Continuamos hablando del cine que pasa por Sitges. Hoy ha sido el día de Gaspar Noé y la esperada “Love 3D”, después de “The invitation” nos ha dado la sorpresa agradable del día y para terminar un poco de animación con “Miss Hokusai”.

Love 3D

Love 3D

Había mucha expectativa por ver la última película de Gaspar Noé, un director que sobre todo desde que el gran público lo conoció con “Irreversible” tiende a remover el espectador y no dejar a nadie indiferente. Y más si tenemos en cuenta que el film que presentaba en Sitges venía preanunciado como de porno 3D. Lo que nos hemos encontrado pero es una historia de amor con mucha carga erótica y un 3D sin demasiado sentido.

Una mañana, Murphy (Karl Glusman recibe una llamada: su exnovia Electra (Aomi Muyock ha desaparecido. Casado y con un hijo, Murphy dedica la jornada a recordar su historia de amor de dos años con Electra, una relación tremendamente extrema y apasionada.

En “Love 3D” hay mucho sexo, sí, pero el director se encarga muy bien, a través de las frases de su protagonista, un aspirante a director de cine, de remarcar que lo que nos está contando es una historia de amor, desde el principio hasta el final, y que el sexo, romántico, apasionado o experimental, es un elemento inherente a la relación entre Murphy y Electra. Así en líneas generales el discurso funciona y la película termina siendo un buen retrato de una relación, ayudado por esta manera desordenada de explicarla que permite ir descubriendo claves importantes poco a poco. Pero el filme tampoco le faltan defectos. Un metraje de dos horas que resulta excesivo hasta hacerse soporífero en algunos fragmentos. Un actor protagonista no demasiado expresivo que no ayuda a generar empatía. Y un uso del 3D que cuesta justificar porque no aporta demasiado nada narrativamente y que quizás a Noé sólo le hacía gracia por un plano de una eyaculación disparando hacia el espectador con gafas que el Auditorio de Sitges ha recibido con sonoras risas y aplausos.

The invitation

The invitation

Una de las sorpresas más agradables de la jornada y en lo que llevamos de festival ha sido la película de Karyn Kusama (directora de “Jenifer s Body”, “Aeon Flux” y algunos capítulos de “Halt and catch fire”) que ha venido en persona a presentarla en Sitges. Y a juzgar por la velocidad con la que muchos espectadores se han abalanzado a la salida sobre las cajas donde se depositan los votos del público, no descartamos que obtenga buenas puntuaciones para este galardón.

En “The invitation” nos encontramos con Will (Logan Marshall-Green y Eden (Tammy Blanchard) que perdieron su hijo hace años. La tragedia afectó su relación de forma irreversible, hasta el punto de que ella desapareció repentinamente. Un día, Eden vuelve a la ciudad; se ha vuelto a casar y parece que en ella haya cambiado algo, convirtiéndola en una presencia inquietante y irreconocible incluso para Will.

Kusama va jugando sus cartas de manera inteligente para mantener la atención del espectador e ir paseando por los diferentes temas que trata la película. Desde la llegada de los invitados en la casa, los diálogos que marcan la relación entre ellos, los dolores del pasado que condicionan el reencuentro, los debates sobre las diferentes maneras de afrontar la pérdida, las confesiones, las copas, la cena y el sorprendente final, todo ello viene impregnado de una tensión omnipresente in crescendo que te mantiene enganchado de principio a fin.

Miss Hokusai

Miss Hokusai

Keiichi Hara nos trae un precioso relato alrededor de O-Ei, la hija del maestro pintor Hokusai. El director de la exquisita “Colorful” ha firmado el retrato de una familia y de una época, la de la ciudad de Edo de principios del siglo XIX.

Como película de animación poco a criticarle a “Miss Hokusai”, la adaptación del cómic “Sarusuberi” de Hinako Sugiura. Pero sí es de esos filmes que te deja la sensación de que como occidental se te están escapando cosas que quizás desde una mirada más cercana conectan mejor con el espectador. Lo más bonito es el retrato que hace de los artistas, de los dibujantes tradicionales japoneses aquí encarnados por el padre, la hija y sus aprendices. Pero en los otros temas, la historia de la hermana ciega, las geishas y la historia de Edo (después llamada Tokyo), el filme se dispersa y acaba resultando errático.

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