Yo, Frankenstein
5Nota Final

El monstruo de Frankenstein, Adam, ha estado 200 años escondido, evitando entrar en una guerra entre gárgolas y demonios. Pero cuando la batalla llega a su punto álgido, la criatura sin alma tendrá que entrar en acción.

La lucha entre el bien y el mal se libra en la Tierra. Y entre las almas pertenecientes al Cielo y las pertenecientes al Infierno, se encuentra la criatura sin alma que es el monstruo de Frankenstein. Un monstruo muy bien creado, pues no se le nota que está hecho con 12 partes de 8 cadáveres diferentes. La batalla entre gárgolas y demonios tiene lugar, en concreto, en una americanizada Notre-Dame, donde cada noche suceden espectaculares combates entre la luz y el fuego, de los que inexplicablemente los habitantes de París no son conscientes.

La trama es complejamente sencilla pues, aunque pretende tener un trasfondo profundo, finalmente se basa en una prototípica guerra entre buenos y malos sin ningún tipo de originalidad, y con un Frankenstein que pelea contra seres que le superan. El monstruo, llamado Adam e interpretado por Aaron Eckhart (“Thank You For Smoking”), es supuestamente más ágil, fuerte y veloz que cualquier humano, aunque el único poder que parece tener en el film es el de la buena conservación, lo que implica un protagonista y un punto de partida poco creíbles.

Yo, Frankenstein

En 92 minutos, la película trata de presentar un nuevo universo, los personajes principales, la historia del protagonista, la filosofía de la eterna lucha, la mezcla y la pugna entre ciencia y magia, y unas cuantas subtramas. Todo ello a una velocidad por encima de lo permitido por el espectador, que conduce a crear un episodio piloto más que una película.

La parte buena de la velocidad, por otro lado, es que el público no llega a dormirse (sí a aburrirse en ciertos momentos) pues las contiendas son visualmente cautivadoras, con unas coreografías en la lucha cuerpo a cuerpo notables y unos efectos especiales muy bien orquestados. Cabe remarcar el momento en que Eckhart camina dejando tras él una impresionante batalla final.

Entretenida y con escenas de acción atrayentes, “Yo, Frankestein” no implica un antes y un después en la vida del espectador, pero sí una salida de emergencia del mundo real para introducirse en uno sin pies ni cabeza.

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