Cuando ya hemos visto casi un tercio de las películas aspirantes al León de Oro, ‘Francofonía’ de Alesksandr Sokurov destaca sobre una sección competitiva llena de películas poco destacadas. Ni ‘The Danish Girl’, ni ‘Marguerite’, ni ‘Equals’, ni ‘L’atessa’ deberían estar en el palmarés final. Afortunadamente las películas que no aspiran a ganar el gran premio del festival, elevan el nivel.

Tras ganar el León de Oro de 2011 con ‘Faust’, el ruso Aleksandr Sokurov vuelve a la competición del festival veneciano con Francofonia, un fascinante ensayo casi godardiano sobre el arte, la cultura, su conservación, la historia, los museos, la guerra y el concepto de Europa.

El punto de partida es la ocupación alemana de Paris durante la Segunda Guerra Mundial y la relación entre el director del Museo del Louvre, Jacques Jaujard (Louis-Do de Lencquesaing), y el oficial del ejército nazi encargado de la protección de las obras de arte, el conde Franziskus Wolff-Metternich (Benjamin Utzerath) y sus intentos por intentar conservar las obras del museo, tanto las que se encontraban en el propio edificio, como las que estaban dispersas en diversos castillos.

Louis-Do de Lencquesaing

Partiendo de este punto de partida y tirando de cambios de formato, imágenes de archivo, metacine, ruptura de la cuarta pared, mezclando ficción, documental y ensayo y una sorprendente utilización del sentido del humor y la figura de Napoleón reivindicando su figura como ‘padre’ del propio museo, Sokurov propone una original reflexión sobre el hecho cultural, el arte y su conservación y exhibición, la historia de Europa y las relaciones franco-alemanas, miserias de la II Guerra Mundial incluidas. ‘Francofonia’ es desde ya, una de las favoritas para figurar en el palmarés de esta Mostra.

Una de las películas más publicitadas de la competición veneciana es sin lugar a dudas The Danish Girl de Tom Hooper, el director de ‘El discurso del rey’ y ‘Los Miserables’, protagonizada por Eddie Redmayne, calentito aún de su victoria en los últimos Oscar, la chica de moda Alicia Vikander, Matthias Shoenaerts y Ben Wishaw.

Y con los antecedentes de su director, a estas alturas uno sabe qué esperar. Un producto manufacturado para ganar Oscars, tan correcto como soso, académico y sin riesgo, en el que todo es bonito y si no lo es, se busca la forma de que lo parezca y en el que se elimina la mínima posibilidad de perturbar o incomodar a las masas de espectadores a las que va dirigido este producto.

El equipo de "The danish girl"

Y eso que el punto de partida podía dar para mucho más. La chica danesa del título es Lili Elbe, nacida varón y llamada entonces Einar Wegener, un pintor de cierto renombre casado con la pintora Gerda Wegener, la primera persona que se conoce que en los años 20 del siglo pasado se hizo una operación de cambio de sexo.

También está ambientada en esa misma época la primera película francesa presentada a concurso,Margueritedirigida por Xavier Giannoli y protagonizada por Catherine Frot que interpreta a Marguerite Dumont, una rica y noble dama de la alta sociedad parisina de los locos años veinte, considerada la peor soprano del mundo, aunque ella no lo sepa.

Tras un arranque con chispa y ritmo en el que parece que la película puede encontrar su camino a través del enfrentamiento entre la creación más académica y canónica y la formas más libres y arriesgadas que buscan la innovación (brillante la secuencia de La Marsellesa en el cabaret parisino), ‘Marguerite’ se inclina más hacia la historia personal de este personaje único, y si bien la película aún ofrece algunos buenos momentos gracias a la troupe de alocados y jetas que rodean a la cantante y en especial a su mayordomo de color, la película se vuelve demasiado reiterativa y acaba perdiendo fuelle.

El director norteamericano Drake Doremus, ha presentado también a concurso Equals protagonizada por los guapos y sosos oficiales Kristen Stewart y Nicholas Hoult, una distopia futurista ambientada en Collective, un mundo blanco, de hormigón y cristal, ideal para rodar un anuncio de yogur natural desnatado o del detergente que lava más blanco, en el que se pretenden eliminar los sentimientos como forma para lograr la paz y la armonía.

