Son las 20h15 cuando bajo ese pasillo oscuro tan característico de la sala Bikini y me dirijo a la sala “Espai”. Entro, la gente se acomoda ordenadamente delante del palco alargándose a la barra. Me pido una cerveza mientras miro alrededor, veo ese puñado de personas charlando tranquilamente. No hay prisa. Al final esto no es más que un encuentro de amigos que apenas tienen en común las arrugas en sus expresiones y su gusto por el estilo diversificado de John Hiatt.

Sus fans curtidos por el tiempo saben esperar pacientemente; casi todos superan la media de los 38 justo los años de carrera de John. La pequeña sala se va llenando, los teloneros Suitcase Brothers al final no han salido al palco. Se acerca a la hora. Busco un sitio, miro con atención al escenario. Simple y discreto como la carrera musical de John.

Al final el espectáculo que nos trae Hiatt se resume en esa mezcla entre el sonido afónico de la guitarra y la voz rasgada en una especie de “soul blanco” de carretera. Mientras se espera su llegada escucho atentamente detrás de mí una conversación interesante sobre la capacidad que tiene John de crear música. Sus canciones han sido versionadas por artistas tan dispares como Bob Dylan, Eric Clapton, B.B. King y hasta Iggy Pop.

Son las nueve, los miembros de “The combo” suben al palco y sin que la gente se dé cuenta entra John Hiatt, el sonido de la guitarras explotan con los primeros acordes de uno de sus éxitos “Slow Turning”, la gente se anima.

John recuerda a los más desatentos que ha vuelto a Barcelona después de 18 años, entre esos años ha demostrado, por méritos propios, ser uno de los mayores cantautores estadounidenses de todos los tiempos, capaz de facturar obras maestras que conforman discos que navegan desde la New Wave al Country pasando por el Blues o ese “Soul Blanco” siempre con su voz rasposa fácilmente reconocible.

Cambia de guitarra y empieza por presentar su último trabajo de estudio, titulado “The Open Road”, publicado el pasado mes de Marzo y compuesto por once nuevas canciones que han cosechado inmejorables críticas en los medios especializados. Presenta temas como “Go Down Swingin”, o “Like a Freight Train” acabando por mezclar por otras más conocidas como “Perfectly Good Guitar”. Alguien desde atrás grita “Cry love” él se gira mientras acababa de tomar un trago de agua y dice decidido “we will play now that song”.

El público recibe sus vibraciones y empieza bailando la música como si estuviera en el salón de su casa, inmunes a todo, apenas compenetrados con la sonoridad que salta desde el escenario hacia los oídos sedientos de acordes clásicos de una buena guitarra. Una detrás de otra, “Fells like Rain” y “Memphis in the Meantime” completan 2 horas intensas de buena música.

Eran cuatro en el escenario, 3 miembros de los “The Combo” y Hiatt. Nos han regalado un sonido vibrante, entrañable y con mucha clase. Se le echaba de menos y John no ha defraudado a los fans dejando un buen sabor de oído después de un encore donde no faltó “Riding with the king”, su ultima música. Al fin y al cabo, cuando encima del escenario te fijas en que hay 8 guitarras todas dispuestas y afinadas ya sabes a lo que vienes… esperamos que no tarde otros 18 años para volver.

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