Roberto Zucco
7Nota Final

La última obra de Bernard-Marie Koltès es tan combatiente como los últimos años de vida de su autor, en los que tuvo que convivir con una enfermedad fatal. Finalizada pocos meses antes de su muerte, las lecturas que se pueden extraer del texto se multiplican y cada una de las palabras que Koltès escribe dejan entrever sus pensamientos, sus reflexiones y las ideas que le venían a la cabeza a una persona que tenía consciencia de que su muerte estaba próxima.

La obra sigue la vida de Roberto Zucco, un asesino en serie italiano que mató a sus padres, se escapó de prisión y quiso salir del país mientras dejaba tras de sí un rastro de terror y violencia, matando a sangre fría a todo aquel que se ponía en su camino.

Esta premisa le permite a Koltès hablar del individuo que vive en una espiral de locura, que se acerca a la muerte ajena deseando en muchas ocasiones la propia. También dedica parte del texto a temas relacionados con la familia o la falta de libertad y refleja la brutalidad de la policía y la traición. La obra da peso al monólogo para transmitir las ideas, monólogos insistentes que toman una idea y la repiten durante unos minutos dándole cierta masa crítica al concepto, dotándolo de vida. Estas piezas pueden resultar agotadoras, demandan paciencia por parte del espectador y son sólo parcialmente efectivas en cuanto a cumplir el objetivo que se proponen.

Roberto Zucco

Las principales complicaciones de “Roberto Zucco” son la multiplicidad de espacios y la gran cantidad de personajes. La escenografía de Sebastià Brosa resuelve el primer problema, construyendo un escenario con diversas alturas que permiten diferenciar espacios y favorecer un movimiento de personajes más fluido. Por otro lado, Koltès escribió una obra con muchos personajes que obliga al reparto a dar vida a diferentes individuos, forzando al máximo sus interpretaciones y su caracterización. Los actores se mueven bien y rápido por el escenario; es una obra muy bien planificada para su complejidad y los cambios acaban sorprendiendo positivamente al espectador. También hay que destacar que la fuerza de esta obra está en ese espíritu coral y en unos actores que creen en el texto y que son capaces de darle la fuerza necesaria para sobrepasar el fondo de testamento literario que hay en las palabras de Koltès. Destacar alguno de los actores es difícil por lo que hemos comentado pero el más obvio, por peso e intensidad, sería Pablo Derqui, que hace un trabajo de gran calidad y versatilidad.

“Roberto Zucco” es un texto complicado, no recomendable para pasar el rato. Esto no es ni bueno ni malo por sí mismo, simplemente hay que ir con las ideas claras y saber a qué tipo de obra nos enfrentamos. Un ritmo cambiante, a ratos un poco lento, se compensa con un gran trabajo de Julio Manrique y del reparto, que acaban siendo los aspectos más notables de la obra. A pesar de la complejidad de la propuesta, es necesario aplaudir y celebrar la posibilidad de encontrarnos en la cartelera una obra de Bernard-Marie Koltès.


Es pot veure a: Teatre Romea
Text: Bernard-Marie Koltès
Intèrprets: Pablo Derqui, Cristina Genebat, Ivan Benet, Maria Rodríguez, Xavier Boada, Rosa Gámiz, Xavier Ricart, Oriol Guinart

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