Mil maneras de morder el polvo
9Valoració
Puntuación de los lectores: (2 Votos)
1.6

Albert Stark (Seth MacFarlane) es un granjero del Salvaje Oeste al que le ha tocado vivir en una época a la que no pertenece. Pero cuando se bate en duelo por su amada, tiene que confiar en la misteriosa Anna (Charlize Theron) para que le enseñe a ser el hombre que sus contemporáneos esperan.

Las ferias pueden ser mortales. Y el desierto. Y los salones. Incluso el médico o el pastor te pueden matar. Y es que existen un millón de maneras de morir en el Oeste y “Mil maneras de morder el polvo”.

Seth MacFarlane (“Family Guy”) interpreta a Albert Stark, un escéptico asqueado con el Salvaje Oeste, que cree que es el único sujeto a quien le preocupa el hecho de que cualquier cosa puede ser mortal en La Frontera. Apartado de la vida social por no ser un típico vaquero sino un simple granjero, Stark es tildado de cobarde por quienes le rodean. Así pues, tras rendirse durante un duelo mortal, su novia le deja para irse con el dueño de la “bigotería” (sic) local, el ególatra Foy, a quién Stark planta cara y le reta a un duelo. Pero para tener alguna posibilidad de ganar, Albert confía en la recién llegada Anna, una misteriosa vaquera de quién se enamora, sin saber que es la mujer de un despiadado pistolero.

El argumento es sencillo pero eficaz, y hace que la película funcione con muy buen ritmo. El polifacético MacFarlane asombra con su actuación y no decepciona como director ni guionista. Al contrario, sorprende muy positivamente con un filme muy alejado de la desagradable, estúpida y aburrida “Ted”.

MacFarlane ofrece una fresca, absurda y muy divertida comedia repleta de humor negro. El hecho de que aparezca Charlize Theron (“North Country”) ya indicaba desde un principio que el machismo con el que varias veces se ha asociado al director y protagonista no tendría mucha cabida en la película. Y la verdad es que no tiene ninguna cabida, dejando de lado la parte prototípica del argumento y del western de la dama en apuros (pero que precisamente en este caso ha sido ella quien le ha enseñado cómo escapar de estos apuros).

Mil maneras de morder el polvo

Los personajes están bien dibujados, empezando por el protagonista. La mitad de la película se basa en el las descripciones llenas de escepticismo que hace Stark del mortífero Oeste, que provocan carcajadas ininterrumpidas durante largos momentos del metraje. Sus comentarios fuera del contexto de 1882 son un gag recurrente que representa una pieza importante del puzle. Y, para redondear, los inesperados e hilarantes cameos que aparecen ayudan a agilizar la película en los momentos más necesarios (mostrando también que Seth es amigo de todos). Uno de ellos, el silencioso cameo de Ryan Reynolds, junto con, por ejemplo, el particular baile de Giovanni Ribisi, parecen formar ya parte del universo cinematográfico de MacFarlane. Muy al estilo de la trilogía Cornetto.

“Mil maneras de morder el polvo” es una película que tiene muchos elementos por los que merece un visionado: las impecables actuaciones, el buen ritmo, los gags, la banda sonora, las referencias, los cameos (sobre todo dos de ellos que no son de actores sino directamente de personajes cinematográficos)… Tiene dónde elegir entre todas las razones. Pero cuidado, hay un millón de maneras de morir en el Oeste, y seguro que una de ellas es de risa.

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