Escenas de la vida conyugal
8Nota Final

Del 1 al 18 de Octubre de 2015 podremos disfrutar en el Teatro Tívoli de Barcelona de “Escenas de la Vida Conyugal”, de Ingmar Bergman, con Ricardo Darín y Érica Rivas bajo la dirección de Norma Aleandro.

Después de una larga y exitosa temporada en Argentina, con gran éxito de público y crítica, llega esta obra a Barcelona. Norma Aleandro interpretó esta misma obra junto a Alfredo Alcón en 1992, y ahora, se encarga de dirigirla en esta nueva versión a cargo de Federico González del Pino y Fernando Masllorens.

Escenas de la vida conyugal fue concebida por Bergman como una miniserie para la televisión sueca, con Liv Ullman y Earland Josephson como protagonistas, en una versión de cinco horas de duración, que fue presentada en seis capítulos con gran éxito de audiencia (1973). Pasó posteriormente a la televisión mundial, despertando el interés de los industria cinematográfica norteamericana, que pidieron a Bergman una reducción del producto para su estreno en los cines, donde ganó premios como en Golden Globe y el BAFTA. Tiempo después el propio Bergman adaptó el guión cinematográfico al formato teatral, estrenándola en 1981 en Munich, donde estaba exiliado en ese momento.

La obra está dividida en seis episodios que nos muestran los entresijos y las contradicciones de un matrimonio que está en proceso de descomposición. No conozco la versión de Bergman, nunca fue uno de mis cineastas predilectos, pero creo que no me equivoco si intuyo que la versión del sueco seguramente es mucho más amarga que la comedia que nos encontramos en el Tívoli. Es una comedia, sí, pero de una tristeza infinita.

Juan y Mariana, la pareja protagonista (Ricardo Darín y Érica Rivas) relatan al público, en un juego en que alternan a los propios actores con sus personajes, rompiendo la cuarta pared al inicio de cada secuencia, la problemática de un matrimonio consolidado, con dos hijas, que ve como poco a poco, el mundo que compartían se va viniendo abajo. Los conoceremos antes, durante y después del proceso de divorcio.

Hay situaciones divertidas, dramáticas y hasta violentas, pero sobretodo, hay situaciones de una honestidad brutal. Me gusta particularmente que, a pesar de estar enfocada en tono de comedia, se destila toda la tristeza y la complejidad de la relación en escena. Los actores están magníficos: Darín es mucho Darín y va evolucionando de menos a más, y Érica Rivas (la novia de Relatos Salvajes para los despistados) tiene una tremenda bis cómica que aún así permite ver toda la fragilidad de su personaje.

Ambos actores transmiten con gran verdad las contradicciones de sus personajes, los errores, las debilidades y consiguen que toda esa maraña de humanidad llegue al corazón del público. Te enfadas (y mucho) con Juan, que rompe con todo por un egoísmo sin parangón y que actúa en momentos contra toda lógica; sufres con Mariana, que puede ser igual de histérica que de frágil y desamparada; llegas a compadecer, a intentar entender a esa pareja a pesar de todos los altibajos que van sufriendo y de los comportamientos un tanto erráticos. La confusión llega al espectador y hace que la empatía con el personaje sea grande, quizá, como algún sabio dijo alguna vez, todo se comprende mucho mejor a través del humor.

Nos reconocemos en Juan y Mariana, y al mismo tiempo comprobamos que cada casa es un mundo, y que nada es lo que parece, nada es blanco ni negro, sino que hay un millón de tonalidades de gris en el intermedio.



Teatro: Teatre Tívoli
Web teatro
Autor del texto: Ingmar Bergman
Dirección: Norma Aleandro
Intérpretes: Ricardo Darín y Érica Rivas


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