Loreak
7.9Nota Final

Llega a los cines “Loreak”, flores en euskera, el segundo largometraje de los directores vascos Jon Garaño y Jose Mari Goenaga rodada íntegramente en euskera y ambientada en Guipúzcoa.

Ane (Nagore Aranburu), una mujer avanzada en los cuarenta, sale de la consulta del médico con la noticia de que sus malestares no eran más que el anticipo de la inminente menopausia. “¿Tan joven?” , pregunta en una reflexión en voz alta que parece vislumbrar la nueva etapa que se abre y de algo que se pierde, que se marchita.

Sin embargo un suceso va a darle un nuevo giro a su vida: un mensajero le trae un ramo de flores a casa; anónimo, sin tarjeta. A partir de entonces todas las semanas, el mismo día y a la misma hora se repetirá el ritual. Las flores en el centro de la historia, las flores en el centro de la imagen semana tras semana y las flores en el centro ahora de la vida de Ane. Un punto de color, de luz, de incógnita, de vida en definitiva en la nueva etapa que está viviendo. Con sencillez, sin grandes giros, logra trasmitir la imagen el nuevo cambio en Ane: la sonrisa recuperada, la nueva mirada hacia los que la rodean preguntándose quien de aquellos con los que se cruza cada día la regala cada semana un guiño de afecto y admiración en forma de flores. Una mirada optimista, confiada, poética incluso frente el recelo y desconfianza realista de su marido. Y sin embargo, como dice el cartel promocional del film, “sólo son flores”

Flores que entretejen historias y que se trasladan a otros personajes ocupando también el centro de la vida de Lurdes (Itziar Ituño) y de Tere (Itziar Aizpuru) por distintos motivos. Historia de tres mujeres donde inevitable pensar, en este caso, en el peso tradicional de la mujer en la sociedad vasca.

Loreak

“Loreak” también es una historia del paso del tiempo, del ciclo vital, de conflictos y desamores, de relaciones que se marchitan; de la vida que marchita en cada cambio de etapa; de preguntas, de incógnitas, de nuevas ilusiones, de heridas sin cicatrizar, como esas heridas que hay que hacerles al tallo de las flores con un cuchillo para que chupen agua y tengan vida, como dirá uno de los personajes; en definitiva, una historia del alma humana. Y sin embargo “sólo son flores”.

En apariencia, a la vista del espectador, los mismos escenario, secuencias cotidianas de cada día: la casa, el trabajo, el paisaje…todo ello apenas inmutable, y sin embargo, Loreak, flores, como símbolo de la vida que fluye por debajo de la piel de los personajes. Y sin embargo “sólo son flores”.

Destaca en la película la sensibilidad con la que se narra la historia, lo sencillo, lo poético incluso y que, sin embargo, logra profundizar en aspectos del alma humana sin necesidad de expresar grandes tormentos emocionales ni exagerados saltos argumentales. Apoyado en su lenguaje narrativo por un gran trabajo de la música, no muy presente a lo largo del film pero envolvente y revelador, cuando aparece, de las emociones que traslucen los personajes. Aunque sin embargo “sólo son flores”.

En definitiva, una bonita historia contada de forma bella.

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