Arrojad mis cenizas sobre Mickey
8Nota Final

El Centro Dramático Nacional propone, por primera vez, un ciclo llamado El lugar sin límites. Desde el 11 de junio al 5 de julio se representarán algunas piezas de autores españoles contemporáneos orientados al mundo de la performance art. El polémico y consagrado Rodrigo García es el encargado de iniciar este encuentro entre profesionales del teatro-imagen con Arrojad mis cenizas sobre Mickey.

El texto, escrito en 2006 y originariamente llamado Esparcid mis cenizas en Eurodisney, ha sido representado en varios lugares del mundo pero, en su aterrizaje en la capital española, el espectáculo se encuentra mutilado por organismos censores. Parece que El lugar sin límites no es precisamente la tierra prometida para el artista contemporáneo.

Pese a esto, asistimos a una función que refleja un monólogo interior del autor. Se entremezclan distintos pensamientos como manías, críticas o una desesperación constante en bucle por la posmodernidad. Todas estas reflexiones van acompañadas de momentos estéticos inolvidables para la retina del espectador. Las referencias de pintura contemporánea del autor se perciben constantemente concibiendo la belleza como el carácter predominante en escena. En los montajes de La Carnicería Teatro se pretende pintar, elaborar un cuadro, ser lo más parecido a una instalación… De esta manera se crean imágenes de gran plasticidad que embadurnan a los actores de miel con un negro de fondo u otras que los llenan de pintura blanca jugando temiblemente con el suelo del escenario. Ésta última consta de una dilatada duración conectada con el mensaje final de la puesta. Aparece con una dimensión antropológica advirtiéndonos de aquello que no estamos haciendo y que es posible que sigamos sin hacer. Juzga la cobardía humana y su torpeza por ignorarla:

Me encontré toda la vida con este tipo de gente, tristes magos que hacían desaparecer con trucos previsibles, trucos de malos magos, momentos verdaderos, momentos que prometían belleza. Esos instantes reclamaban audacia y nadie tenía cojones. Porque la belleza aparecía siempre, exclusivamente, en lo incierto. La belleza se insinuaba, esperaba; nos reclamaba. Tantas veces nos han llamado y no hemos escuchado esas voces o no quisimos escuchar esas voces porque no eran voces reconocibles y fuimos cobardes. Teníamos la oportunidad única de deambular perdidos y elegimos huir. Correr a refugiarnos donde siempre, en lo reconocible. Matábamos la posibilidad de dar el siguiente paso en falso. Cuando todo paso con sentido, todo paso verdadero, es un paso en falso. El paso que nos lleva al metro, que nos conduce al parque o a nuestra casa… ¡A eso no se le puede llamar movimiento ni verdad ni podríamos decir que tiene su horizonte! Todos tenemos nuestras ocupaciones pero ¿quién tiene su vida?

Arrojad mis cenizas sobre Mickey

Al mismo tiempo que se mantiene un tono de reproche con los cimientos actuales, no se emplean ejemplos cotidianos de hoy con la intención de mantener vigente su representación. Señala las tendencias desmesuradas hacia el consumismo, el deficiente uso del lenguaje, la inmoralidad e indiferencia… Pero su gran acierto reside en el empeño de no convertirse en un panfleto. Sus numerosas cuestiones quedan esparcidas por la platea sin encontrar un hilo conductor o una simple conclusión. Estamos ante la batidora mental de Rodrigo García y no todo es procesable. De hecho, se podría entrever un propósito de enlazar sus osados proverbios con muchas de las acciones de los actores puesto que se juega con fuego y a veces salpica, literalmente. Es posible que por ello y después 30 años de carrera artística, todavía le sigan llamando enfant terrible.

Sea terrible o no, más o menos enfant, hasta a la salida nos advierte. Gracias a un documento que nos entregan somos conscientes de que acabamos de ser estafados –así mismo lo relata el propio García-. El uso de animales en escena, parece ser una explotación para las instituciones. En otros lugares del mundo esta pieza se exhibió con dos hámsters y dos ranas pero en el Centro Dramático Nacional sólo se podrá ver una tullida función. Como el performer dice, es como quitarle dos versos a un poema. Casi nada.


Es pot veure a: Centro Dramático Nacional
Text: Rodrigo García
Intèrprets: Gonzalo Cunill, Juan Loriente i Núria Lloansi

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