Los brillantes empeños
6Nota Final

Cuando estamos en el vacío, ¿cómo podemos enfrentarnos a la vida y a nosotros mismos? ¿Cuáles son las palabras adecuadas que nos van llevar a la acción y a lo que queremos ser? Según el director y dramaturgo Pablo Messiez, los clásicos tienen la respuesta a estas preguntas.

Revivir la herencia de autores del Siglo de Oro es la medicina para curarnos contra la indiferencia i el malestar profundo del alma. Así es cómo he entendido yo la función de Los Brillantes Empeños en Nave 73.

En un espacio cerrado, sin posibilidad de socializarse, sin luz ni sol, viven seis hermanos huérfanos con nombres que a los amantes del teatro nos resultarán familiares. Los ocupantes de este lugar cuidarán los unos de los otros con la ayuda de las palabras que les han dejado sus padres, nuestros autores referentes en España.

He leído distintas críticas que advierten que es un espectáculo arriesgado y visceral. Les invito a hacer la siguiente reflexión: Si ustedes mezclan a unos buenos actores con textos clásicos que todavía hoy mantienen su vigencia, ¿Creen que están realizando un acto arriesgado? Disculpen mi atrevimiento pero si a mí alguien me dice algo como: “Pues veis que hay de amar a mar una letra solamente” puede que sea muy barroca, pero yo ya me miro con otros ojos al remitente de dicho mensaje. ¿Cómo debe reaccionar el público ante la solemnidad del teatro con la degustación de versos de Calderón, Tirso o Lope? No acabamos todos “amándonos” porque los actores ya se “amaban” suficiente entre ellos.

El cóctel de rimas clásicas atrae a imágenes escénicas llenas de belleza que Messiez interpreta de forma contemporánea. Los versos de La venganza de Tamar son el pretexto perfecto para confeccionar el momento más erótico de la función. Seguramente, siendo fiel a la época, no se hubiese atrevido a ser tan explícito con la exaltación sexual de sus personajes. Esta vez, los suspiros entran en la métrica.
En escena: Carlota Gaviño: sensual, veraz y repetidora de escenario, una convincente Rebeca Hernando, Javier Lara con un monólogo final precioso, José Juan Rodríguez, Íñigo Rodriguez-Claro y Mikele Urroz.

Se agradece este acto casi melancólico pero pienso que la escena madrileña necesita un poco más de riesgo. Les recomiendo que vean la conexión que se realiza entre las palabras de ayer y las acciones de hoy. Interesante puesta pero para nada temeraria.


Es pot veure a: Nave 73
Text: Pablo Messiez
Intèrprets: Carlota Gaviño, Rebeca Hernando, Javier Lara, José Juan Rodríguez, Íñigo Rodríguez-Claro, Mikele Urroz.


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