La Competición Oficial de esta edición ha arrancado con dos películas notables. Mike Leigh, ganador de la Palma de Oro de 1996 con ‘Secretos y Mentiras’, ha presentado ‘Mr. Turner’, su película sobre la vida y obra del pintor J.M.W. Turner y el mauritano Abderrahmane Sissako ‘Timbuktú’, una denuncia del yihadismo que ya algunos dicen que estará en el palmarés de esta edición. Un Certain Regard arranca decepcionante.

Mike Leigh compite por sexta vez por la Palma de Oro con Mr. Turner, una película sobre la relación entre su vida y su obra y su influencia mutua, más que una biografía convencional del pintor británico, protagonizada por un magnífico Timothy Spall, un habitual de sus películas.

Timothy Spall protagonitza "Mr. Turner"

En ‘Mr. Turner’ no hay rótulos para indicar el paso del tiempo o ayudar a contextualizar al personaje, ni ninguna voz en off explicativa, ni falta que le hace. Leigh ofrece una especie de collage compuesto por momentos más o menos aislados de la vida pública y privada del pintor y centrándose sobre todo en su interrelación con su obra artística. Por eso, en muchas secuencias se ve al pintor paseando por el campo, observando el mar y hasta atado al mástil de un barco en mitad de una tormenta y visualizamos un cuadro con la ayuda de la soberbia fotografía de Dick Pope, otro habitual de Leigh, que aquí tiene la ocasión perfecta para lucirse.

Mike Leigh i l'equip de "Mr. Turner" a Cannes

Leigh no busca que el espectador se identifique o sienta empatía por su personaje. Presenta a Turner como un genio de gran talento, pero también como una persona excéntrica, caótica, apasionada y egocéntrica que cuida poco sus relaciones. El punto fuerte de la mayoría de las películas de Leigh es el retrato de una serie de personajes y la forma de interactuar entre ellos. En esta ocasión el único protagonista es Turner y Leigh prefiere dirigir el foco a la relación entre el pintor y su arte. Un arte que en la primera mitad del siglo XIX parecía estar en decadencia y que con la llegada de la fotografía en la década de los 40 trataba de evolucionar buscando formas de sobrevivir, incluido el propio Turner. Una notable película, con indudables valores cinematográficos, si bien, no está entre las mejores películas de su director.

Tras presentar varias películas en secciones paralelas, el mauritano Abderrahmane Sissako debuta en la competición con ‘Timbuktú’, una poderosa y dura denuncia del yihadismo, que parece haber gustado a casi todo el mundo y que muchos sitúan ya, y no exclusivamente por motivos cinematográficos, en el palmarés de esta edición.

Abderrahmane Sissako agraeix la rebuda de "Timbuktu" a Cannes © FDC

La acción se desarrolla en Timbuktú, la ciudad de Mali ocupada y sometida por las tropas yihadistas que no permiten a punta de pistola, o armas automáticas, lo que se tercie, que sus mujeres muestren nada de su cuerpo o que sus habitantes fumen, beban alcohol, canten, toquen algún instrumento o incluso que jueguen al fútbol.

Rodada en pleno desierto, ‘Timbuktú’ saca excelente partido de sus localizaciones, de los edificios de adobe, de las dunas, de la intensa luz que se come los colores, de las noches claras de luna llena componiendo imágenes bellísimas, pero sin caer en la postal, ni en un esteticismo vacío.

Sissako estructura su película como un compendio de varios casos que deben someterse a la justicia yihadista, entre los que destaca el de Kidane, un pequeño ganadero que vive en las dunas del desierto alejado de los problemas y la vigilancia de la ciudad. Con un estilo plácido y sutil, pero contundente, combinando el realismo, con el lirismo y algunos toques de humor, trascendiendo de lo local a lo universal y sin necesidad de cargar las tintas, ni forzar las situaciones, ‘Timbuktú’ se conforma como una poderosa denuncia del absolutismo y la violencia, desgraciadamente tan de actualidad en estos días.

Una imatge de  ‘Timbuktú’

Un Certain Regard

Y si la sección a concurso ha empezado con buen pie, no podemos decir lo mismo de Un Certain Regard. Se ha inaugurado con una ópera prima, la francesa ‘Party Girl’ dirigida por Marie Amachoukely, Claire Burger y Samuel Theis, también actor en la película interpretándose a él mismo. La historia que cuenta está inspirada en la vida real de su protagonista y madre de uno de sus codirectores, una mujer de la noche que a los sesenta años decide sentar la cabeza y casarse con uno de sus clientes, y está protagonizada por las mismas personas cuya vida narra.

Y sin embargo, la impresión que transmite la película es de tratarse de algo muy calculado e incluso artificioso y no sólo porque se confirme que los actores no profesionales no tienen por qué ser los más naturales. Además, sus autores optan por centrarse en lo que supone todo el montaje de la boda, dejando de lado algunos aspectos que tan sólo se apuntan y que habrían enriquecido el resultado.

L'equip de "Party Girl" a Cannes

La segunda película presentada en esta sección ha sido That Lovely Girl de la israelí Keren Yedaya, ganadora de la Cámara de Oro de 2004 con ‘Mon Tresor’ y la película que Thierry Frémaux aseguró en la rueda de prensa de presentación de esta edición del festival que daría que hablar. Es indudable que la situación de incesto que plantea la película y la forma tan cruda y directa en la que lo plasma en la pantalla llaman la atención y que tiene elementos que podían dar mucho juego dramático, pero su tono distante y contenido la acaban haciendo fría.

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