Tras haber dirigido sólo 5 películas en 38 años, parece que a Terrence Malick le ha dado por recuperar el terreno perdido, y tras ganar la Palma de Oro de Cannes en mayo de 2011 por ‘El árbol de la vida’, en septiembre de 2012 se planta en la Mostra de Venecia con ‘To the Wonder’. Y tranquilos los fans, que tiene 3 más en camino.

Lo que vemos no es más que el tradicional, chico conoce a chica, chico y chica se enamoran, se enfadan, se reconcilian. Lo de tantas películas románticas. Pero ‘To the Wonder’ es diferente. Si en ‘El árbol de la vida’, Malick (que estudió filosofía en la universidad de Harvard) reflexionaba sobra la vida, en ‘To the Wonder’ se centra en el amor.

A Malick le interesa más lo que piensan, que lo que hacen sus personajes. No pone el foco en sus acciones, si no en sus reflexiones, sus especulaciones, sus aspiraciones y sus miedos. En lo que sienten.

Olga Kulylenko ha hagut de defensar sola 'To the Wonder' davant la premsa

En ‘To the Wonder’ no hay conversaciones entre personajes, sino murmullos en off, diálogos con uno mismo. Vemos a sus protagonistas enamorarse en el Monte Sant-Michel, convivir en una urbanización impersonal en Oklahoma, pasear por las calles de un pueblo cualquiera de los Estados Unidos… en una nueva oportunidad que su director de fotografía, Emmanuel Lubezki, vuelve a aprovechar para captar algunas de las imágenes más reconocibles que veremos en pantalla en mucho tiempo.

Y entre las crisis amorosas de Ben Affleck, Olga Kurylenko y Rachel McAdams, surge de vez en cuando Javier Bardem, que interpreta al padre Quintana, un cura en crisis de fe, cuya trama no acaba de integrarse nunca con la principal y que nos permite confirmar que Bardem no es el actor perfecto: los curas no ‘le salen’ bien; ni en ‘Los fantasmas de Goya’, ni en ‘To The Wonder’.

La película fue recibida entre pitos y aplausos en su pase de prensa. Para una minoría, obra maestra. Para otros muchos, un festival cursi.

Mucho mejor recibida por la prensa ha sido Après Mai del galo Olivier Assayas, que tras vagar por los terrenos del technothriller internacional con ‘Demon Lover’ y ‘Boarding Gate’, encontró la inspiración en dos proyectos creados originalmente para la televisión, ‘Las horas del verano’ y ‘Carlos’, que debido a su calidad, acabaron estrenándose en salas comerciales.

Olivier Assayas i els joves Clement Metayer i Lola Creton a la premiere de 'Après Mai'

En esta ocasión, cuenta una historia, con aires autobiográficos, sobre una pandilla de adolescentes comprometidos y de izquierdas en el Paris de los primeros 70s, pasada ya la excitación del mayo del 68, que no pudieron vivir por ser demasiado jóvenes. Un periodo aún violento y de búsqueda y experimentación para sus personajes, que Assayas decide tratar sin subrayados, ni estridencias, ni en la forma, ni en el fondo; dejando fluir las distintas historias de forma sobresaliente. Llama la atención una soberbia selección de canciones de la época.

A estas alturas, podríamos decir que el cine de yakuzas de Takeshi Kitano, es ya un subgénero cinematográfico en sí mismo. Y en la Mostra de Venecia, una tradición. Todo el mundo sabe con qué se va a encontrar al ir a ver una película del japonés.

Esta vez se trata de Outrage Beyond la secuela de ‘Outrage’ que participó en Venecia en la edición de 2010. Y aunque la película no sorprende (sigue los esquemas habituales de este tipo de cine), tiene momentos inspirados en los que se combinan humor y violencia. En este caso se cumple, eso tan raro de que la secuela es mejor que la original.

Takeshi Kitano repeteix una vegada més a Venècia

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