Nuestro Hermano | La Finestra Digital
Nuestro Hermano
8Nota Final

Teresa y su hermana María están reunidas, después de mucho tiempo sin verse, en la casa de su madre, que acaba de fallecer. Allí está también Jacinto, su hermano menor. Jacinto ha vivido siempre con la madre y tiene dos obsesiones en su vida: los cupones de ciegos y el pantano que llevan años prometiendo construir en el pueblo. Su minusvalía puede hacerle parecer menos despierto que los demás, pero cuando Teresa y María se enfrentan a la decisión que hacer con su hermano, Jacinto demostrará lo imprescindible que puede llegar a ser. Por el camino, los tres tendrán que volver a conocerse los unos a los otros mientras se enfrentan al peso inevitable de los secretos familiares.

Nuestro Hermano” se representa en la Sala 2 del Teatro Fernán Gómez, tras el éxito obtenido la pasada temporada en diferentes escenarios. No se trata solo de una obra de teatro con una finalidad artística o comercial, sino que incorpora una dimensión social. Producida por Factoría de Arte y Desarrollo, su misión también es acercar y promover iniciativas culturales y artísticas para personas y colectivos en situación o riesgo de exclusión social. Así, durante la creación del espectáculo, la compañía ha asistido a talleres con personas discapacitadas intelectualmente, sobretodo Javier Ruiz de Somavía el actor que encarna el personaje de Jacinto, persona con minusvalía. Y esta dimensión social también debe tenerse en cuenta a la hora de acercarse a “Nuestro hermano”.

Pero viendo “Nuestro Hermano” me invade sobretodo una cuestión, como es el maltrato que han sufrido los personajes con discapacidad intelectual tanto en cine, televisión y en teatro. Reciben de forma indiscriminada el calificativo –más bien insulto- de “tontos”, cuyas gracias generan la burla por parte del resto de personajes –y las risas del público-. El “tonto” para hacer reír de forma fácil, que clásico! Sin embargo, en “Nuestro Hermano”, la propuesta es radicalmente diferente. El personaje de Jacinto es abordado desde el respeto y desde la dignidad. Javier Ruiz de Somavía crea un personaje tierno, integrado en la vida social del pueblo en el que vive, que se rebela contra la capacidad de decisión que se le niega y con ganas de retar a sus limitaciones.

Por su parte, sus hermanas Teresa y María son sobretodo personajes sinceros que viven en mitad de la contradicción, entre el amor y cariño que evidentemente sienten por su hermano y la carga que creen que les va a ocasionar a partir del fallecimiento de su madre. Se trata de personajes atrapados en una obligación sobrevenida cuando más o menos tenían sus vidas organizadas. Y es de agradecer que el director José Manuel Carrasco no demonice a las dos hermanas por tener en cuenta sus intereses a la hora de tomar su decisión. Los seres humanos somos un cúmulo de sentimientos y emociones, entre los que forma parte el egoísmo. Todos hemos sentido y hemos actuado desde el egoísmo, sin que ello nos convierta en seres indeseables.

Nuestro Hermano

Desde un escenario isabelino con público a tres bandas, la puesta en escena se compone de una escenografía sencilla sin sobrecargas innecesarias. La disposición del público permite dar incluso protagonismo al suelo, tapiz que se convierte en un mosaico, con el que se consigue situar la escena en la casa de pueblo familiar. Una casa que no ha cambiado a lo largo de los años y que conserva incluso las marcas y estigmas del paso del tiempo en el suelo. La iluminación intenta ambientar los diferentes momentos del día, sin que ello sea necesario, puesto que las mismas escenas se ubican perfectamente. La única pega técnica es que, quizá en algunos momentos, el público acusa cierta dificultad para escuchar perfectamente a los actores, ya sea por su posición en el escenario o, en el caso de Javier Ruiz de Somavía, por la difícil dicción de su personaje.

En “Nuestro Hermano” tres personajes pelean, ríen, recuerdan, buscan complicidades interesadas y se confiesan secretos y debilidades. Buscando la decisión correcta, tienen la oportunidad de explorar también sus vidas, sus relaciones y sobretodo su futuro. Un espectáculo muy recomendable para los que quieran acercarse a situaciones familiares distintas, desde el respeto a aquellos que son diferentes.


Es pot veure a: Teatro Fernán Gómez
Text: Alejandro Melero
Intèrprets: Cecilia Freire, Raquel Pérez y Javier Ruiz de Somavía.

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