Ayer jueves, segundo día de festival, la cosa ya va en serio. El Fórum es un espacio fantástico para acoger este tipo de festivales urbanos, la organización es perfecta y no nos falta información.

Al llegar a las primeras puertas de control, toca revisión de bolsas y bolsillos (no se puede pasar con cualquier tipo de bebida, aunque sea agua embotellada), luego entrada por la puerta, enseñar pulserita y tarjeta (elemento importante pues el sistema de entradas permite saber siempre si te encuentras dentro o fuera del recinto) y por fin uno entra, con la sensación de una etapa superada.

Ya dentro se huele ambiente Primavera. Al pasar por el pasillo del merchandising, unos hablan por el móvil, otros pasan corriendo, y algunos se paran a charlar, pero sobretodo muchos miran el plano de localización/información de conciertos, el que es tu nuevo mejor amigo. Es la rutina habitual de un gran festival de música, bajas, llegas al cruce principal, decides mientras caminas y no paras de dar patadas involuntarias a los vasos de plástico que yacen por el suelo. Es gracioso, si te fijas incluso se puede escuchar una melodía armoniosa del plástico rozando por el asfalto.

Llegado al cruce yo decido girar hacia la izquierda dirección al escenario Pitchfork para ver a The Walkmen. Su concierto empezó a la hora programada, a las 23h, con el salto al escenario de Hamilton Leithauser y los cuatro restantes miembros de ese grupo neoyorquino que ha venido a presentar su nuevo álbum “Lisbon”, como no. Un trabajo lleno de canciones esqueléticas, donde se apura al máximo todas las potencialidades de la impresionante voz de Hamilton, que a su vez exige una sonoridad libre de cualquier tipo de sofisticación.

En su actuación de ayer nos presentaron melodías crudas y clásicas al estilo de Bob Dylan; un clasicismo que no renunciaba a influencias de Johny Cash creando una línea entre el pop independiente y el rock más standard. El concierto ha estado bien, sin grandes excesos, nota positiva. Pero The Walkmen ganan mucho más en recintos interiores, ya que, por el esteticismo de la música y el carisma del sonido, es una banda para escuchar dentro de cuatro paredes.

Por otro lado en el escenario central, el San Miguel, llegaba el turno de los Grinderman, los auténticos y incansables. Nick Cave y sus nuevos amigos. Casi la misma formación de Bad Seeds donde destacó su fiel compañero de barbas largas, Warren Ellis. Al Primavera han traído lo de siempre, rock, rock y más rock. Aún habiéndolos visto con los Bad Seeds, la verdad es que Nick no se cansa, desatando tremendas tormentas eléctricas y exhibiendo su peculiar forma de desmitificar ese rótulo roquero que le han colgado. Aquí presentaron su último trabajo, “Grinderman 2”, lleno de rabia, ardiente, enseñando ese rock primario que hace tiempo que no se escucha. Y así fue el concierto, loco, entrañable y exquisito, como el mismo Nick Cave.

Foto: Primavera Sound – Dani Canto

Corriendo a toda prisa, nos trasladamos al escenario Levante, el más apartado de la zona central, el más próximo a la playa, y aunque el camino se hacía rápido, la gente aún tenía tiempo de intercambiar algunas impresiones sobre la locura de Nick y empezaba a comentar lo que esperaba de Interpol.

Yo creo que sinceramente nada que especular, es decir todos conocemos de lejos la trayectoria de los Norteamericanos supervivientes del post-punk. La banda de Paul Banks publicó el año pasado un disco homónimo con el que la prensa especializada no se pone de acuerdo. Pero la voz de Paul cautiva siempre en directo. Además, los chicos de Interpol con nueva formación en sus filas no se limitaron a presentar ayer sus últimos temas. Aunque fuera un concierto serio, no dejaron de tocar sus hits. “Slow hands’”, ‘Mammoth’, “Heinrich Maneuver” y “Obstacle 1”, con la que cerraron su actuación, fueron lo más valioso del concierto de ayer.

Foto: Primavera Sound – Eric Pamies

Acabado el espectáculo nos dirigimos de nuevo al escenario San Miguel para ver a las 2h15 a Flaming Lips. Pero al pasar por el escenario Adidas Originals aún hubo tiempo de que nos llamara la atención la actuación de Woody Alien. Dos tíos con bajo y platos, dando una paliza musical que me dejó con la boca abierta por largos instantes. Un sonido rock metal lúcido muy interesante, sin duda. También mientras caminaba, Suicide llenaban el escenario Ray Ban a la misma hora, rescatando su primer trabajo con ‘Ghost Rider’ como himno.

Gran parte del público asistente cerró la noche de ayer con Flaming Lips, el trío más imprevisible de Oklahoma y uno de los más vistosos ovnis que aterrizaron en el indie americano a mediados de los ochenta. Un concierto lleno de confeti, demasiado en mi opinión, donde Wayne Coyne tenía una cámara en su micro y justo detrás suyo una gigante pantalla donde se podía apreciar las arrugas que le ha dejado el paso del tiempo. El concierto, en general, fue normal y a pesar de que alguien entre el público lo calificara de “conciertazo”, mi sensación fue de no haber visto nada más de lo que esperaba. Viejas canciones cantadas por un trío hiperactivo, mezclado con exagerado espectáculo visual.

Foto: Primavera Sound – Dani Canto

Acabado este primero día, el cartel de hoy viernes anticipa la posibilidad de una afluencia de gente aún mayor que la del día anterior. The National, Belle & Sebastian y Pulp llenarán sus escenarios a las 21.45, 22.45 y 01.45 horas respectivamente, pero habrá también muchas más propuestas tan atractivas como M. Ward, Deerhunter y los esperados Sufjan Stevens en el Rockdelux donde el aforo es limitado… Suerte!

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