Cuerpos dejan cuerpos
8Nota Final

El Centro Dramático Nacional presenta la segunda edición del festival Una Mirada Diferente con la intención de mostrar una visión internacional del arte y la discapacidad.

El pasado 27 de junio se pudo disfrutar de uno de los espectáculos de la compañía de los Hedonistas- Los mismos que nos habían deleitado con su concierto poético en el Sol de York el mes de mayo.

En este caso, Cristina Peregrina deja a un lado la sencillez y sobriedad y se viste a ella y a todo el escenario sin dejar una pizca de espacio vacío de mensaje o de color. Pelucas y tacones de dimensiones sobrepasadas, proyecciones documentales, una mesa con sillas de picnic, televisiones antiguas amontonadas y unos cuantos troncos cortados sería el breve resumen de lo que el espectador se encuentra en este arriesgado espectáculo de la compañía madrileña. Esta escenografía responde a la fragmentariedad del texto de Peregrina y a la investigación de su compañía ante una parte de la sociedad que no solo se siente discriminada, sino que está olvidada. No se habla del hambre en el tercer mundo ni de las guerras, hoy los protagonistas son nuestros ancianos.

En escena recibimos la presencia de dos mujeres vestidas como Drag Queens y recitando versos desde la distancia y la ironía. Cuentan historias de viejos, de viejos que todavía tienen sueños y ambiciones aunque nosotros no lo veamos. Narran, por ejemplo, el deseo de una mujer vieja de tener un hijo y de cómo su éste se quedaría huérfano a los diez años de vida porque su caprichosa madre ha cumplido lo que quería. Al público nos hace gracia pero, esta risa que nos provoca, forma parte de nuestra crueldad ante este sector de la población que casi ignoramos.

Como sería absurdo hablar de abuelos sin saber lo que realmente piensan, se les da voz de varias maneras dentro de este espectáculo. Visualizamos en una proyección como le gustaría morir a una anciana y actúan un hombre mayor y sencillo que ya no puede ver a su hija por haberse muerto y a una mujer de su misma edad que se muestra coqueta y con deseos de concebir a un hijo.

Lo más impactante es la lectura de unas cartas reales que le escribía una mujer a su marido sin que ella supiera que éste estaba muerto. Le escribió hasta que un tumor cerebral pudo con ella. Sin embargo no dejó de ponerse el abrigo que tanto le gustaba a su esposo por si algún día la venía a ver.

Cuerpos dejan cuerpos Teatro Valle Inclan

A pesar de la emotividad de momentos como los de la lectura de cartas, hay alguna actriz que se atreve a distanciarse demasiado del espectador y a presentarse demasiado hermética. La intérprete de lenguaje de signos, que traduce toda la función, mantenía una energía mucho más arrolladora y entusiasta que la otra actriz.

Por supuesto, lo que se valora en una puesta en escena como esta son los estímulos estéticos que relucen constantemente como la proyección final en la que se observa a una mujer grafiteando una pared y escribiendo “Yo solo quiero morir de amor”.

Los Hedonistas nos dejan bien claro que lo qué debemos ofrecer a nuestros mayores es amor y amor…


Es pot veure a: Teatro Valle Inclán
Text: Cristina Peregrina
Intèrprets: Margarita Arnaz, Paz Buelta Serrano, Ruth Cabeza, Miguel Ángel Chicot, María Herrero, Cristina Peregrina.

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