Kristen Stewart en Venecia

Por esto, cualquier habitante de Collective que tenga sentimientos se considerará que está enfermo y deberá tratarse esa anormalidad para poder vivir con normalidad. Pero a pesar de este planteamiento, a Doremus parece no interesarle desarrollarle los aspectos relativos a la ciencia ficción que le ofrece ese punto de partida y opta por el lado romántico de su historia. Como es de esperar, nuestros protagonistas se enamorarán y eso dará lugar a una serie de secuencias románticas y peripecias más propias de la adaptación de best sellers para adolescentes en la línea de ‘Crepúsculo’ o ‘Los Juegos del Hambre’, que de la competición de uno de los festivales de cine más importantes del mundo.

Y la primera película italiana a concurso ha sido L’atessa, adaptación libre de una obra de Luigi Pirandello con la que se estrena en la dirección Pietro Messina, ayudante de dirección de Paolo Sorrentino en ‘This Must Be the Place’ y ‘La Gran Belleza’, protagonizada por Juliette Binoche que es con diferencia, lo mejor de la película.

Juliette Binoche presenta L'attesa en Venecia

Narra el encuentro y la relación entre una joven francesa a la que su novio le ha citado en la villa de su familia en Sicilia y la madre de éste, también francesa pero que lleva años residiendo en la isla italiana, cuando éste no acude a la cita.

Película sobre la espera, la ausencia, el duelo y la dificultad de cerrar las puertas y las heridas del pasado, desaprovecha un punto de partida de gran potencial por un guión que fuerza demasiado las situaciones, su grandilocuencia, su manierismo y su falta absoluta de sutileza.

Fuera de concurso

Pero fuera de concurso de la competición principal se está viendo parte del mejor cine del certamen. En breve:

Black Mass de Scott Cooper con Johnny Depp, Benedict Cumberbatch y Joel Edgerton. Buen cine de gángsters basado en hechos reales, sobre la relación entre James ‘Whitey’ Bulger, el cabecilla de un grupo de la mafia irlandesa, y un agente del FBI para acabar con la mafia italiana en el Boston de los años 70. Funciona a pesar de que la historia a estas alturas no sorprenda y además Cooper parezca empeñado en anunciarnos lo que está a punto de ocurrir. Presentada fuera de concurso, se podrá ver en el próximo Festival de San Sebastián y se estrenará comercialmente el 23 de octubre.

Johnny Depp, Dakota Johnson, Scott Cooper i Joel Edgerton en a presentación de Black Mass en Venecia

In Jackson Heights de Frederick Wiseman. El veterano documentalista norteamericano ha presentado su película más social en muchos años con esta defensa de Jackson Heights, una comunidad del barrio de Queens de Nueva York, en la que se hablan 167 idiomas y conviven personas de decenas de países y culturas. Wiseman da voz a los colectivos que luchan por los derechos de los latinos, de los LGBT y saca a la luz el plan de las grandes compañías para convertir la comunidad en una zona para gente con dinero mediante la especulación inmobiliaria. Y todas sus historias funcionan.

Sobytie (The Event) de Sergei Loznitsa. El director de ‘En la niebla’, toma las imágenes de archivo de las manifestaciones ocurridas en Leningrado durante el intento de golpe de estado de agosto de 1991 y consigue contarnos lo que ocurrió haciéndolas suyas, tal y como hiciera en ‘Maïdan’ con las concentraciones en contra del gobierno ucraniano.

The Childhood of a leader de Brady Corbet con Bérénice Bejo, Liam Cunningham, Stacy Martin y Robert Pattinson. Rodada en 35 mm, con una dirección arriesgada, un trabajo de cámara brillante, una música pretendidamente estridente que la complementa y un collage de hechos tomados de la infancia de diversos dictadores, el actor norteamericano se estrena de forma notable en el largo con este personalísimo retrato de la infancia de un futuro mandatario. Tan distinta, pero tan complementaria de ‘La cinta blanca’ de Michael Haneke. Concursa en Orizzonti.

Brady Corbet,Tom Sweet y Berenice Bejo

Krigen (A War) de Tobias Lindholm con Pilou Asbaek. El colaborador de Thomas Vintenberg y director de algunos episodios de la serie ‘Borgen’, completa su trilogía de hombres en situaciones límite tras ‘R’ y ‘A Hijacking’ con este film sobre un oficial del ejército danés en Afganistán bastante poco original, pero que funciona. Dividida en dos partes, en la primera parte recrea de forma rigurosa la cotidianeidad de los soldados en guerra con el contrapunto del de la familia en Copenhague y en la segunda opta por el registro más íntimo planteando un relevante dilema moral a sus protagonistas y de paso a los espectadores. Participa en Orizzonti.

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