Kingsman: Servicio Secreto
8Nota Final

Esta temporada la alta costura se viste de espía. “Kingsman: Servicio Secreto”, recupera la figura del James Bond más elegante para, huyendo de la parodia, darle una divertida vuelta de tuerca al género.

“Kingsman: Servicio Secreto” es la quinta película como director de Matthew Vaughn. Una filmografía muy ligada al mundo del cómic. Una relación que, forzando un poco, empieza ya con “Stardust (2007)”, que pese a adaptar una novela, ésta nació de uno de los guionistas de cómic más importantes de todos los tiempos, Neil Gaiman, autor de la excelente serie “The Sandman”. Luego vino “Kick-Ass (2010)” un golpe de aire fresco en el cine de superhéroes que le abrió las puertas para adentrarse en el universo Marvel en “X-Men: Primera generación (2011)”. Con “Kingsman: Servicio Secreto” vuelve a sumergirse en los mundos del cómic para llevar a la gran pantalla al tío Jack, el agente secreto al servicio del gobierno británico que, basándose en el personaje de James Bond, crearon en 2012 Mark Millar y Dave Gibbons para la serie de cómics “The Secret Service”.

Colin Firth a "Kingsman: Servicio Secreto"

Para la adaptación del cómic, Vaughn y su colaboradora habitual Jane Goldman, que aparece como coguionista en toda la filmografía del director desde “Stardust”, parece que les han dado carta blanca. No sólo han cambiado al tío Jack por el gentleman Harry Hart al que interpreta Colin Firth en la película, si no que apenas mantienen algunos conceptos básicos de la línea argumental del cómic. Libertad que han aprovechado bien y se nota. Por fin vemos el sello de Vaughn en “Kingsman: Servicio Secreto”, que desborda ingenio, tanto en su contenido como en su continente.

Harry Hat (Colin Firth) es un sastre inglés que en realidad es un veterano agente de Kingsman, una histórica agencia de espionaje al servicio del gobierno británico. Harry tomará bajo su protección a Eggsy (Taron Egerton) para encarrilar al muchacho en su camino de ingreso en la élite de los servicios secretos. Su participación será clave en la lucha contra Valentine (Samuel L. Jackson), ese cerebro de genio que pretende salvar/someter al mundo.

Taron Egerton i Colin Firth a "Kingsman: Servicio Secreto"

No veremos en “Kigsman: Servicio Secreto” nada nuevo en el manido mundo del cine de agentes secretos, pero sí una combinación de recursos tan sorprendente como extraordinaria. Vaughn exprime al máximo su corazón cinéfilo, hasta el punto de reventarle la vena tarantiniana, salpicando la pantalla de acción extrema, pero también de un sentido del humor que rozaría lo grotesco si no fuese por ese aroma a té inglés que impregna la película. “Kingsman: Servicio Secreto” no sólo renueva la forma de rodar las secuencias de acción (como en su día hicieran “Matrix” o “300”) si no que ofrece una par de escenas que quedarán para siempre en la memoria del espectador.

Entre los aciertos de la película se halla, sin lugar a dudas, el casting, encabezado por el gentleman Colin Firth, que pasó de tener dificultades para pronunciar su “superdiscurso” en “El Discurso del Rey”, a tener que entrenar tres horas al día para convertirse en el “superhombre” que vemos en pantalla, eso sí, sin perder la elegancia. El contrapunto lo pone Samuel L. Jackson, el esperpéntico y ceceante villano, a la altura de su antagonista. Sin olvidar al prometedor Taron Egerton, interpretando al pupilo de Hart, que añade el ingrediente multigeneracional a la trama.

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