Con ‘El Clan’ de Pablo Trapero y en menor medida con la discutida ‘A Bigger Splash’ de Luca Guadagnino la competición de Venecia parece tomar algo de vuelo. Dos películas notables que por lo visto hasta ahora podrían estar en el palmarés final.

Mientras sigue triunfando en las taquillas de su país en el que está batiendo records de recaudación, se ha presentado a concurso en Venecia la película argentina El clan, tercera participación de su director, Pablo Trapero, en la Mostra tras ‘Mundo Grúa’ y ‘Familia Rodante’.

Ambientada en el Buenos Aires de principios de los 80, entre el final de los años negros de la dictadura militar y el principio de la democracia, narra la historia de los Puccio, una familia de clase media del barrio de San Isidro aparentemente normal y corriente, pero que se dedicaba al secuestro y asesinato de miembros de familias ricas a las que extorsionaban y reclamaban altas cifras a cambio de la liberación. Una de esas historias reales que demuestra que la vida supera a la ficción.

elclan

Magníficamente interpretada por Guillermo Francella, candidato ya a la Copa Volpi de mejor actor de esta edición, en el papel de patriarca del clan, destaca y asusta la forma en la que la mayoría de los miembros de la familia asume esta ‘ocupación’, lo perfectamente integrados que están con su entorno, la cotidianeidad con la que viven su situación y la ausencia de espíritu crítico con la que asumen su función en el engranaje, que la película en ningún momento pretende explicar.

Trapero logra a través de la crónica negra de sucesos trascender y elevar su narración también a un nivel político, haciendo que los hechos, situaciones y reacciones narrados en la película se conviertan también en reflejo de los secuestros, desapariciones, asesinatos masivos y actitudes que ocurrieron durante la dictadura argentina.

Coproducida por El Deseo (Almodóvar factory, que ya el año pasado triunfaron en medio mundo con ‘Relatos Salvajes’), la película tiene previsto su estreno en España el 13 de noviembre, previo paso por el Festival de San Sebastián.

Y otro posible candidato para la Copa Volpi al mejor actor es Ralph Fiennes que aprovecha a la perfección el papel de productor discográfico hedonista e iconoclasta que le ofrece Luca Guadagnino, el de ‘Yo soy el amor’, en A Bigger Splash.

Inspirada en ‘La Piscina’ de Jacques Deray , narra el impacto de la visita del mencionado productor musical y su hija, interpretada por Dakota Johnson a la que acabamos de ver en ‘Black Mass’ y empeñada en ser algo más que chica de ‘Cincuenta sombras de Grey’, a su ex, una cantante de rock interpretada por Tilda Swinton que se recupera junto a su novio, un fotógrafo interpretado por Matthias Schoenaerts, de sus problemas de voz en la isla de Pantelleria en el sur de Italia, convertido en un personaje del film.

El equipo de "A bigger splash" en Venecia

El estilo barroco, melodramático y personal de Guadagnino no siempre encaja a la perfección con este duelo psíquico y físico a cuatro que es ‘A Bigger Splash’, pero durante dos tercios de la película resulta atractiva la capacidad del pasado para hacer tambalearse el equilibrio, la armonía del presente y hacer resurgir las inseguridades, los recelos y la desconfianza. La película decae en su parte final, en gran parte al no acertar a desarrollar de forma verosímil una trama policial y encajarla de forma fluida en esta obra a cuatro.

La segunda película francesa del concurso ha sido L’hermine de Christian Vincent, cuyo último trabajo para el cine fue ‘La cocinera del presidente’, protagonizada por Fabrice Luchini, el profesor de literatura de ‘En la casa’, que interpreta a un juez y Sidse Babett Knudsen, la primera ministra danesa en la serie danesa ‘Borgen’, que encarna a uno de los miembros del jurado.

lhermine

L’hermine’ es una comedia ligera en torno a un juicio por asesinato y el resurgir de la relación entre los dos protagonistas cuando coinciden en un juicio. A Vincent le interesa destacar la analogía entre el proceso judicial francés y una representación teatral, ambos con su público, su escenario, su vestuario, sus bambalinas, su puesta en escena y su liturgia, pero el problema es que el vuelo de su película con estos mimbres se queda demasiado corto; su propuesta no da juego y parece que nos encontramos más ante un episodio piloto de una posible futura serie que ante una película que participa en la sección principal de uno de los festivales de cine más importantes del mundo. Que la película figura en la segunda posición en el panel de los críticos italianos que cubren la competición de esta Mostra es una broma más divertida que la mayoría de las que vemos en la película.

Y tampoco la coproducción franco-sudafricana The Endless Riverde Oliver Hermanus protagonizada por Nicolas Duvauchelle y Crystal-Donna Roberts da la talla.

Dice la sabiduría popular que nunca se sabe cómo reaccionaríamos ante una tragedia. La forma en la que cada uno canaliza el duelo y la rabia es personal e imprevisible. Pero resulta realmente complicado pensar que alguien pueda reaccionar de la forma que lo hacen los personajes de este drama íntimo de dos personajes puestos en situaciones extremas. Pero todo es posible.

El equipo de "The endless river" en la Mostra de Venecia

Hermanus, con el objetivo de enfatizar la gravedad de lo que cuenta, opta por dar a la película un tono lánguido y parsimonioso, haciendo que sus actores hablen despacio, se muevan despacio, reaccionen despacio, pero lo que consigue es hacer más evidente la falta de profundidad en el tratamiento de la tragedia.

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