La esperadísima ‘The Bling Ring’ de Sofia Coppola es la película que ha inaugurado la sección Un certain regard. Cuenta la historia de una banda de adolescentes de clase acomodada que durante unos meses entre los años 2008 y 2009 se dedicó a entrar en las casas de los famosos de los que sabían que estaban fuera por la información recogida en los medios de comunicación y que llegaron a robar bienes por más de 3 millones de dólares. Unos Bonnie & Clyde pijos y modernos.

Los no fans de Sofia Coppola siempre le echan en cara que sus personajes son superficiales. Y los de ‘The Bling Ring’ lo siguen siendo. Son niñas pijas jugando a ser famosas. Adolescentes cuyo objetivo en la vida es ser famosos y poder vivir como uno de ellos. Que se educan viendo programas de cotilleo y reality shows y se pasan todo el día en las redes sociales.

Sofia Coppola con Emma Watson i el resto de chicas de ‘The Bling Ring’. (C) AFP

Coppola opta esta vez por un estilo mucho más directo y dinámico que en ‘Somewhere’, lo que no evita que la película, sobre todo en su parte inicial, resulte demasiado reiterativa.

Y también hay una chica de 17 años en ‘Jeune & Jolie’, la nueva película de François Ozon, ganador de la Concha de Oro del Festival de San Sebastián por su anterior película, ‘En la casa’. La película sigue a Isabelle, una joven de clase acomodada, interpretada por Marine Vacth y que es el gran descubrimiento de la película, a lo largo de las cuatro estaciones del año. Durante ese año, Isabelle descubrirá el sexo y canalizará a través de él su rebeldía, la necesidad juvenil de experimentar con algo prohibido y secreto y se convertirá en una especie de belle de jour adolescente del siglo XXI. Pero a la vez vivirá su primer amor, tierno y naif, como de canción de Françoise Hardy (suenan hasta cuatro canciones suyas, una por cada estación).

Y es en el contraste entre esos dos hechos en el que la película chirría por momentos. Un contraste radical y extremo presentado de forma demasiado obvia y lamentablemente más desconcertante que perturbador.

François Ozon besado por sus actrices de ‘Jeune & Jolie’ (C) AFP

También se ha presentado hoy a concurso la china ‘A Touch of Sin’, la vuelta a la ficción de Jia Zhang-Ke, una mirada ambiciosa, demoledora y pelín irregular a los cambios de la China actual y las víctimas no tan evidentes que van dejando por el camino. La película se estructura en 4 episodios autónomos basados en noticias reales ocurridas en China, en los que distintos personajes, incapaces de adaptarse a su nueva situación acaban cometiendo actos violentos, lo que da lugar a que en algunos momentos, ‘A Touch of Sin’ se convierta en un Wu Xia versión siglo XXI.

Jia Zhang-Ke sigue demostrando ese ojo especial que tiene para reflejar los cambios en su país, pero en esta ocasión, alguna de sus tramas no acaban de funcionar del todo.

Y la tercera película del día a concurso es la mejicana ‘Heli’ con la que Amat Escalante debuta en el concurso grande de Cannes, tras haberse llevado el Fipresci de Un Certain Regard con ‘Sangre’, su ópera prima, y haber participado también en esta sección con ‘Los bastardos’.

Heli’ cuenta la vida de una familia enfrentada a la droga, la corrupción, la violencia, el terror y la burocracia en el México actual con un tono casi documental, distante, que evita el subrayado dramático y busca dar énfasis al relato desnudo de los hechos en sí.

El equipo de 'Heli' en la alfombra roja. (C) AFP

La película arranca con un potente prólogo y en la primera hora relata de forma brillante los hechos que lo han provocado. De forma directa y sin concesiones y con algunas imágenes inolvidables. Lamentablemente en la media hora final, si bien mantiene su estilo, la narración se descentra, pierde consistencia y fuerza un final demasiado facilón.

Y para finalizar esta potente jornada de Cannes, la estadounidense ‘Fruitvale Station’ del debutante Ryan Coogler, la gran ganadora de la última edición del festival de Sundance y que ha abierto el concurso de la sección Un certain regard.

El cast de ‘Fruitvale Station’ antes de presentar el film. (C) AFP

La película, basada en hechos reales, narra los encuentros con familia y amigos de Oscar, un joven de color de 22 años, el día de nochevieja de 2008. Si bien arranca de forma bastante convencional y el retrato que realiza de su protagonista peca de un tramposo exceso de buenismo, su tramo final sí logra transmitir el drama de forma sincera e intensa.

La película cuenta con el apoyo de los Weinstein y de Oprah Winfrey por lo que no sería de extrañar que fuera una de las aspirantes en la próxima edición de los Oscar.

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