merchandising se hizo por el Reino Unido y casi la totalidad de Europa. Smith’s Crisps hizo una serie de pósteres de acción para a sus clientes. Lone Star Toys de Inglaterra puso a la venta lotes de funda y pistola de Panorama para Matar, y Hestair Hope produjo dos puzzles. Sacapuntas, juegos de cartas, álbumes de fotografías, juguetes, relojes,… son parte del merchandising para promocionar el film.

El hecho de que el tema principal de “Panorama para Matar” estuviera interpretado por Duran Duran fue un buen reclamo por el público de España, donde estaban muy moda.

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