Florian Henckel von Donnersmarck, galardonadísimo director y escritor de “La Vida de los Otros”, se estrena en Hollywood con la sana pretensión de hacer un elegante thriller de sabor clásico y europeo.

No le acaba de salir. Y creo que tampoco se les puede echar a los actores la culpa de este tono tan frío que adquiere la cinta. Es más que fácil decir aquello de “no hay química”, pero en éste caso falla más el químico que la fórmula.

Todos sabemos que los mediáticos protagonistas Depp y Jolie son capaces de hacer saltar chispas en la pantalla cuando tienen el “permiso” y la voluntad. Sería exagerar decir que caen en el ridículo, pero lo cierto es que sus pretendidos diálogos “ingeniosos” en un (supongo) homenaje al cine negro clásico poco hacen por arreglar la situación más que fría por la que se desliza la pareja sobre la que recae todo el peso de una acción más o menos de película de espías internacional con un toque lujoso pretendidamente glamouroso y “europeo”.

Secundarios más que interesantes como Paul Bettany, Timothy Dalton o Steven Berkoff decoran la película como mejor pueden, enfrentándose demasiadas veces a un guión que, para ser de los que van de sorprendentes, tiene muchísimas lagunas. La trama parece funcionar a trompicones mientras ves la película. Al salir del cine, a poco que “repases” mentalmente, sus lagunas se convierten en pozos negros.

Tampoco es ahora el momento de fastidiar a nadie las pretendidas sorpresas, los supuestos giros… en definitiva el entretenimiento que esta película puede dar. Exageraría si dijera que es aburrida o demasiado absurda. No es mucho mejor, eso también es cierto.

Las escenas más complicadas se han solucionado bastante chapuceramente y parece recaer en un nada inspirado James Newton Howard, como tantas veces, la responsabilidad de dotarlas con su música de cierto ritmo y energía del que carecen los planos. Nadie duda de que rodar en Venecia o en París tiene que ser una tarea complicada… pero la verdad es que las contadas secuencias “de acción” que tiene la película no son precisamente dignas de una flojita de James Bond.

A la película le falta ironía, le sobra cartón piedra y contención mal entendida. Los imposibles y recauchutados Angelina y Johnny se nos presentan como dos señores mayores acartonados paseándose por Venecia perseguidos por unos mafiosos rusos algo más entretenidos.

Venecia, París, Europa. Diferentes países y lenguas, grandes hoteles, preciosas localizaciones, lujo por todos lados, chistes con un yanki que se empeña en hablar en español con los italianos… pero no, esto no es “La Pantera Rosa” precisamente. El humor, del que el amigo Florian parece huir decido, habría hecho de esta película algo muchísimo más entretenido y nos habría hecho pasar por la trama con muchísimas menos pegas. Una pena. “El Turista” es una película menor que patina en el ridículo por esquivar la comedia romántica.

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