Y llegó la hora de los hermanos Coen y su ‘Inside Llewyn Davis’. Era sin lugar a dudas una de las cintas más esperadas de la competición y no ha decepcionado. ‘Inside Llewyn Davis’ es una joyita llena de fino y oscuro humor judío con una galería de personajes y esa atención a los detalles marca de la casa.

La película cuenta la pequeña odisea de Llewyn Davis, un músico folk que en el Nueva York de principios de los 60, a falta de éxito se conforma con sobrevivir. Está protagonizada por un excelente Oscar Isaac (el marido de Carey Mulligan en ‘Drive’) que consigue sacar chispas a su personaje-bombón, al que acompañan la propia Carey Mulligan, Justin Timberlake y un muy divertido John Goodman, en plan robaescenas con un personaje coeniano cien por cien.

Los hermanos Coen acompañados de Oscar Isaac, Carey Mulligan y Justin Timberlake. (C) AFP

Con un guión muy inteligente, una dirección brillante, unos actores perfectos y una fotografía magnífica, “Inside Llewyn Davis” es una comedia tan deliciosa como ácida que se ve con una sonrisa permanente en la boca, mientras poco a poco va soltando sus cargas de profundidad.

Ha habido más división de opiniones con ‘Jimmy P. (Psychotherapy of a Plains Indian)’ de Arnaud Desplechin, director entre otras de ‘Reyes y reina’ y ‘Un cuento de Navidad’. Yo soy de los ‘pro’. La película cuenta lo que dice su título: la detallada recreación de las sesiones de psicoterapia a las que se sometió James Piccard, un indio pies negros al que a la vuelta de la 2ª Guerra Mundial le diagnostican esquizofrenia, con el antropólogo y psicoanalista francés Georges Devereux, en cuyo libro ‘Reality and Dream’ se basa el guión de propio Desplechin.

Benicio del Toro y Mathieu Amalric en Cannes.

Las conversaciones entre ambos, magníficamente interpretados por Benicio del Toro y Mathieu Amalric en dos registros muy diferentes, pero complementarios, constituyen la columna vertebral sobre la cual se articulan los flashbacks que explican el pasado de James Piccard y el origen de sus traumas. Una elegante puesta en escena y un montaje preciso contribuyen a lograr la fluidez narrativa necesaria y que la película no caiga en lo episódico.

Y los abucheos más sonoros y los aplausos más entusiastas como respuesta han correspondido a ‘Shield of Straw’ de Takeshi Miike, un film policiaco sobre la peligrosa misión que debe cumplir un grupo de policías que debe custodiar al presunto asesino de una niña cuyo abuelo ofrece mil millones de yenes a quien lo mate.

Takeshi Miike, abucheado y aplaudido en Cannes. (C) FDC

Apunta temas tan socorridos, pero resultones como la necesidad de venganza, el ‘todos tenemos un precio’ o dónde está el límite de lo que se debe hacer para salvar una vida. Pero Miike lleva su película a terrenos más cercanos al género de acción hollywoodense más convencional (no podía quitarme de la cabeza las películas de Steven Seagal, mientras veía ‘Shield of Straw’) con algunas secuencias de acción espectaculares, pero lastrada por un estilo excesivamente obvio, unos personajes que son puro estereotipo, unos diálogos demasiado explicativos y una duración excesiva.

Grandes documentales en otras secciones

Pero no sólo de la sección oficial a competición vive el Festival de Cannes. Y ayer tuvimos oportunidad de ver dos grandes documentales.

Por un lado, ‘L’image Manquante’ del camboyano Rithy Panh que vuelve a contar como en ‘S-21, la machine de mort Khmère Rouge’ y ‘Duch, le maître del forges de l’enfer’, la represión a la que sometieron al pueblo camboyano Pol Pot y sus jemeres rojos. Rithy Panh complementa la voz en off del narrador y las imágenes de propaganda del régimen con el contraplano de la realidad de lo que él fue testigo reconstruido con pequeñas recreaciones estáticas con muñecos de madera como si de un belén navideño se tratara.

Aunque no suene atractivo, el resultado es absorbente y emocionante. La película participa en la sección Un Certain Regard y fue recibida con una larga ovación en la participaron hasta los miembros del jurado.

Claude Lanzmann, en la presentación de ‘Le dernier des injustes’. (C) FDC

Y por otro, el veterano Claude Lanzmann, el director de ‘Shoah’, presentó ‘Le dernier des injustes’, 3 horas y 40 minutos entorno a Benjamin Murmelstein, el último presidente del consejo judío de Theresienstadt, un supuesto gueto modelo ideado por los nazis, y única persona que ocupó ese puesto que no fue asesinado por los nazis. Partiendo de unas entrevistas que el propio Lanzmann realizó en 1975 a Murmelstein, vuelve a los lugares en los que ocurrieron los hechos y queda bien claro que traidor o no, Murmelstein era un hombre que vivió unos hechos extraordinarios que era necesario sacar a la luz.

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