Este viernes llega a los cines “Pixels”, un film donde unos extraterrestres malinterpretan las imágenes de las máquinas recreativas como una declaración de guerra y deciden atacar la tierra, empleando estos juegos como modelos para el asalto.  Frogger, Centipede o Pac-Man, entre otros, se convierten en armas letales contra los humanos. Nosotros hemos decidido recordar el aspecto más pacífico de estos juegos de los 80 de los que todos tenemos recuerdos.

FROGGER

Frogger aparece en 1981 y a pesar de su sencillez se convirtió claramente en un éxito. El objetivo de este arcade era conducir a una simpática ranita hasta su hogar atravesando dos zonas de peligro: la primera una carretera llena de coches, camiones y motocicletas, la segunda un río con troncos y tortugas pero también con peligrosos lagartos. A medida que aumentaba la dificultad aparecían nuevos peligros como una serpiente y los coches y troncos circulaban a mayor velocidad. El control era muy sencillo: las direcciones de avance o retroceso proporcionadas por un joystick.

Mi contacto con el juego se produce a mediados de los años 80 en la forma de la aparatosa maquinita de la foto. Aparatosa para los estándares actuales porque a los ojos de un niño aquella era la puerta a vivir horas y horas de diversión, con las consiguientes peleas con los padres para conseguir pilas nuevas o un adaptador de corriente compatible. Frogger tiene poco misterio como juego pero recuerdo el ejercicio de avanzar o retroceder la ranita (desplazarla lateralmente tenía menos sentido para mí en aquel momento) como todo un desafío. Además, fue uno de mis primeros videojuegos, mucho antes de las máquinas más sofisticadas,  los Spectrum de cinta o las consolas más primitivas, por lo que tiene un valor sentimental muy particular.

Espero que en “Pixels” aparezca una rana enorme con ganas de vengarse de coches, motos, troncos, tortugas y de todos aquellos humanos torpes que la guiaron hacia el desastre.

DONKEY KONG

El conocido Donkey Kong aparece como máquina recreativa en 1981 creado por Nintendo. Este nacimiento marca un camino de éxitos, con múltiples versiones y la sofisticación de historia y mecánicas.

En origen, el juego nos invita a controlar a un personaje (Mario, Jumpman) sobre una serie de plataformas evitando diversos obstáculos con el fin salvar a su novia que ha caído en manos de un enorme mono. Este recorrido se divide en, normalmente, 4 zonas que simulan los tramos del edificio en el que está encaramado Kong. En estas zonas el protagonista deberá moverse entre vigas, escaleras y ascensores mientras esquiva barriles, bolas de fuego y otros obstáculos.

Aunque lo conocía de las recreativas, es gracias a un “Game&Watch” que empiezo a jugar habitualmente a Donkey Kong. Las “Game&Watch” eran unas consolas portátiles que contenían un solo videojuego y se hicieron muy populares durante los años 80. Una de ellas, la que contenía este juego, caería en mis manos hacia mediados de esa década y la aproveché durante bastantes horas. Era habitual, también, intercambiarlas con amigos que tuviesen otras y así disfrutar de juegos diferentes.

Una recreación literal del juego en “Pixels” es algo que todos esperamos y que ya hemos visto en el tráiler de la película. En este caso es fácil acertar.

(Textos de David Fajardo)

Centipede

En 1980, Dona Bailey entró a trabajar en Atari, donde era la única mujer en un equipo de hombres dedicado a crear juegos arcade. De la libreta que le dieron con ideas para nuevos juegos, el que le pareció más adecuado y menos violento fue uno que describía un gusano descendiendo por una pantalla. Total, como ella dijo, eso de disparar contra un bicho no estaba tan mal. Y después de darle unas cuantas vueltas, ella y Ed Logg crearon “Centipede”.

La primera versión del Centipede apareció en 1981 para las máquinas de monedas y siendo bastante colorido y dinámico para la época, pronto enganchó a los jugadores. Posteriormente se relanzó varias veces para distintas plataformas de Atari hasta 1998.

