19:00 h. Sala La Riviera, Madrid. Muchas personas esperaban para entrar en la sala mientras charlaban, fumaban o se tomaban una cerveza. Se abrieron las puertas y comenzaba la rutina de los conciertos: D. N. I. en el primer control, entrada y comprobación de mochilas en el segundo. Pocos se atrevieron a entrar desde el principio, pero los que lo hicieron, atravesaron el pasillo y ahí estaba el escenario. El programa era el siguiente: While She Sleeps, la revelación metalera británica, abrirían el apetito con su estilo hardcore; tras ellos, los americanos Wovenwar rebajarían los ánimos con su metal melódico; y la guinda la pondría In Flames, la joya de la corona del evento.

A las 19:30, While She sleeps salían al escenario. Con una puesta en escena sobria, los ingleses pisaron con energía explosiva que quedó patente durante toda la actuación, a pesar del poco público que les acompañó. Se mostraron más duros que en su disco, pero no se separaron del estilo hardcore de moda entre la gente más joven: Ritmos a veces repetitivos, con momentos melódicos en sus canciones, breakdowns y guturales. El gran protagonista fue el cantante Lawrence Taylor, que no paró, yendo de un lado a otro, alternando sus carreras por el escenario con movimientos como si estuviera en medio de un mosh. Durante el concierto, no dudó en alentar al público a corearle, se quitó la camiseta, se lanzó encima de sus fans cantando, e incluso bajó a dar unas vueltas por la sala con sus seguidores detrás. Hay que hacer especial mención a los fans del grupo, que se dejaron las voces y los cuerpos en los pogos; animando a la banda en cada segundo de la actuación.

While She Sleeps

Poco se hicieron de rogar Wovenwar tras la marcha de While She Sleeps. Los americanos, más suaves en su música, rebajaron la intensidad de los anteriores. Con algunos fallos de sonido, no se salieron de lo que se puede escuchar en su nuevo disco: Muchos riffs y canciones cortas y pegadizas, añadiendo la nota discordante con los otros dos grupos en la ausencia de guturales en sus canciones. Fallaron, por desgracia, en la conexión con el público, que fue muy marcada después de la anterior actuación. Tuvieron mucha más audiencia que los británicos, pero fue un directo breve y con nimia interacción con los allí presentes. Interpretaron su música y se fueron sin más.

Wovenwar

A las 21:30 h., la sala se acabó llenando, y el público se acercaba más al escenario cuando la espera de los más deseados llegaba a su fin. La iluminación se apagaba lentamente y comenzaban a entrar los integrantes de In Flames. Los espectadores enloquecieron. Con solo unos focos de luz de diferentes colores, In Flames apostó por una puesta en escena sencilla que fue un éxito. Los suecos comenzaron tocando dos temas de su nuevo disco “In Plain View” y “Everything’s Gone”, haciendo creer a sus espectadores por unos momentos lo que muchos temían, que dedicarían más tiempo a interpretar temas de su nuevo álbum y dejarían atrás sus anteriores trabajos. Pero nada más lejos de la realidad cuando, a partir de ahí, los temas del “Siren Charms” sonaron muy de vez en cuando.

In Flames Prosiguieron su ruta con “Fear is the Weakness” y “Trigger”, con las que el público no dejó de saltar y corear las canciones. La gran sorpresa fue “Resin”, de su 4º álbum, haciendo un guiño a sus fans más antiguos. Continuaron con “Where the Dead Ships Dwell” y se decantaron por tocar más temas del nuevo disco, como “With Eyes Wide Open” y “Through Oblivion”. Prosiguieron con “Ropes”, “Delight and Angers”, “Cloud Connected”, el conocido “Only for the Weak” (que hizo que el público arrasase la pista en un gran pogo), la balada “The Chosen Pessimist” y “The Quiet Place”. Como última canción de “Siren Charms”, se decantaron por el single “Rusted Nail”, pero el colofón final de la actuación fue acabar con algunos de sus temas más conocidos, como “The Mirror’s Truth”, “Deliver us” y “Take This Life”. En resumen, un repaso a sus discos más recientes, en los que destacaron “A Sense of Porpouse” y “Sounds of a Playground Fading”, ccomo en su anterior concierto en España, en el festival Costa de Fuego (Benicàssim) en 2012.

In Flames

Una de las preocupaciones de los fans acerca del nuevo disco, es que el grupo había perdido su esencia, su estilo particular, y no sonaban igual. Esas dudas fueron solventadas en el concierto, que a cada canción nueva supieron dar el toque característico de su música, dejando de lado los arreglos electrónicos para el álbum ye eliminándolos en directo. Tampoco faltó la interacción con el público, en el que el cantante, Anders Fridén, paraba entre canciones para charlar con el público y agradecer la calidez que les brindaba sus seguidores. En una de sus intervenciones, comentó al público que a pesar de que le parecía bien que se grabasen sus conciertos, le gustaría que el público dejara las cámaras y los móviles para disfrutar de la música de la banda, cosa que podría extrapolar a todos los conciertos de la actualidad. Además de estos parones, subió a dos personas al escenario para que les grabaran mientras tocaban algunos temas, e incluso a uno de ellos, Peter Iwers le cedió su bajo para tener su pequeño momento de gloria.

Fueron cercanos y se notó por la intensidad con la que respondió el público. Interpretaron sus canciones y emocionaron a sus seguidores en una hora y media muy intensa, pero no se atrevieron a tocar ningún bis. Sin embargo, esto no quitó la alegría de los allí presentes tras haber presenciado un gran concierto de metal. Como siempre, In Flames vinieron, arrasaron, y no defraudaron.

 

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In Flames

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