Hace un par de años. ‘Nader y Simin, una separación’ del director iraní Asghar Farhadi empezó una carrera de éxitos que empezó en Berlín donde ganó el Oso de Oro y que finalizó con un gran éxito de público y crítica y que le llevó a ganar el Oscar a la mejor película extranjera. Seguro que ahora con ‘Le passé’ espera repetir una carrera similar.

Aunque esta vez la acción se traslade a París y el reparto esté compuesto principalmente por intérpretes galos, ‘Le passé’ sigue un planteamiento muy similar a anteriores películas del director iraní. Se trata de un duro drama familiar en el que todo gira en torno a los diferentes puntos de vista, las distintas versiones o las reacciones de los personajes ante un hecho dramático que no se muestra en pantalla.

El equipo de "Le passé" en la alfombra roja. (C) AFP

La película arranca con la llegada de Ahmad (Ali Mosaffa) a París para firmar los papeles de su divorcio de Marie (Berenice Bejo). Allí se encontrará que su exmujer vive además de con sus hijos, fruto de una matrimonio anterior de Marie, con Samir (Tahar Rahim), con quien se quiere casar, y el hijo de éste. Pero enseguida descubrirá que en ese intento de familia hay algo que falla.

Poco a poco, Ahmad, que asume el papel de intentar resolver el desaguisado, irá descubriendo los secretos de sus miembros y el rocambolesco trasfondo de lo que ocurre. A pesar de que hay momentos en los que este encadenamiento de revelaciones resulta excesivo y la historia que subyace se haga demasiado retorcida, de forma que en lugar de enriquecer la película, la alarga, son tantas las buenas ideas y los buenos diálogos y están tan bien desarrollados los personajes, que se convierte en una pega menor.

Y también va de familias, ‘Like Father, Like Son’, la película del japonés Hirokazu Koreeda, director entre otras de ‘Nadie sabe’, ‘Still Walking’ o ‘Kiseki’. Esta vez cuenta la historia de una familia que descubre que su hijo de 6 años no es en realidad de su hijo natural, debido a que en el hospital cuando nació les dieron el niño equivocado.

El director Hirokazu Koreeda acompañado de los actors de ‘Like Father, Like Son’. (C) FDC

A pesar de una premisa argumental algo forzada, algo que ya ocurría en ‘Kiseki’, Koreeda vuelve a demostrar su maestría para abordar temas complicados y de calado de forma sencilla y humana. En esta ocasión combina de forma muy hábil el drama familiar con la presentación de dos planteamientos de vida, y más en concreto de la paternidad: uno caracterizado por el rigor y el cumplimiento estricto de las reglas con el objetivo de lograr el éxito profesional y otro más laxo encaminado a disfrutar de cada momento.

En el estilo de Koreeda no hay nada especialmente innovador, ni rompedor, pero es tremendamente efectivo y consigue instantes mágicos y de gran fuerza dramática. Cuesta creer que esta película no le guste a Steven Spielberg, presidente del jurado.

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