El pasado viernes era un día complicado para organizar un concierto, Morrisey actuaba en el Palau Sant Jordi y, además, era el aniversario de Mondo Sonoro en la sala Razzmatazz (aprovecho para felicitarles desde aquí) con la presencia de Sidonie o Love of Lesbian. No es que ninguno de los conciertos tuvieran mucho que ver unos con otros, la cuestión es que mucho público potencial que podría haber comprado la entrada para The Handsome Family iban atraidos por la canción de cabecera de True Detective, y ahí hay mucho moderno.

Pese a mis temores iniciales, la sala estaba bien llena. En la [2] del Apolo no cabía un alma, un público más bien maduro que se podría dividir entre los curiosos seguidores de HBO, norteamericanos que viven en Barcelona y auténticos fanáticos del sonido americana. Al matrimonio Sparks los secundaba un batería y, bañados en la simple pero atmosférica iluminación nos deleitaron con un concierto íntimo. Preciosista.

A parte de la calidad musical, la banda destaca por su simpatía y la interacción con el público. No defraudaron. Desde las típicas disculpas por no hablar castellano (Brett reconoció tener más culpa, ya que es de Nuevo México) hasta chistes sobre su vida matrimonial (Rennie mirando encandilada a su marido mientras hace un solo de guitarra y luego comentando al público que nunca deja de asombrarle). El mejor ejemplo de esta interacción fue cuando cambiaron el orden de las canciones para tocar “Arlene” porque alguien del público lo demandaba. Y todo seguido rechazar otra petición, en este caso la maravillosa “24-hour store“, que se quedó en el tintero con un directo “That not gonna happen“.

 

The handsome family

 

Bien pronto sonó una de sus más reconocidos temas, “The Bottomless Hole“. Una canción épica, fronteriza, inspirada en la llamara real que un señor hizo a un programa de radio de Chicago en la que explicaba que había encontrado el agujero en la tierra más profundo del mundo. También fue muy aplaudida “When The Helicopter Comes” ya que la llevaron a un terreno más próximo al blues y en directo se agradece, le quita peso a un conjunto de canciones que pueden llegar a ser algo densas. Aunque todo el mundo esperaba cierta canción que proviene de la televisión, seguramente todos los asistentes recordaran con especial cariño la versión en directo que hicieron de “The Sad Milkman“, una balada muy triste que ellos convirtieron en un momento de aplauso y risas. Rennie Sparks cantaba dulcemente mientras Brett Sparks nos traducía la letra con su torpe castellano.

Y sí, evidentemente, hacía mitad del concierto tocaron “Far From Any Road“. Muchos cantamos (o simplemente tarareamos) la ya famosa melodía que les ha convertido en un grupo popular. Es una pena porque es la canción de la que menos pudimos disfrutar los asistentes, ya en los primeros acordes la gente desenfundó su legión de teléfonos para grabar esos dos minutos y cuarenta segundos y así poder compartirlo con sus cientos de amigos virtuales al día siguiente. No importa, para la posteridad quedaran versos tan maravillosos como estos: “Then rise with me forever / Across the silent sands / And the stars will be your eyes / And the wind will be my hands.”

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ús de cookies

Aquest lloc web utilitza cookies per tal d'oferir la millor experiència d'usuari. Si continues navegant estàs donant el teu consentiment a l'acceptació de les mencionades cookies i de la nostra política política de cookies, fes click a l'enllaç per més informació.

ACEPTAR
Aviso de cookies