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El riesgo es un concepto casi desconocido para José Manuel Mora. Su texto- que él mismo declara ser una combinación entre su obsesión personal: la paternidad; y otra de carácter político: el terrorismo o la legitimación de la violencia para lograr el verdadero cambio social- aterriza con garras en las Naves del Teatro Español.

Es todo un privilegio que un libreto tan arriesgado haya llegado a un teatro público donde espectador solo podrá reconocer voces y no a personajes con su íntegra identidad. Nos situamos en un Madrid totalmente capitalizado en el que se sufren grandes carencias: la ingenuidad no es posible en este mundo vendido a multinacionales… A partir de esta situación, un grupo de personas decide refugiarse en una Orden llamada Los Nadadores Nocturnos, que tiene por norma cuidarse los unos a los otros y normalizar su propia neurosis.

¿Dónde reside el peligro de esta función? En la combinación de conceptos espirituales con la parodia realizada en la puesta en escena. Considero que se excede el límite. La conexión entre algo poético y trascendental con la risa no tiene por qué ser imposible pero en el momento que se reitera demasiado y se llega a parodiar repetidamente, creo que se convierte en pesado e innecesario. Aún así, la representación no está perdida. Se observa un gran nivel de implicación y energía por parte de los actores. Llegamos a empatizar con ellos y, reconozco que, a reírnos de la absurdidad de ciertos momentos o del empleo repetitivo de los elementos cómicos.

Mora ha querido rozar el abismo desnudándose a él mismo. Creo que no me equivoco mucho cuando afirmo que el creador de la Orden de esos nadadores sumergidos en la oscuridad, Jean G, es un retrato de sus propias preocupaciones. Un profesor y escritor que se percató de la imposibilidad de enseñar a cada ser humano el lugar que ocupa en el mundo y, a partir de ahí, entendió el fin como un simple cambio. El fundador de la Orden invita a sus seguidores a acabar con sus vidas porque eso significará un impacto en la sociedad pero no un fin para ellos, sólo será una transformación. Al entender su existencia como algo superior a lo humano, comprenderán que ésta dejará de ser para convertirse en otra cosa (algo relacionado a la idea de Dios, independientemente de si creemos en religiones o no).

Los nadadores nocturnos Naves del Español

Por ello, les invito a que comprueben como estos nadadores se reúnen para nadar y practicar el sexo hasta no saber dónde reside el sentido de sus propios cuerpos. Lo único que quieren es amar. Un peligro que hay que correr hoy en día.

“El sexo y la natación están muy relacionados. En ambos hay un momento en el que ya no piensas más en ti y tu cuerpo desaparece y te haces invisible. Y mientras más extremo sea el sexo o más kilómetros nades más invisible te vuelves y mejor te sientes.”

 

[rating:4]


Es pot veure a: Naves del Español
Text: José Manuel Mora
Intèrprets: Óscar de la Fuente, Miranda Gas, Jorge Machín, Paloma Díaz, Alberto Velasco, Esther Ortega, Ricardo Santana i Joaquín Hinojosa.

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