Te amo con el ímpetu del viento

Ana Fernández-Villaverde aka La Bien Querida presentaba en directo, en una bastante llena sala Music Hall, las canciones de su nuevo álbum: “Premeditación, Nocturnidad y Alevosía” (Elefant, 2014). Un concierto de poco más de una hora en el que se demostró una vez más que cada paso que da esta bilbaína es hacia adelante. Y no parece haber horizonte.

Salió a escena y se situó en el centro, tras un teclado y con su guitarra colgada. A su derecha su pareja y productor David Rodríguez (Beef, La estrella de David) que, sin duda, ha ayudado y mucho a la evolución del sonido de Ana Fernández-Villaverde.

La inicial “Hoy” de su álbum “Fiesta” (Elefant Records, 2011) no auguraba buenas sensaciones: su voz no “funcionaba” del todo y la recreación del tema no invitaba al optimismo. Puro espejismo porque con el estribillo de “Alta Tensión” (primera recreación del disco que venía a presentar), ese “no te quiero…no te quiero…yo ya no te quiero”, ya tocamos el cielo. Un mantra que verdaderamente nos hizo entrar a todos (a los músicos y al público) en el concierto, por fin. Ya tenía la voz a punto. Esa voz que Rodríguez ha sabido integrar en ritmos cercanos al krautrock en ocasiones o al pop electrónico en otras para dar una nueva dimensión al proyecto.

Tanto “Música contemporánea” (con algo en el estribillo que me recuerda al Battiato más pop) como “Vueltas” sonaron estupendas, electrónicas y fascinantes. Y “Ojalá estuvieras muerto” foscura y agónica. Y si las canciones del nuevo disco funcionaban, las recreaciones/reversiones de sus grandes éxitos anteriores hacían que nunca tuvieras la sensación de que fueran viejas canciones. En una de ellas (“De momento Abril“) incluso la propia intérprete anunció al público: “A ver qué os parece esto…” siendo consciente que los nuevos vestidos de los temas son disfraces que los transforman.

La Bien Querida

Con “9.6” consiguieron que la última parte del show fuera in crescendo y sin parar: “Disimulando” (con una letra muy cuidada) y sobre todo la épica a lo José Luis Perales o a lo Raphael de “Muero de amor“certificó el poder de dicha canción en directo.

Los piropos continuados a Ana Fernández-Villaverde hicieron que David Rodríguez entre canción y canción le “dedicara” a cappella (un punto de ironía había) un fragmento raphaeliano: “…porque yo te amo con el ímpetu del viento, yo te amo en la distancia y en el tiempo…” que el público siguió con devoción.

Para el final se guardaron dos hits más: “Poderes extraños” que abre con acierto su último trabajo y “A veces ni eso” seguramente su canción más cercana al sonido New Order.

En resumen, todo perfecto: Tres teclados, samplers, cajas de ritmos, guitarras, baterías electrónicas y…su voz. Emocionante.

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