Preciosista, plomiza, pretenciosa. Son los adjetivos que me vienen a la mente tras ver la única película a concurso de la Berlinale del 10 de febrero. La rusa “Pod electricheskimi oblakami” (Bajo nubes eléctricas) se sitúa en una costa desolada con rascacielos sin terminar y un cielo cargado de electricidad, en una atmosfera atemporal. Por él deambulan, un inmigrante kyrgizo que sólo posee un radiocasete y que busca hacerse entender, hijos de millonarios que no saben si heredarán, arquitectos de casas inhabitables, historiadores condenados a ser guías de museos,…

En total, 7 historias de una Rusia que se desmoronará. No es baladí que la primera historia se recree en 2017 cuando se cumplan 100 años de la revolución rusa, ni que uno de los personajes sueñe con la declaración de Gorbachev disolviendo la Unión Soviética. Son historias montadas en un estilo no lineal, como un mosaico, donde los personajes mantienen monólogos conversacionales mientras la cámara se mueve en círculos alrededor de ellos.

Under electric clouds

A mí no me ha electrificado (quizá era el cansancio acumulado) pero entiendo que pueda gustar a más de un crítico y a más de un miembro del jurado. Veamos si después de ganar el premio a mejor director en Venecia por “Soldado de papel” en 2008, Aleksey German hijo puede rascar algo en la Berlinale.

Tampoco salgo emocionada de “Every Thing Will Be Fine“, la nueva incursión en el 3-D de Wim Wenders, esta vez con una película dramática. El director alemán recibe el Oso de Oro Honorifico por toda su carrera en esta Berlinale y por eso su film iba fuera de concurso. Wenders aprovecha un guión escrito en noruego para experimentar con el duelo y la falta de sentimientos en formato tres dimensiones. Y lo hace de manera irregular.

Wim Wenders Berlinale 2015

James Franco da vida a un escritor que mata accidentalmente a un niño. Mientras el escritor se ve en varias ocasiones cortejado por la muerte y nada parece afectarle. La madre del niño (Charlotte Gainsbourg) y el hermano del fallecido no parecen capaces de superar el duelo. El excelente 3D a mí al menos no me ha molestado, técnicamente me parece impecable pero la historia me resulta fría; tan helada como esos paisajes invernales de Canadá. Alexander Desplat vuelve a firmar, eso sí, una excelente banda sonora. Mientras en mi retina danza todavía ese plano final con Franco mirando a cámara, al espectador, una mirada engrandecida por el 3D, me quedo a la espera de la próxima película que va a rodar Wenders.

Otro de los films del día era “Cooking up a Tribute“, el documental presentado en la sección Culinary de Berlinale. Un film que documenta la gira que los hermanos Roca y su equipo de El Celler de Can Roca hicieron el año pasado por varios países americanos, preparando cenas, eligiendo a becados en escuelas de hostelería pero sobre todo conociendo ingredientes y técnicas culinarias en el Sur de Estados Unidos, México, Colombia y Perú.

Cooking up a tribute

El primer documental de un proyecto de 3 años que conoceremos más en profundidad porque La Finestra Digital tuvo la oportunidad de entrevistar a Joan y Josep Roca y a sus directores, Luís González y Andrea Gómez antes del estreno del film en Berlinale.

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