Su mecánica era bien sencilla: un gusano verde va bajando por una pantalla donde hay varias setas esparcidas. El jugador, un insecto en la parte inferior, puede ir disparando al ciempiés y a los hongos. Si le acierta en la cabeza, aparece una nueva seta limitando los movimientos del bicho. Pero si le da en el cuerpo, este se divide complicando las cosas al jugador. Si se consigue matar todas las partes del gusano, aparece otro nuevo arriba y vuelta a empezar. Pero si el gusano o alguno de los otros animales que aparecen en el juego tocan al jugador, una vida menos.

Algún listo podría pensar que la cosa era tan fácil como anticipar la trayectoria del gusano e ir disparando hasta eliminarle. Pero como Adam Sandler y los suyos descubren en la película, no todo era tan fácil y los ciempiés, las arañas y los escorpiones tenían la habilidad de cambiar de trayectoria con la aparición de las setas y coger por sorpresa al jugador.

Para jugar: http://my.ign.com/atari/centipede

QBert

El último día de 1982 llegaba a los arcades un curioso muñequito naranja con forma de bola y una nariz alargada que llevaba por nombre QBert. Lo habían diseñado Warren Davis y Jeff Lee, y en principio el simpático protagonista iba a disparar proyectiles por la trompa. Pero esa idea se dejó de lado para hacer el juego más sencillo. Y a pesar de su simplicidad, los coloridos gráficos, la jugabilidad que iba evolucionando a lo largo de los niveles y el protagonista engancharon a jugadores de todas las edades. De hecho, QBert inspiró una línea de merchandising, muñecos e incluso unos dibujos animados.

Pero, ¿cuál era el objetivo de esa bola nariguda? Pues ir saltando por los cubos de una pirámide para ir haciendo cambiar su superficie de color. En el primer nivel era suficiente pasar una vez por cada cubo, más adelante había que pasar dos o tres veces, o los cubos se despintaban al volver a pasar por ellos por segunda vez … y todo eso mientras unas serpientes intentaban atrapar al pobre QBert. Y así, con un planteamiento de plataformas tan simple, el juego enganchaba como una mala cosa y es de aquellos que los gamers de los 80 no olvidaremos nunca.

En el tráiler de “Pixels” no hemos podido adivinar qué papel jugará QBert en la invasión de la tierra, aunque no cuesta imaginar el peligro que una bola nariguda y saltarina podría suponer para los objetos que caigan bajo sus pies, o aún peor los estragos que pueden causar las enormes serpientes de dientes afilados que lo perseguían.

Para jugar: http://www.freeqbert.org/

(Textos d’Isa Martínez)

Breakout

Creado como una versión para un solo jugador del arcaico Pong (1972), en “Breakout” se trataba de romper filas de ladrillos con una pelota haciéndola rebotar con una especie de raqueta que controlábamos con movimientos de izquierda a derecha. El objetivo: acabar con cada uno de los ladrillos de la pantalla. Creado en 1976 por Atari, fue diseñado por el fundador de la compañía Nolan Bushnell con la ayuda de Steve Wozniak y Steve Jobs (sí, el de Apple), que convirtieron “Breakout” en el primer videojuego con niveles de dificultad.

Aunque “Breakout” se estrenó en versión arcade (para ser jugado en máquinas recreativas), dos años después se adaptó para la consola Atari 2600. Fue en una de ellas que, aun casi en pañales, descubrí “Breakout”, y con él, el mundo de los videojuegos. Aún así, al pensar en el juego, no es “Breakout” sino la versión que arrasó en 1986, la que me viene en mente: “Arkanoid”, para Amstrad, Amiga, Macintosh o Spectrum. La de cintas que habrán pasado por aquel Spectrum!

