Ayer vivimos en el Primavera una de las jornadas más interesantes de los 4 días presentados. Era viernes, se habían apuntado a la fiesta muchos de una sola jornada que se sumaron a los que ya seguían desde el miércoles. Nada de extraño, ayer tocaban Pulp, Belle & Sebastian, The National, Deerhunter, Twin Shadow y Sufjan Stevens y todas las sorpresas agradables, como Tennis, Wolf People o Garotas Suecas.

Cuando llegué, el sol todavía seguía iluminando el recinto, la gente iba relajada, se paraba, charlaba, jugueteaba, todos sabían que les esperaba una larga y infinita noche de emociones.

Me tropiezo con un grupo justo al entrar, Chinese Christmas Cards así se llaman los que ofrecieron un concierto informal en el salón myspace. Un sonido folk, bastante orquestado, que me ha dado una buena sensación; intentaré no olvidarme de este nombre.

Mi primer concierto de la jornada fue en el San Miguel: Avi Buffalo. El grupo ofreció un buen directo aunque tal vez todo alrededor de los elementos del grupo se hacía demasiado grande. Podrían haber tocado en el ATP, un escenario más recatado, más compacto. Pero esto no ha eliminado el sin duda gran potencial que tiene esta banda. Sus jovencísimos miembros se movieron por ahí mareando a la gente entre el pop psicodélico, el folk eléctrico y ese indie más vistoso. Los de San Francisco demostraron ayer que con un solo disco ya se han creado un hueco en el sub Pop.

Los segundos de la jornada fueron Tennis, en el escenario ATP, a quienes no conocía, pero asistí a ver por recomendación de un amigo. El escenario lleno, con gente en la grada y la platea completísima, presenciaron una formación a tres, platos y los dos Patrick Riley y la bellísima Alaina Moore, una pareja recién casada que aprovechó un viaje en barco de ocho meses por el Atlántico para echar una ancla en el pop de los sesenta y escribir un puñado de melodías altamente acarameladas y adherentes como “South Carolina” y “Sea Farer”. Venian al Primavera a presentar su álbum debut ”Cape Dory” y con él han hipnotizado a todos, principalmente Alaina, con su elegancia extrema en las teclas y ese baile de los lobos que lanzaba sobre una música inocente y sin malicia alguna.

El sol ya se estaba despidiendo a lo lejos y las noche venía cargada de ritmo, justo cuando empezó el tercero concierto y el primero grande de la noche, The National, en el distante escenario Levante. El rock de The National ha sido el protagonista, con un recinto abarrotado en el que ya desde el principio han sonado canciones como ‘Anyone’s ghost‘ y ‘Bloodbuzz Ohio’, el primer single del álbum ‘High Violet’, el trabajo que les ha lanzado definitivamente. Matt Berninger, el vocalista, no defraudó, desafiando los límites de su voz constantemente, como si después del concierto no tuviera que hablar nunca más.

Foto: Primavera Sound – Eric Pamies

Volvemos a paso rápido a San Miguel, entre una marea de personas caminando entre escenarios. A algunos como a mí, nos despertaba la curiosidad y nos quedábamos mirando algún concierto en el pequeñito escenario de paso, el Adidas Original. Allí tocaban Garotas Suecas, un funky elaborado en Brasil, sonando a ese Portugués descompuesto, un funky lleno de percusión con letras muy cálidas y a la vez descuidadas.

Cuando llegaron las 22h45, Belle & Sebastian irrumpieron en el escenario San Miguel con el pop melancólico que puso la nota de calidad. Los de Stuart Murdoch llegaron con una novedad bajo el brazo: su nuevo álbum titulado “Write About Love” que llega después de cuatro años de sequía discográfica del grupo que se hizo famoso a finales de los noventa con discos como “Tigermilk” o “If You’re Feling Sinister”. El suyo fue un concierto serio, como varios toques sublimes de calidad que han puesto la piel de gallina a muchos, principalmente cuando han tocado hits como “Another Sunny Day” o “I Want the World to Stop”.

Foto: Primavera Sound – Dani Canto

Twin Shadow era otro grupo en el que depositaba mi total confianza. Les conozco hace poco, de hecho fue en el ultimo Primavera Club, el hermano más pequeño de Primavera Sound, por una historia curiosa. Allí siempre sonaba en las pausas para el check sound la canción “When We’re Dancing”, una música envolvente, seductora y oscura, que se me había quedado en la oreja, traté de averiguar quién sonaba y desde entonces los voy acompañando. Ayer por fin pude verlos en vivo; apenas tres adjetivos: tremendos, oscuros y impenetrables.

Foto: Primavera Sound – Damià Bosch

La noche se hacía más larga todavía con las infinitas distancias entre los múltiples escenarios. Nos tocaba volver al escenario Levante, por una muy buena razón: Deerhunter. El grupo de Bradford Cox, regresó tras su exitosa gira por nuestro país estos días, a lomos del aclamado “Halcyon Digest”. Apenas el pasado 15 de Abril estuvieron ya en la sala Apolo, donde La Finestra Digital pudo verlos en directo. No voy a extenderme mucho sobre esta banda de culto, cada vez que suena “Revival” todo lo que puedo sentir o vivir se pierde en esa magistral obra, el poder exquisito de un sonido entregado al espíritu de la seducción. Ayer éramos muchos y claro jamás se me borrará del recuerdo ese mítico concierto de la sala Apolo, así que por más imparcial que quiera ser, no puedo dejar de decir que ayer sonaron más difuminados, más desinteresados. Aunque nunca olvidé que ahí arriba estaba una banda que será seguramente (si no lo es ya) de culto.

Y por fin llegó el concierto esperado de la noche, Pulp. Nada más llegar al escenario desde donde se veía una platea multitudinaria abarrotada de gente: “Esta noche vamos a hacer historia”, prometía un Cocker en forma, que no escatimó en hits y hasta hizo de testigo-presentador indie parando el concierto para que un chico le pidiera matrimonio a su novia. A continuación, dedicó “Underwear” a la feliz pareja. En un concierto de retorno no hace falta disimular que allí se cantaba del pasado. Y no hubo manías para tocar hasta nueve canciones de “Different class”, el disco que convirtió a Pulp en la cara irónica del britipop. A nadie le importó lo más mínimo entregarse a la nostalgia, y menos si es liderados por un Cocker que no se ha olvidado de cómo enseñorear el escenario.

Foto: Primavera Sound – Inma Varandela

Tras más de diez años sin tocar juntos arrancaron con “Do You Remember the First Time?”. Con tan solo escuchar esta canción, pudimos ver que el concierto iba a ser inolvidable, algo de lo que se dieron cuenta hasta aquellos que dudasen de cómo sonaría el grupo después de un tiempo tan largo de inactividad. La gente sentía las canciones muy dentro y cada uno lo escenificaba a su manera, pero había un sentimiento general: this is hardcore. La explosión, fue cuando sonó la esperada “Common People”, un canción dedicada a todos los que estaban abajo bailando en general y a alguien en particular. Como me decía en esa misma noche una persona muy querida “Common People”, gente como tú y como yo… y a la vez tan especiales.

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