Pride (Orgullo)
8Nota Final

La promocionan como la comedia británica del año. Un poco pronto para esa afirmación, pero cualidades no le faltan. “Pride (Orgullo)”, dirigida por Matthew Warchus, no sólo sigue la estela de éxitos como “Full Monty” o “Billy Elliot” sino que además tiene un trasfondo social que la convierte en una rara avis del cine comercial actual. Derechos gais y sindicalismo. Poderosa combinación.

Nos situamos en pleno meridiano de la década de los 80, en la Inglaterra de la Margaret Thatcher. Ante el cuadriculado mundo de la férrea dama, voces del pueblo reclaman sus derechos. Ahí estaba la marcha del orgullo gay de 1984, con ese espíritu reivindicativo que hoy se mantiene oculto bajo una falsa imagen de fiesta y postureo. Aunque no eran los únicos en reclamar sus derechos, los mineros también pasaban lo suyo y se declararon en huelga nacional. Con la sensibilidad social a flor de piel, y con sed de justicia, un pequeño grupo de activistas gais y lesbianas decidió ese año que también debía posicionarse ante la situación de los mineros, luchar por sus derechos y recaudar fondos para ayudar a sus familias.

Hechos reales que le sirven al director para montar una historia llena de contrastes, gais, mineros, lesbianas, londinenses, galeses, … un campo de cultivo para recrear situaciones cómicas, emocionantes, sorprendentes,… con el peligro implícito de caer en manidos tópicos. Matthew Warchus apenas cae en ellos, y consigue un equilibrio magnífico entre el melodrama y la tragicomedia, entre lo social y lo emocional, con momentos para las lágrimas pero también para otros tan festivos como divertidos, haciendo de “Pride (Orgullo)” un filme “buenrollista”, y eso juega muy a su favor.

Fotograma de "Pride (Orgullo)"

La banda sonora desempeña un importante papel a la hora de contagiar ese buen rollo entre los espectadores, con temas emblemáticos como “Relax” de Frankie Goes To Hollywood, “Blue Monday” de los New Order, o “West End Girls” de los Pet Shop Boys. Pero gran parte del éxito de la película descansa en su buena colección de personajes, que abarca un gran espectro demográfico en el que es fácil encontrar a alguien con quien sentirse reflejado. Personajes jóvenes, viejos, de ciudad, de pueblo, homosexuales, heteros,… que parten de de una etiqueta pero que acaban siendo cómo de la familia. Proveniente del mundo del teatro, Warchus demuestra su buen hacer en la dirección de actores, con un reparto coral que funciona y que incluye actuaciones destacables como la del experimentado Bill Nighy y una chispeante Imelda Staunton.

Educación y entretenimiento, para salir del cine con cara de smiley, contento y cultivado.

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