¿Imagináis qué podrían hacer los alienígenas con las pelotitas de “Breakout”? ¿Y vosotros? Podéis ver de qué sois capaces con la versión online que Atari tiene disponible en su web oficial.

Space Invaders

El juego más popular de todos los tiempos (con permiso de Pac-Man), no podía faltar en una película sobre videojuegos y ataques extraterrestres. Como los protagonistas de “Pixels”, los jugadores de “Space Invaders” tienen que hacer frente a un ataque alienígena. Sencillamente debemos disparar a los extraterrestres que descienden, impidiendo que lleguen a Tierra. Ah! Y también a aquellos ONVIS que cruzaban la parte superior de la pantalla y que hacían crecer tu marcador cuando los explosionabas.

Creado en 1978 por el japonés Tomohiro Nishikado, un diseñador de la compañía de arcade Taito,  “Space Invaders” fue uno de los primeros en introducir una curva de dificultad suave en el desarrollo, aunque fuese por error. Y es que el arcaico procesador del arcade manejaba el movimiento de forma más eficiente cuando habían pocos elementos en pantalla. Es decir, que se volvía loco con tanto extraterrestre.

Cuesta situar “Space Invaders” en un lugar y momento concreto de la memoria. Su popularidad y familiaridad lo han convertido en parte de nuestra cultura más cotidiana. Se convirtió no sólo en la gran referencia del género matamarcianos, si no que fue el juego por excelencia durante un buen puñado de años. Cuantas veces habré escuchado eso de “¿Otra vez jugando a los marcianitos!?”

(Textos d’Iker Zarallo)

Tetris

Tetris es otro de los videojuegos populares de los 80 que no podía faltar en “Pixels”.   Inventado por el ingeniero informático ruso Aleksei Pàjitnov en 1985 es un videojuego de tipo rompecabezas  inspirado en un juego tradicional en Rusia denominado Pentaminó.

El mecanismo del juego es sencillo. Una serie de piezas bidimensionales de cuatro bloques en diferentes disposiciones caen desde la parte superior de la pantalla. El jugador no puede impedir esta caída pero puede decidir dónde y cómo caerá la pieza rotándolas. Cuando una línea horizontal se completa, esta línea desaparece y el resto de piezas descienden una posición, liberando así espacio de juego. Los bloques cada vez caen más rápido y el juego se acaba cuando se amontonan hasta salir del área de juego.

La primera imagen del “Tetris” está relacionada con un monitor con letras verdes. La segunda está relacionada con una Game Boy cuando estas todavía no tenían color. También recuerdo que fue vicio, tanto que algunas noches, después de haber estado jugando muchas horas seguidas, soñaba con piezas cayendo que se tenían que recolocar. ¿Dónde caerán las tradicionales piezas de Tetris en “Pixels”?

Pac-Man

Pac-Man es un videojuego recreativo creado por el diseñador de videojuegos Toru Iwatani de la empresa Namco, y distribuido por Midway Games al mercado americano a principios de los años  1980.

Pac-Man siempre será el “comecocos”. Pac-Man es un círculo amarillo con boca que se introduce en laberintos para comer puntos y premios. Un nivel se acaba cuando Pac-Man ha comido todos los puntos. Sin embargo no está solo, cuatro fantasmas, Shadow (Blinky), Speedy (Pinky), Bashful (Inky) y Pokey (Clyde), recorren el laberinto para intentar comer a Pac-Man.

Este juego lo relaciono con las grandes máquinas de los recreativos y mirar de robar algunas monedas para poder jugar. También lo recuerdo muy complicado conseguir recorrer aquellos laberintos sin que los fantasmas acabaran contigo.

Hay otra cosa muy friki con la que relaciono: la serie de animación “Pacman”, producida por los famosos Hanna-Barbera,  que hacían a los principios de Tv3 alrededor de 1984.

Parece que nuestro estimado “comecocos” será uno de los más agresivos contra los humanos al estreno de este viernes, “Pixels”.

(Textos de Yolanda Aguilar)

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