20.000 días en la Tierra
7Nota Final

20.000 días son los que Nick Cave lleva sobre la Tierra, un personaje extraño, enigmático, creativo, adorado por legiones de hipsters pero un misterio indescifrable para el resto de mortales. Después de llevar años trabajando con él, los realizadores Iain Forsyth y Jane Pollard se han decidido a elaborar un biopic que arroje luz sobre la figura del australiano.

20.000 días en la Tierra” llevaba ya una exitosa carrera por festivales de todo el mundo cuando llegaba la semana pasada a la sesión de clausura del In-Edit. Con todas las entradas vendidas, había una gran expectación por meterse en la mente y los procesos creativos de Nick Cave, y a la salida de la sala no podríamos haber quedado más satisfechos.

Aprovechando esta peculiar onomática, Forsyth y Pollard se dedican a acompañar al artista a la mesa donde escribe, al estudio de grabación, al escenario, a la butaca donde se somete a un cuestionario de tintes psicoanalíticos, al baño donde se afeita, a casa de un amigo, al sofá donde come pizza y ve la tele con sus hijos… No son una sucesión lineal de momentos de su día a día, sino más bien anécdotas de su rutina que resultan claves para configurar lo que surge por encima de esa rutina: su forma de ser y su arte.

Nick Cave a "20.000 días en la Tierra"

Y así va construyendo un retrato biográfiso que no se dedica a consagrar a Nick Cave sobre un altar, sinó que está hecho desde una sincera humanidad. Humanidad que se dedica más a retratar a una persona creativa que a una estrella al uso. Este no es un documental sobre la fama, la presión de los fans y los conciertos en grandes estadios. Es un retrato consciente de que no tiene a una persona y un personaje lineal ante la cámara, así que trabaja con poesías, metáforas y refleiones que determinan el resultado creativo que sale de la mente y el corazón de Cave. Así esté estructurado el hilo narrativo de “20.000 días en la Tierra”, nos va presentando la persona y sus circunstancias para después ver como todo estalla en su música y en sus letras, y estas adquieren todo el sentido después de haber sido testigos de su origen.

20.000 días en la Tierra” també sabe encontrar el punto en unas imágenes entre oscuras y poéticas que se adecuan al tono del film y las reflexiones de su protagonista. Lecciones aprendidas, dudas existenciales, pérdidas y encuentros, dolores sufridos y esperanzas soñadas, toman forma cinematográfica en cuidados planos que pueden ir de una caótica sala de creación a una inmensa playa bajo la luz de la luna.

A la salida del cine, Nick Cave puede seguir pareciéndote un bicho raro con el que no conectas, a quien sigues sin entender, pero seguro que al menos le conoces mucho mejor.

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