Mi gran noche
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Álex de la Iglesia tiene mano para el humor. Pero también tiene cierta tendencia en sus películas a poner un montón de personajes y temas en acción, arrancarr con fuerza y que, llegado cierto punto, el resultado se le vaya de las manos, todo se le desmadre o el film empiece a caer en picado. Este fue el caso de “Las brujas de Zugarramurdi” (2013), en parte por un elemento sobrenatural mal gestionado. Pero ahora el director vasco decide poner la mirada en temas más terrenales y esta vez mantiende las riendas más bien sujetas. Prepararos para reir un buen rato, después de su paso por el Festival de San Sebastián, llega a los cines “Mi gran noche”.

Mi gran noche” nos situa en el interior de un plató de televisión donde se está grabando, meses antes, el programa televisivo de fin de año. Allí coinciden figurantes (Blanca Suárez, Pepón Nieto), Alphonso (Raphael), un divo de la canción que quiere ser el número principal de después de las campanadas, Yuri (Carlos Areces), su hijo adoptivo, Adanne (Mario Casas) un joven y exitoso cantante demasiado dado a liarse con toda chica que se le pone delante, el agente que intenta resolverle los lios (Tomás Pozzi), el matrimonio de presentadores de la gala (Carolina Bang y Hugo Silva) o la regidora del programa (Carmen Machi). Mientras dentro del estudio llevan ya días encerrados intentando acabar la grabación, fuera se está montando una protesta por un ERE que podría dejar a cientos de trabajadores en la calle.

Mario Casas a "Mi gran noche" de Álex de la Iglesia

Así, entre lo que pasa fuera y sobre todo lo que pasa dentro, Álex de la Iglesia se cachondea con ironía de este estilo de programas de variedades y de la fama en el mundo del espectáculo. Y a la vez denuncia ciertas maneras de funcionar, corruptelas, la actitud borreguera del público -por extensión la sociedad- ensimismada por banalidades, y el brillo de la tele que vive ajena a los problemas sociales de la gente en un casi macabro “el espectáculo debe continuar“. Las miserias de una sociedad ocultas tras el cartón piedra de la fiesta más efervescente.

Mi gran noche” acusa alguna inconstancia en el ritmo, pero tiene momentos muy inspirados y su continuo saltar de unos personajes a otros y de una subtrama a otra le da mucho dinamismo y diferentes focos para el humor.

De la Iglesia se pasea por los rincones del plató construyendo un sonado vodevil con un reparto coral formado por muchos ya habituales de su troupe y donde cada uno tiene su momento en el desmadre global. Y lo hace con muchos momentos de trazo grueso, pero también con guiños, bromas que tiran de figuras de la música y la televisión, y escenas estrella como la actuación de un Mario Casas de rubia melena a ritmo de “Bombero” (parodiando el Torero de Chayanne) o un Rapahel con tics de Darth Vader interpretando su “Escándalo“. Un divertimento típico estilo de la Iglesia con unas gotitas de nota social para pasar un buen rato.

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