Non-stop (Sin escalas)
7Nota Final

La asociación entre el productor Joel Silver (“Matrix”, “La Jungla de Cristal”) y el director catalán Jaume Collet-Serra sigue dando frutos, y después de “La casa de cera”, “La huérfana” y “Sin Identidad”, han decidido volver a hacer sufrir a Liam Neeson, esta vez metiéndolo en un avión lleno de suspense y acción.

En “Non-stop (Sin escalas)” Liam Neeson interpreta a Bill Marks, un agente del servicio aéreo de los Marshall que durante uno de sus rutinarios y tediosos vuelos transatlánticos de Nueva York a Londres empieza a recibir una serie de mensajes de texto que amenazan con matar a un pasajero cada 20 minutos si la aerolínea no transfiere 150 millones de dólares a una cuenta extranjera. El mensaje viene del mismo avión y todos son a la vez posibles víctimas y sospechosos.

Liam Neeson se muestra muy cómodo interpretando al héroe/víctima de la película, un tipo de papel en el que parece que se ha especializado, y pese a su tosquedad y aparente distanciamiento, nos encanta verlo actuar, o mejor dicho, verlo sufrir. Y en “Non-stop (Sin escalas)” no le dejan prácticamente ni un respiro. El reparto se completa con nombres tan atractivos como los de Michelle Dockery (“Downton Abbey”), la reciente ganadora del Oscar Lupita Nyong’o (en un papel que no le permite mucho lucimiento), y sobretodo Julianne Moore, que borda su papel de Jen Summers, la pasajera que se gana la confianza y desconfianza, el corazón y el recelo, del protagonista.

Liam Neeson a "Non-stop (Sin escalas)"

Por su parte Jaume Collet-Serra filma con habilidad una historia que bien podría haber salido de las páginas de una novela de Agatha Christie. Todo un who done it en el que intervienen muchos de los recursos que podemos encontrar en una película de Alfred Hitchcock como la inclusión de falsos culpables, la utilización de la cuenta atrás como elemento de suspense, o incluso el MacMuffin, ya que lo que motiva todo el jaleo aéreo no es más que una excusa para llevarnos por el camino del entretenimiento.

Julianne Moore a "Non-stop (Sin escalas)"

Entre los aciertos de Collet-Serra, concentrados prácticamente en la primera mitad del metraje, se encuentra su forma de presentar a los personajes envueltos en esa aureola de misterio, su dominio del suspense o su manera de abordar la acción en espacios reducidos, y ya no sólo en ese avión, construido especialmente para la ocasión, en el que transcurre toda la acción, sino en espacios aún más reducidos: véase la escena de la pelea en el aseo, sorprendente. Si bien es cierto que se esfuerza inútilmente en darle cierta relevancia al McMuffin del que hablaba antes, haciendo que el film pierda fuelle, el intenso final hace que el vuelo valga la pena. Tampoco hay que buscarle tres pies al gato, mejor jugar con él.

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