Jimmy's hall
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Ken Loach, regresa a nuestras pantallas con la enésima historia del idealista incomprendido, sometido y acosado por el clero y el poder político imperante.

A “Jimmy’s Hall” cuenta la historia real de James Gralton (Barry Ward), activista y líder comunista irlandés que llevó el jazz y la cultura a una pequeña ciudad irlandesa en los primeros años 30 y que se convirtió en el único deportado político de la República de Irlanda. En 1932, después de 10 años en los EEUU, Jimmy regresa a su Irlanda natal para ayudar a su madre en la vieja granja. Alentado por la juventud del pequeño pueblo y por un viejo amor, Oonagh (Simone Kirby), decide reabrir “The Hall”, centro social donde los vecinos se reunían para aprender a bailar, pintar, estudiar o, simplemente, hablar. Empresa que se topará con la reticencia del clero y los terratenientes locales.

La película retrata las tensiones entre la Iglesia Católica, el estado y el movimiento republicano en el que Jimmy militaba hasta su emigración a los EEUU. Estos últimos pretenden que el otrora líder comunista se vuelva a involucrar en la lucha contra los poderes fácticos en pro del vilipendiado y sometido populacho.

Tenemos desahucios, una casa ocupada y un joven y atractivo inconformista que pretende llenar la tediosa vida de los pueblerinos de música y baile (¿Footlose?). Visto así, parecería una historia que, perfectamente, podría ubicarse en nuestros días (quizá obviando la parte “footloosera”)

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Loach, lejos de a lo que nos tiene acostumbrados, no se centra en la lucha de clases o la tensión política. Prefiere poner el foco en la intolerancia de la Iglesia ante todo aquello que suene a nuevo (la música negra que el protagonista importa de allende los mares, por ejemplo)

Nada nuevo bajo el sol. Las interpretaciones comedidas pero correctas. La historia, que no acaba de profundizar ni en las “tensiones socio-políticas” ni en la lucha personal del protagonista por reabrir The Hall, se torna amable y sin “mojarse” demasiado.

Mientras esperamos la próxima proclama del director británico, la situación socio-económica actual parece requerirlo, disfrutemos de esta especie de “biopic” descafeinado de Jimmy Gralton (his name isn´t Joe).

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